Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Corporativismo: Una Definición
Leonardo Girondella Mora
17 octubre 2008
Sección: POLITICA, Sección: Asuntos, Y MATERIAL ACADEMICO
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Los dos términos, clientelismo y corporativismo, hacen referencia a una práctica de gobiernos —por la que se intercambian favores entre grupos y la autoridad, dando como resultado neto el sostenimiento de ese gobierno en el poder.

Los grupos pueden ser formales, como sindicatos, asociaciones de empresarios, agrupaciones campesinas, académicas, religiosas, o de otros tipos —pero también pueden ser informales, como segmentos demográficos de adultos mayores, jóvenes de ingresos bajos, ocupantes de predios irregulares y muchos más.

Entre esos grupos se da una relación de mutuo beneficio, que desdeña el interés de los ciudadanos y por la que el gobierno favorece a esos grupos con algún trato preferencial superior al que recibe la población en general y a cambio pide apoyo político, muy marcadamente votos en las elecciones.

Por ejemplo, si un grupo formal o informal solicita a la autoridad una concesión para la operación de taxis y ésta la concede, podrá solicitar a los nuevos taxistas favores como la participación en marchas de apoyo a la autoridad o de rechazo a sus enemigos políticos.

Aunque la diferencia entre corporativismo y clientelismo es difícil de establecer, tal vez ella puede determinarse por el tamaño y formalidad de los grupos que participan —con grupos mayores y más formales puede hablarse de corporativismo; y con grupos menores y poco formales, de clientelismo.

Sea lo que sea, se trata de una práctica en el ejercicio de un gobierno por medio de la cual se emplean recursos y poderes públicos en la compra de apoyos políticos que buscan sostener a ese gobierno en el poder.

Por ejemplo, un gobierno da concesiones amplias a un sindicato de burócratas, como edad muy temprana de retiro, y a cambio pide que los miembros del sindicato den su apoyo al gobierno con votos electorales, marchas callejeras o alguna otra actividad.

O bien, un gobierno otorga el monopolio de trabajo en la educación pública a un sindicato al que da concesiones muy por encima de las que marca la ley laboral, entendiendo que a cambio tendrá apoyos políticos de toda índole.

Desde luego, la práctica de gobierno conocida así puede tener diversos grados e intensidades, pero debe ser diferenciada de lo conocido por cabildeo o influencia de grupos en las acciones de gobierno, en las que las relaciones y propuestas son abiertas y públicas dentro de temas específicos.

En un sistema corporativista extremo, la sociedad entera se divide en sectores o grupos muy amplios que viven en estrecha relación con el gobierno dándose apoyos mutuos que persiguen el mantenimiento del status quo.

Por ejemplo, las empresas reciben protección de competidores, o bien se establecen sindicatos únicos de ciertas ramas económicas —que son otorgados a cambios de apoyo al gobierno. El caso de Televisa en los tiempos del PRI es un buen ejemplo de esa simbiosis.

El corporativismo es campo fértil para el surgimiento de líderes carismáticos que elevan sus posiciones de influencia conduciendo gremios poderosos y llegando a tener poder político muy grande aún sin ocupar puestos gubernamentales.

Esos líderes pueden ocupar posiciones altas en sus grupos por largos períodos de tiempo; por ejemplo, Fidel Velásquez en México fue la cabeza de la central de trabajadores ejerciendo una influencia en extremo poderosa en el gobierno durante decenas de años.

Naturalmente un sistema corporativista implica un arreglo social muy jerárquico, en el que las diferentes corporaciones poseen diversos niveles de influencia y poder que siempre se esfuerzan por acrecentar con la intención doble de lograr beneficios para su grupo y mantener la estructura que significa su modo de vida.

Por ejemplo, un síntoma de corporativismo es la falta de competencia de los grupos con otros similares; si un medio televisivo tiene el monopolio de esa industria, ese gremio hará lo posible para evitar que el gobierno otorgue otra concesión de televisión a empresas que le significarán competencia.

Cada una de las corporaciones y grupos dedicará una buena parte de sus acciones a mantener sus privilegios y pondrá todo obstáculo posible al cambio de estructuras de poder, pues eso significaría un daño severo. Un sindicato único de educación no aceptará con facilidad nada que debilite su poder.

Dos efectos inevitables del corporativismo deben ser señalados —uno de ellos es el uso focalizado de recursos públicos para el beneficio específico de grupos concretos, lo que daña las realizaciones de proyectos para el bienestar general.

El otro es la anulación del individuo, cuyo valor es limitado a la pertenencia a un sector o grupo, sin la que nada vale.

Las prácticas clientelistas pueden verse con facilidad en acciones gubernamentales muy focalizadas, como los pagos de dinero a personas ancianas en general, a madres solteras, o bien la donación de objetos a grupos: artículos escolares a estudiantes, boletos gratuitos para conciertos juveniles, créditos fiscales a los habitantes de ciertas áreas y similares.

Estas prácticas son una violación a las funciones esenciales de gobierno que demandan la realización de tareas para el bienestar común y no particular, como sucede en regímenes fascistas, mercantilistas y donde en general, se sufre una alta concentración de poder en el gobierno.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.


3 Comentarios en “Corporativismo: Una Definición”
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