Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Crisis y Generalizaciones Equivocadas
Eduardo García Gaspar
9 octubre 2008
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Suponga usted que conoce a un par de contadores públicos que son de una honestidad a toda prueba. ¿Podrá usted, por tanto decir que todos los contadores son del mismo tipo? La razón misma dirá que no, que puede haber personas de esa profesión que no sean precisamente honradas.

Ahora imagine a dos comerciantes que usted conoce, son sus íntimos amigos, y usted los conoce muy bien: son gente decente, trabajadora, honrada. Podría proyectarse lo mismo al resto de los comerciantes si unos pocos ejemplos pudieran generalizarse al resto. No se puede. Generalizar es muy difícil si se tiene una pequeña muestra de elementos.

Pero por más lógicos que usted y yo queramos ser, cometeremos errores de generalización o nos será difícil detectarlos. Un amigo , por ejemplo, habla pestes de la Iglesia Católica porque conoce tres o cuatro casos de conductas poco ejemplares. Para él, de nada vale el resto de los casos. El error se eleva al hacer otro tipo de generalización.

El ejemplo más fácil de usar es el de los comerciantes, por siglos percibidos como una escoria que debe ser eliminada. El cargo que se hace a los comerciantes es el de ser codiciosos, fraudulentos, engañabobos. ¿Hay de esos? Nadie lo duda, pero que los haya no necesariamente lleva a condenar al comercio en general. Aunque sí llevaría a condenar a algunos de ellos.

Tomemos a otras de esas profesiones que suelen ser calificadas como despreciables, los abogados y los banqueros. ¿Son todos ellos un ejemplo de honestidad y buen servicio? Desde luego que no, pero esa realidad no llevaría a concluir que, por tanto, deben desaparecer la banca y la abogacía.

Sin sistema bancario, sin comercio, sin leyes, la vida sería muy mala. Imagine usted vivir sin tienda alguna en la que pueda comprar alimentos: usted tendría que ir con el agricultor, directamente, una profesión que tiene buena reputación lo que no necesariamente significa que todos ellos sean unos santos varones.

La distinción que quiero hacer está entre la persona y su ocupación. Puede acusarse de obrar mal a un comerciante, pero no al comercio en sí mismo. La distinción, que fue hecha hace muchos siglos por San Agustín (354-430), no parece haber sido entendida por muchos. Ahora mismo, los banqueros y financieros son acusados de codicia, deshonestidad, engaño, lo que a usted se le ocurra.

Sin duda, hay algo de verdad en eso. Muchos de ellos actuaron indebidamente. Pero eso no es argumento para sostener que todo el sector financiero debe desaparecer y pasar a manos gubernamentales porque todos los banqueros con terriblemente malos. Pensar así es uno de los más clásicos ejemplos de errores que tiene el marxismo: las culpas colectivas inapelables. Es un caso de falacia, la de la generalización.Supone que todos los banqueros son malos y que todos los gobernantes son buenos.

Tomemos el caso, el de los gobernantes. Sin duda muchos de ellos son deshonestos y otros más incapaces. ¿Significa eso que pueda tenerse una causa válida para desaparecer a los gobiernos? No. Tendrían que encontrarse algunos otros argumentos, pero ése no vale. Igual que no vale encontrar a un pintor malo para hacer desaparecer a la pintura.

No valdría tampoco encontrar a músicos malos para justificar la desaparición de la música. Mi punto es separar a cada persona, en lo individual, de la profesión que ejerce, para juzgarlos uno por uno. Si encuentro un profesor que abusa de sus alumnos, no puedo decir lo mismo del resto, ni justificar la desaparición de esa profesión.

Vuelvo a San Agustín y la influyente idea cristiana: el pecado es siempre personal, está en el individuo, no en su profesión. Los carpinteros, los zapateros, los agricultores, todas las profesiones tienen la posibilidad de tener miembros que actúen mal. Mentirán algunos, engañarán otros. Pero sus profesiones no serán en sí mismas malas.

No creo que sea una idea alocada, ni alejada de la razón y la lógica. Y, más aún, es una idea rica en consecuencias positivas, pues coloca el origen de las cosas buenas y malas en la iniciativa personal. Sí, los seres humanos somos capaces de hacer grandes males, pero lo mismo somos capaces de realizar grandes bienes.

Y en todo lo que conozco y he visto en mis años de vida, la inmensa mayoría de las personas en lo general se comporta de manera razonable. No siempre, pero sí las más de las veces. Esto me hace ser optimista.

Post Scriptum

La idea de San Agustín está mencionada en Rothbard, Murray Newton (1995). ECONOMIC THOUGHT BEFORE ADAM SMITH: AN AUSTRIAN PERSPECTIVE ON THE HISTORY OF ECONOMIC THOUGHT. Aldershot, Hants, England ; Brookfield, Vt., USA. E. Elgar Pub.


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