¿Qué es corporativismo? Su significado, características, consecuencias y elementos. Una de las estrategias de relación entre gobierno y gobernados.

Corporativismo, definición

Ambos términos, clientelismo y corporativismo, tienen el mismo significado. Describen un proceso político de intercambio de favores entre el gobierno y grupos civiles.

Ese intercambio, de mutuo beneficio para ambos, busca el fin último del sostenimiento del gobierno a cambio de apoyos a esos grupos.

Los grupos del corporativismo

El corporativismo tiene como unidad básica a grupos de personas, no a personas individuales.

Esos grupos pueden ser formales, como sindicatos, asociaciones de empresarios, agrupaciones campesinas, académicas, religiosas, o de otros tipos.

Pero también pueden ser informales, como segmentos demográficos de adultos mayores, jóvenes de ingresos bajos, ocupantes de predios irregulares y muchos más.

Intercambio de favores

Entre esos grupos y el gobierno se da una relación de mutuo beneficio, por la que el gobierno los favorece con algún trato preferencial y a cambio pide apoyo político, muy marcadamente votos en las elecciones.

Bajo un sistema corporativista, el gobierno usa su poder y sus recursos para adquirir apoyos de grupos formales e informales. Un quid pro quo. A cambio del apoyo al gobierno, el grupo obtiene algo a cambio. «Te doy algo para que me des algo».

Ejemplos de corporativismo

Un grupo formal o informal solicita a la autoridad una concesión para la operación de taxis y ella es otorgada. Entonces el gobierno podrá solicitar a los nuevos taxistas favores. Quizá la participación en marchas de apoyo a la autoridad o el voto de sus agremiados en las elecciones.

O bien, un gobierno da concesiones a un sindicato de burócratas, como edad muy temprana de retiro. A cambio pide que los miembros del sindicato den su apoyo al gobierno con votos electorales, marchas callejeras o alguna otra actividad.

Un gobierno otorga el monopolio de trabajo en la educación pública a un sindicato. Y le da concesiones muy por encima de las que marca la ley laboral, entendiendo que a cambio tendrá apoyos políticos de toda índole.

Corporativismo, clientelismo, cabildeo

La práctica de gobierno conocida así puede tener diversos grados e intensidades. Pero debe ser diferenciada de lo conocido por cabildeo o influencia de grupos en las acciones de gobierno. En el cabildeo, las relaciones y propuestas son abiertas y públicas dentro de temas específicos.

Aunque la diferencia entre corporativismo y clientelismo es difícil de establecer, tal vez ella puede determinarse por el tamaño y formalidad de los grupos que participan. Con grupos mayores y más formales puede hablarse de corporativismo. Y con grupos menores y poco formales, de clientelismo.

Corporativismo, consecuencias

La implantación de estrategias corporativistas tiene efectos en toda la sociedad. Algunos de ellos son tratados a continuación.

Sociedad dividida

En un sistema corporativista, la sociedad entera se divide en sectores o grupos muy amplios que viven en estrecha relación con el gobierno. En esta régimen, la persona no recibe atención individual, sino en la medida en la que pertenezca a uno de los grupos.

Toda la sociedad es dividida en grupos. Por ejemplo, en México es común hablar de grupos como campesinos, obreros, maestros, sector popular, indígenas. Más la expresión genérica «pueblo» no referida a todo habitante.

Entre ellos se dan apoyos mutuos que persiguen el mantenimiento del status quo. Si este se rompiera, gobierno y grupos dejarían de tener beneficios mutuos. No rompe todo sentimiento de unidad nacional.

Surgimiento de líderes y hombres fuertes

El corporativismo es campo fértil para el surgimiento de líderes carismáticos que elevan sus posiciones de influencia. Son las cabezas de gremios poderosos y llegan a tener poder político muy grande aún sin ocupar puestos gubernamentales.

Ellos exigen lealtad a sus agremiados, sin permitir disidencia. Una especie de caciques con gran poder sin control.

Esos líderes pueden ocupar posiciones altas en sus grupos por largos períodos de tiempo. Por ejemplo, Fidel Velásquez en México fue la cabeza de la central de trabajadores ejerciendo una influencia en extremo poderosa en el gobierno durante decenas de años.

Sociedad jerárquica

Naturalmente un sistema corporativista implica un arreglo social muy jerárquico. La persona individual poco cuenta y ella es valorada en cuanto a su pertenencia a un grupo. Más su lealtad al líder del gremio.

Las diferentes corporaciones poseen, cada una, diversos niveles de influencia y poder. Siempre se esfuerzan ellas por acrecentarlo con la intención doble de lograr beneficios para su grupo y mantener la estructura que significa su modo de vida.

Por ejemplo, un síntoma de corporativismo es la falta de competencia de los grupos con otros similares. Si un medio televisivo tiene el monopolio de esa industria, ese gremio hará lo posible para evitar que el gobierno otorgue otra concesión de televisión a empresas que le significarán competencia.

Gobierno como juez de conflictos

Si llegasen a presentarse conflictos entre los grupos o gremios, el gobierno actúa como juez último. Esto sucede fuera de la atención pública. Presupone la lealtad de cada grupo al líder del gobierno.

Trabajo dedicado a la política

Más que poner atención a labores productivas, el corporativismo canaliza el esfuerzo de la gente a acciones que persiguen aumentar su fuerza y poder. A elevar su influencia con la autoridad y negociar más privilegios y favores para el grupo en cuestión.

Cada una de las corporaciones y grupos dedicará una buena parte de sus acciones a mantener sus privilegios. Más aún, los grupos pondrán todo obstáculo posible al cambio de estructuras de poder, pues eso significaría un daño severo. Un sindicato único de educación no aceptará con facilidad nada que debilite su poder, por ejemplo.

Desperdicio de recursos

La atención del gobierno y los recursos que maneja se dedican, bajo el corporativismo, a crear tratos preferenciales que beneficien a grupos. No consideran los costos de oportunidad, ni los efectos colaterales.

Si prohíben a Uber operar, por ejemplo, eso beneficia a los taxistas agremiados. No consideran que daña a los usuarios de taxis que tendrían mejor servicio y tarifas.

Además, el corporativismo significa que los recursos recolectados por el gobierno son usados para beneficios particulares de grupos, no para acciones de beneficio general.

Compra de lealtades

El corporativismo es, al final de cuentas, una manifestación de corrupción gubernamental. Los recursos públicos son usados para comprar lealtad al gobernante.

Esto puede verse con facilidad en acciones gubernamentales como los pagos de dinero a personas ancianas en general, a madres solteras. Los precios de garantía a agricultores.

O bien, la donación de objetos a grupos: artículos escolares a estudiantes, boletos gratuitos para conciertos juveniles, créditos fiscales a los habitantes de ciertas áreas y similares.

En resumen

Las prácticas corporativistas son una violación a las funciones esenciales de gobierno que demandan la realización de tareas para el bienestar común y no particular.

Son una forma de corrupción por la que recursos públicos se usan para un beneficio mutuo particular entre grupos y el gobierno. Esto daña a la población en general.

[La columna fue revisada en 2019-06]

Bonus scriptum: más sobre el corporativismo

Corporativismo: el Esquema

Por Leonardo Girondella Mora –   10 marzo, 2011  77

Las situaciones políticas son por lo general extremadamente complejas por la cantidad de repercusiones que ellas tienen. Pero a pesar de ello, es posible resumir mucha de su esencia en una frase más o menos llamativa.

En la política de cualquier país, los ciudadanos comunes son los involuntarios que están obligados a seguir a los gobernantes incapaces que realizan acciones indebidas en favor de minorías ingratas.

La frase tiene varias versiones, repetidas en diversos lugares —lo que he hecho es modificarla para identificar tres grupos de personajes involucrados en toda decisión política y que explican la estructura del corporativismo.

Tres grupos en el corporativismo

• Los involuntarios, o sea, los ciudadanos. Son los que no tienen más remedio que seguir los mandatos de la autoridad y hacerlo obligados por la fuerza.

• Los incapaces, o sea, lo gobernantes. Aquellos que alegan vocación de servicio público y por lo general toman decisiones malas que persiguen el bienestar general, pero producen efectos colaterales dañinos a los ciudadanos.

• Los ingratos, o sea, los intereses especiales. Son las minorías bien organizadas que se acercan a la autoridad para lograr medidas gubernamentales en beneficio propio y que suelen causar daño en los involuntarios.

Los tres tipos de personajes pueden ser muy bien identificados en muchas de las situaciones políticas y al serlo, representan una ayuda para el entendimiento de la complejidad política.

Ejemplos esquemáticos

• Un sindicato, no importa cual, convence al gobernante de aprobar una medida como la jubilación temprana y con goce de sueldo completo para sus miembros.

El gobierno la concede y tiempo después, el fondo de pensiones es insuficiente y debe ser alimentado con fondos públicos, provenientes de impuestos.

• Otra ocasión es la de un organismo de representación de fabricantes de un producto cualquiera, el que pide y logra la prohibición de importaciones de productos que les compiten.

Bajo esta situación, los ciudadanos pagan ahora más por productos que podían importarse y venderse a precios menores.

Esto es una explicación del corporativismo. Tiene la ventaja de que resalta al tercer jugador de la partida, al ciudadano que generalmente es olvidado.

Corporativismo con más detalle

El proceso corporativista tiene una condición indispensable de inicio. La existencia de un gobierno extralimitado en sus poderes, capaz de intervenir en grandes proporciones en la economía.

Este gobierno tiene tal poder que es capaz de tomar de unos para dar a otros, según su voluntad. Es un redistribuidor de riqueza que pone en venta esa función.

Una vez que existe ese tipo de gobierno, se crea la oportunidad de hacer negocio con él. Si se le logra convencer de dictar una cierta medida, el grupo organizado que la pide logrará beneficios que no lograría bajo una situación normal.

Dos instancias de hacer negocios con el gobierno, por parte de grupos bien organizados, fueron mencionados ya. Las prestaciones excepcionales a un sindicato y cierre de fronteras a productos extranjeros.

Hay más, como la petición de subsidios a sectores agrícolas, el tratamiento fiscal especial a ciertas industrias, créditos blandos, y muchas más.

Un lenguaje alterado

Es importante, para el grupo que los pide que sus solicitudes sean vestidas con las más altas motivaciones sociales, para lo que se ha desarrollado un lenguaje codificado muy especializado.

Se usan expresiones como “conquistas laborales”, “soberanía nacional”, “derechos de minorías”, “ayuda al campo”, “gasto social”, y otras de similar imprecisión.

Ya que es una negociación, el grupo favorecido suele quedar obligado teniendo que corresponder al gobierno.

Aunque también existe la posibilidad muy común, de que el favor sea producto de un chantaje. En caso de no condescender con el favor, el grupo solicitante amenaza con otra palabra de ese lenguaje especial, “movilizaciones sociales”.

En tercer jugador, que suele ser relegado, es el ciudadano involuntario. Es el que sufre las consecuencias de los favores concedidos: sus impuestos no van a obras públicas, sino a fondos sindicales o subsidios empresariales, o bien paga precios más altos por productos fabricados por empresas protegidas.

En el proceso corporativista hay dos ganadores casi siempre, el gobierno y los grupos organizados.

Pero hay un perdedor claro, el ciudadano que forma la gran mayoría de la población pero que no está lo suficientemente organizado como para defenderse.

Finalmente

Todo lo que intenté hacer es proponer una explicación esquemática que ayuda al ciudadano común a comprender muchas de las decisiones políticas que en su apariencia inicial suelen ser verse como demasiado complicadas. Pero, por encima de eso, intenté hacer otra cosa.

El señalar que los problemas de daños al ciudadano tienen su origen en gobiernos extralimitados en sus funciones. Si dejase de existir el intervencionismo económico, estos daños a la ciudadanía sería eliminados en gran proporción y las personas vivirían mejor.