Con frecuencia se habla de las contradicciones del catolicismo. Es una crítica a esa iglesia sostenida centralmente en la oposición de sus creencias dentro de una realidad que ha cambiado sustancialmente. ¿Es válida la crítica?

Dos bandos de opinión

Hablar de contradicciones del catolicismo implica necesariamente hablar de congruencia y consistencia de creencias, principios y dogmas.

Al respecto es necesario hablar de dos grupos de opiniones diferentes sobre el tema.

• Las de quienes piensan que las ideas, decisiones y acciones de la Iglesia Católica tienen una muy alta congruencia entre sí y con sus principios, creencias y tradición.

• Las de quienes piensan que las ideas, decisiones y acciones de la Iglesia Católica son incongruentes entre sí, muy especialmente en lo que se refiere a los tiempos actuales.

El reclamo general de estas últimas opiniones es el de una iglesia que va en contra de las circunstancias de los tiempos presentes.

Las contradicciones del catolicismo

Son varios los argumentos de quienes opinan afirmando que esa iglesia sufre de contradicciones —las que he colocado a continuación en una lista que creo razonablemente completa.

1. Falta de democracia

La Iglesia Católica, se afirma, es una institución escasamente democrática o incluso fundamentalmente antidemocrática — no escucha las peticiones de los fieles que piden su modernización.

Es esa iglesia, las decisiones no se toman considerando las opiniones de los fieles —no hay votaciones sobre dogmas, practicas, mandatos y demás.

2. Deseo de dominio sobre el resto

La Iglesia Católica quiere establecer su dominio sobre las demás religiones proclamándose la real y verdadera.

Es una contradicción porque, muy propio de estos tiempos, la verdad es puesta en duda y se juzga que nadie puede reclamar la posesión de la verdad —mucho menos ejercer dominio sobre los demás.

3. Discriminación

La Iglesia Católica, de afirma, ataca a las mujeres en dos sentidos, el de la prohibición de su ordenación y el de la prohibición del uso de métodos en contra de la concepción de hijos —más la negación de la posibilidad de abortar.

Esto es un acto de discriminación femenina que es reprobable y no congruente con la modernidad.

4. Sexualidad

La Iglesia Católica se opone al matrimonio de personas del mismo sexo y eso es otra forma de discriminación.

Y más todavía, ella está en contra de métodos de control natal que evitan la explosión demográfica y las enfermedades sexuales, especialmente el SIDA.

4. Celibato sacerdotal

La Iglesia Católica sostiene el celibato de los sacerdotes, una posición que se dice está en contra la naturaleza humana y que es causa de las situaciones de abuso sexual por parte de ministros de esa iglesia.

Esencia de las contradicciones del catolicismo

De la lista anterior pueden obtenerse dos temas centrales a esas críticas, su esencia misma.

A. Sexualidad

Las críticas tienen un fuerte contenido sexual expresado en la contradicción entre los principios católicos y la realidad de los tiempos.

Aquí se agrupan los puntos relacionados con control natal, ordenación de mujeres, celibato, matrimonios de personas del mismo sexo, uso de condones, aborto y similares.

El punto central es la contradicción entre lo que cree y manda la iglesia, y la realidad de una revolución sexual notable.

B. Democracia

Son los argumentos más generales que hacen referencia a una estructura jerárquica interna y sus relaciones con el mundo.

Señalan la intención de la iglesia de imponer su forma de pensar, no ser democrática en la elección de sus ministros y ser en lo general una institución de características conservadoras.

Un asunto de actualización

Quizá pueda resumirse todo en la crítica del aggiornamento —la falta de adaptación a la modernidad, al mundo actual.

Se argumenta que las contradicciones del catolicismo se deben a que sus principios están en desacuerdo con realidades actuales de mayores libertades, más democracia y una moral sexual más relajada.

Si ella aceptara, por ejemplo, el uso del condón, o el aborto, o el voto de los fieles en la elección de ministros, o el matrimonio de los sacerdotes, o los matrimonios de personas del mismo sexo, o la investigación genética ilimitada, las contradicciones se resolverían.

Es un reclamo de actualización el que en esencia piden sus críticos —incluyendo la democratización de su estructura, lo que es difícil de definir concretamente, excepto por la noción de que en ella influyan grupos que son o se sienten marginados.

Examen de las contradicciones

El examen de las contradicciones en cualquier caso necesita un criterio contra el que se pueda probar su existencia —se necesita establecer contra qué se demostrará la contradicción.

En este caso concreto existen dos criterios posibles de usar y que son estos.

Creencias propias internas. Se refiere a la consistencia de creencias y principios dentro de su cuerpo total, básicamente formado por las escrituras y la tradición interpretativa.

Creencias ajenas externas. Se refiere a la existencia de otros cuerpos o conjuntos de creencias que están fuera de la iglesia examinada y con las que existe oposición.

Es decir, las contradicciones deben usar uno de esos dos criterios para dar resultados con estas posibilidades.

  1. La iglesia sufre o no contradicciones internas en sus creencias, dogmas, principios y mandatos propios —es decir, ella se contradice o no a sí misma.
  2. La iglesia está o no en contradicción con las creencias, costumbres e ideas externas a ella —es decir, contradice o no a la realidad existente.

El centro de la crítica

Con el anterior examen es posible afinar la esencia de la crítica de las contradicciones católicas.

Ella hace referencia exclusiva a las contradicciones entre las creencias internas de la Iglesia Católica y las creencias externas del mundo actual—es decir, no hay una crítica de inconsistencias internas, sino una de contradicción entre las ideas internas y las externas.

Insistiendo: las contradicciones se refieren a la incongruencia entre las creencias internas de esa iglesia y las situaciones de los tiempos modernos.

Es decir, el criterio usado para probar las contradicciones del catolicismo es el de la realidad moderna: la oposición entre las creencias actuales y los principios católicos. 

Consecuencia natural

Si no existiera esa oposición, eso significaría que en cada época y lugar existirían varias iglesias adaptadas a sus circunstancias, y no una sola que es atemporal y universal.

Si la Iglesia Católica aceptara el criterio variable de la modernidad dejaría de existir y daría su lugar a religiones o iglesias sustentadas en su momento y localización.

El criterio de las contradicciones

De acuerdo con lo anterior, pueden existir dos tipos de contradicciones en el catolicismo.

1. Contradicción interna

Esta sería la inconsistencia entre sus valores, principios y creencias —los que entre ellos estarían en oposición estableciendo creencias contrarias entre sí.

2. Contradicción externa

Esta se daría entre el catolicismo y la realidad de un momento cualquiera y un sitio cualquiera.

Por ejemplo, en el tiempo del Imperio Romano, cuando el paganismo era la religión oficial y existían costumbres licenciosas incongruentes con el credo cristiano.

¿Cuál de las dos tiene?

Ante esas dos posibilidades de contradicción, la primera de ellas es la principal o prioritaria para cualquier institución —una iglesia debe ante todo ser fiel a las nociones, ideas, o principios que le dieron su razón de ser, independientemente del tiempo o la época de la historia en la que se encuentre.

Solamente así puede una iglesia mantenerse como una institución estable y congruente. La consistencia proviene primordialmente del nivel de concordancia interna.

El reclamo de contradicción entre las creencias internas católicas y las condiciones modernas no puede ser un criterio central de evaluación de ninguna iglesia. Eso debilitaría notablemente el argumento de queja que dice que la iglesia está equivocada porque no se ha actualizado o no se ha adaptado a los nuevos tiempos.

No es la anulación total de ese reclamo de actualización al modernismo, pero claramente se concluye que el más importante de esos dos criterios es la congruencia con los principios internos, propios y atemporales de la institución.

Descripción o prescripción

Pero existe otro aspecto a examinar y que hace necesario distinguir entre dos niveles de análisis, el descriptivo y el prescriptivo.

La distinción es clara y está bien explicada en el entendimiento de la diferencia entre el «ser» y el «deber ser» —una distinción básica.

Las creencias católicas pertenecen claramente al terreno de lo prescriptivo —están ellas sustentadas en el deber ser de un llamado de Dios a las personas.

La modernidad es muy claramente un criterio descriptivo que establece el es, y no el deber ser. La más obvia de las conclusiones es que la modernidad, definida como descriptiva, está en un plano diferente al de la iglesia, que se mueve en un plano prescriptivo.

Es decir, el reclamo simple de que el catolicismo tiene contradicciones porque ella no acepta a las creencias actuales es erróneo en su misma base —es erróneo porque confunde los planos descriptivo y prescriptivo.

La iglesia y su cuerpo de creencias son por naturaleza prescriptivos —intentan señalar lo que debe ser para influir sobre lo que es y cambiarlo.

Basta recordar los Diez Mandamientos y el Sermón de la Montaña para entender que se trata de un llamado prescriptivo que pide actuar de cierta manera.

Conclusión

A la conclusión a la que se ha llegado hasta ahora es a considerar que el reclamo de actualización de la iglesia a las nuevas circunstancias contiene trampas potenciales de enorme consideración.

Eso, en algunas mentes, puede producir una conclusión inexacta: solicitar que la iglesia se actualice aceptando sin justificación lo que existe en cada momento o época.

Y, por tanto, que renuncie, por necesidad lógica, a las ideas que le dieron origen y que forman su esencia basada en deber ser.

Hasta aquí se ha concluido que el reclamo de actualización a la modernidad que se le pide a la Iglesia Católica, y a cualquier otra, tiene dos defectos:

  1. la creencia en un criterio superior al de su congruencia interna y
  2. la inversión de planos, por la que se renuncia al deber ser para aceptar sin restricción al es.

Existe una tercera dificultad, la necesaria aceptación de que lo actual es superior a lo pasado y que por eso, debe aceptarse sin vacilación.

Cuando sin calificación o condición se señala que una institución tiene contradicciones internas porque ella no acepta la realidad actual, ese señalamiento obligadamente parte de la hipótesis que la actualidad es mejor que los principios de la institución.

Por tanto, se registra un problema inmediato, el de probar que lo actual o moderno es superior —algo que esas críticas no señalan y que es una falta de omisión.

En resumen

Ha sido evidente el camino seguido para probar un punto acerca de las críticas de contradicción hechas a la Iglesia Católica por su falta de modernización.

Se le reclama que ella no ha sabido o no ha querido reconocer la realidad actual y que por eso, existen esas contradicciones en el catolicismo.

Esa crítica ha sido demostrada hueca por tres razonamientos:

  1. Ignora la base central de la institución, que es la congruencia interna.
  2. Olvida la diferencia entre lo prescriptivo y lo descriptivo.
  3. Supone, sin demostración, que lo moderno o actual es superior a todo lo demás.

Post-scriptum

He intentado demostrar los tres errores en los que caen las críticas que hablan de las contradicciones de la iglesia y con ello anular buena parte del reclamo de la necesidad de ella aceptar la realidad actual, por ejemplo, aprobando el uso de métodos abortivos. No es así como se debe razonar.

Pero sí puede razonarse de otra manera, examinando cada situación por separado a la luz de las creencias del cuerpo doctrinal de la iglesia.

El hecho de que exista oposición entre una situación real y las creencias de la iglesia no se resuelve con la aceptación o condonación de esa realidad, pues la real contradicción se presentaría internamente dentro de las creencias y no entre esas creencias y la realidad.

Casi para terminar, una consideración sobre los reclamos de democratización de la iglesia —que me parecen son los de menor relevancia.

Si por democratización se entiende poner a votación las creencias doctrinales de la iglesia, eso sería la aceptación del relativismo interno y la creación intencional de contradicciones internas —el mismo defecto del que se pretende acusarla.

Una institución que es depositaria de verdades reveladas sencillamente no puede ser regulada por votaciones populares sujetas a cambios en el tiempo y a la voluntad de la mayoría.

Espero haber demostrado convincentemente una sola cosa, que el reclamo de modernización de la iglesia como una cuestión general que le obliga a aceptar la realidad y aprobar conductas reales actuales, es una petición sin sentido ni fundamento lógico.

Y demostrado que si se le pide a la iglesia aceptar alguna conducta real específica esa conducta debe ser examinada no a la luz de la modernidad, sino a la luz del cuerpo doctrinal de la iglesia —las sagradas escrituras y la tradición.

Por ejemplo, si se trata en específico el tema del celibato sacerdotal, el reclamo de permitir sacerdotes casados tendrá que ser examinado en términos de su consistencia no solo contra las sagradas escrituras, sino contra toda la tradición interpretativa.

Ni este tema ni los demás son sencillos de tratar en sí mismos por otra razón adicional: la iglesia debe preocuparse no solo por la actualidad, sino por el futuro y el pasado, al mismo tiempo.

Las contradicciones del catolicismo, como han sido expresadas, son una crítica que no entiende que siempre existirán ellas.

[La columna fue revisada en 2020-03]