Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Contra La Dictadura
Eduardo García Gaspar
19 diciembre 2008
Sección: ETICA, POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Uno de los sucesos mayores de nuestros tiempos, es uno que no se ve con claridad. Los medios no lo reportan en sus noticias y aparece, ocasionalmente, en libros que pocos leen. Es el asunto de la fuente de la moralidad: los preceptos que debemos respetar para vivir mejor. Concretamente se trata de plantear si el gobierno puede determinar lo que es bueno y lo que es malo para los humanos.

Para examinar esto tengo que hacer algo aburrido, tratar al derecho natural. En pocas palabras eso del derecho natural es una idea que ayuda a entendernos. Parte de la noción de que ser significa ser algo. La existencia necesita ser concretada. Para ser se requiere ser una piedra, un perro, una persona. Cada una de esas cosas tiene una naturaleza que le es propia lo que permite definir lo que es bueno como lo que es congruente con esa naturaleza y malo lo que es incongruente con ella.

Lo anterior es aburrido pero tiene una consecuencia gigantesca: la determinación de la ética de los humanos es una tarea posible de realizar razonando sobre su naturaleza misma. Por ejemplo, si parte de esa naturaleza es existir, se determina que matar es malo porque es opuesto al existir. Si parte de esa naturaleza es razonar, se determina que impedir que las personas razonen es contrario a su naturaleza (de lo que se deriva a su vez, la libertad de pensamiento y el resto).

La idea de la ley natural tiene otra consecuencia enorme: crea nociones de lo bueno y de lo malo que son independientes y autónomas. No son decretos arbitrarios, sino conclusiones razonables que nadie puede conceder como favor. Son propias de la persona humana. Una constitución, como la mexicana, que dice otorgar derechos a los ciudadanos, es una ley equivocada según el derecho natural. Esa constitución debería decir que reconoce esos derechos que existían antes de la constitución.

Es de la ley natural que se derivan los derechos humanos. La base de esos derechos es la ley natural y las conclusiones que de ella se sacan: los seres humanos existen, son racionales y actúan, de allí que deban ser libres y valiosos (pensar de nada serviría si no se puede actuar).

Del otro lado de la ley natural están las leyes positivas, que son las que emite un gobierno y que deben estar acordes con la ley natural. Claro que del derecho natural no pueden derivarse disposiciones muy concretas como el color de los semáforos, o de las líneas para peatones. Estas son disposiciones convenientes y arbitrarias. Pero el corazón de las leyes de un gobierno debe ser la ley natural, la que se deriva de la misma naturaleza humana.

Esto es maravilloso porque significa que una autoridad política no puede ser el emisor de lo que es bueno y malo para las personas, al menos en las cosas más esenciales. Un gobierno caería en una violación del derecho natural si decretara que cierto grupo étnico debiera ser tratado como inferior al resto de los humanos, o si legislara prohibiendo que las personas fueran de cierta religión.

En otras palabras, el derecho natural es un freno al abuso del poder de los gobiernos. Lo es por la sencilla razón de que impide que ellos sean quienes determinen lo que es bueno o malo para las personas. Eso puede y debe determinarse por la naturaleza humana, no por lo que dictamine un grupo de legisladores.

El derecho natural es, en palabras simples, una herramienta de defensa de cada uno de nosotros frente a abusos reales y potenciales de los gobiernos. Por eso sucede algo natural: muchos gobernantes se ponen nerviosos cuando alguien habla de derecho natural. No les gusta porque limita su poder y el poder es el afrodisiaco del gobernante.

En la vida diaria, la congruencia entre derecho natural y la ley positiva, la emitida por los gobiernos, siempre tiene sus ambigüedades. Un ejemplo es el de la legalización del aborto, cosa que el derecho natural reprueba, pero que la ley positiva puede permitir. O la legalización de los matrimonios de personas del mismo sexo, contra el que el derecho natural puede argumentar con fuerza, pero que la ley positiva puede autorizar.

Lo que el derecho natural hace al final es impedir la peor de las opciones, la dictadura moral.

Post Scriptum

La dictadura moral no es algo alejado e imposible. Los intentos por hacer del gobierno la fuente de la moral humana son claros. Véase, por ejemplo, Creando Una Nueva Ética, donde se ve que el intervencionismo estatal ha entrado ya en terrenos morales que aumentan su poder indebidamente.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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