Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Crisis Económica y Libertad
Selección de ContraPeso.info
31 octubre 2008
Sección: Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de David Milroy. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de traducción y publicación. La idea central del escrito no es tanto un examen de las causas de la crisis de 2008, sino un examen de la conducta personal de quienes en ella intervinieron.

Son estos tiempos difíciles para aquellos de nosotros que exaltamos los méritos de un sistema de libre mercado. La actual crisis hipotecaria y la tensión que coloca en el sistema bancario ha causado casi el colapso del sistema financiero. Desafortunadamente, quienes defienden un papel mayor del gobierno en nuestras vidas diarias serán capaces de apuntar a la Crisis de 2008 como la prueba, del por qué no debemos actuar por nosotros mismos según nuestra conciencia.

Sin embargo, esta crítica pierde un punto vital que hacemos al defender a la economía de libre mercado —se requieren personas virtuosas que sean capaces de asumir la responsabilidad personal de sus acciones. Sin la conducta correcta, la libertad pronto desciende a lo libertino.

Durante algún tiempo, incluso un observador casual podría haberse preocupado por la amplia conducta imprudente e incluso inmoral en la vida económica de nuestra sociedad. Mientras que la incidencia creciente de esta pobre conducta ha sido desilusionante, aquellos de nosotros a quienes ha molestado han mostrado solaz en el hecho de que el mercado libre es bastante eficiente para reconocer errores de juicio o conducta deshonesta.

Si tú haces trampas a tus clientes, empleados o accionistas, eventualmente perderás el negocio y quizá irás a la cárcel. Si tomas riesgos imprudentes en el mercado, terminarás perdiendo dinero.

La crisis actual es diferente. No se tiene  una situación en la que los individuos con juicio pobre son corregidos uno por uno. Esta situación se ha desarrollado a una situación en la que el juicio malo ha sido de una considerable minoría que ha puesto en riesgo de colapso al sistema financiero. Y, como puede esperarse, con una crisis de esta magnitud hay mucha culpa en todas partes.

Un sitio obvio e incluso demasiado fácil para comenzar es Wall Street. Los administradores de estas instituciones, los conductores de nuestro sistema financiero, tienen la profunda responsabilidad de mantener la confianza del público. Colectivamente no lo han hecho. Por años ha sido obvio para todos, excepto quizá para quienes cosechan las ganancias, que la compensación ejecutiva en muchos casos ha sido escandalosa y tal vez en ningún lugar más que en Wall Street.

Bloomberg News reporta que las cinco mayores firmas de Wall Street pagaron más de 3 mil millones en los últimos cinco años a sus más grandes ejecutivos. Estos ejecutivos, parece, permitieron a sus firmas tomar riesgos excesivos para generar esas ganancias porque hoy, dos de las cinco han quebrado y las otras tres ya no existen como firmas de inversión independientes.

Los prestamistas también han mostrado signos de pobre juicio. El crédito provee una función en nuestra economía. Sin embargo, algunos prestamistas han perdido la visión del hecho de tener una responsabilidad —a aquellos que proveen capital que pueden prestar  y verificar que los deudores pueden soportar la deuda que toman. El nivel de quiebras récord indica que esta responsabilidad no fue cumplida.

Los consumidores son retratados como víctimas de todo esto. Es un error absolverlos de responsabilidad personal. Un sistema de intercambios libres reflejará los valores que a él se llevan. Hoy, los valores que llevamos al mercado son con mucha frecuencia materialistas. Una minoría lo suficientemente grande de consumidores, deseando tener más bienes materiales de que lo podían pagar, pidieron créditos de tal cuantía que ayudaron a causar el colapso.

¿Necesitas una casa más grande o una casa para las vacaciones? No hay problema, sólo toma nuestra tasa flotante amortizando el préstamo negativamente. Por cierto, dejaremos que tú confirmes tu registro de empleos. ¿Necesitas un auto nuevo? Sólo firma estos pagos de pagos extendidos. ¿Quieres una televisión plana grande? Sólo acepta esta nueva tarjeta de crédito.

Ninguna de esas compras es mala en sí misma, pero si nos vamos al extremo de la ruina económica para obtenerlas, hay algo desordenado en nuestros deseos. Sólo hay una cosa que llene nuestros deseos —pensando en San Agustín, nuestros corazones estarán sin descanso hasta que en Él descansemos. Esta sociedad parece estar más y más perdiendo la atención a esta verdad.

El colapso del mercado de bienes raíces desató esta crisis, pero fue la conducta de los participantes en el mercado que preparó el terreno. Como personas que trabajan en la causa de la libertad, debemos continuar nuestros esfuerzos para explicar los méritos de una economía libre. Pero también debemos pensar más creativamente y trabajar más para enfatizar la importancia de la conducta virtuosa.

Nota del Editor

El punto de David Milroy es básico. Al señalar conductas variadas todas equivocadas y de pobre juicio de una  minoría, destaca que la mayoría no tuvo ese comportamiento. La minoría fue tan grande, sin embargo, como para causar una crisis de irresponsabilidad llevada al terreno de lo económico. La omisión digna de mencionar es otra conducta irresponsable, la de los gobernantes que debían ejercer ejemplos de prudencia y moderación en el uso de recursos ajenos y que no cumplieron con sus responsabilidades.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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