Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Delincuencia y Neoliberalismo
Santos Mercado Reyes
2 octubre 2008
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Ya estarán contentos los enemigos del neoliberalismo. Lucharon con todas sus fuerzas para erradicarlo de México y nunca pensaron en las consecuencias. Los periodistas, estudiantes, profesores, intelectuales (salvo honrosas excepciones) y hasta empresarios hablaron y vociferaron contra el  “despiadado” neoliberalismo, y el cielo los escuchó:

Se detuvieron las privatizaciones, se paralizaron las reformas estructurales, creció la burocracia, se incrementaron los impuestos, se ensañaron los políticos y, naturalmente, creció la delincuencia, los secuestros, las violaciones y el narcotráfico, entre otros.

En efecto, nunca se imaginaron las consecuencias que tendrían que sufrir por apagar el neoliberalismo. Algunos de ellos ni siquiera se preocuparon por entender el concepto y a los teóricos del neoliberalismo; jamás se molestaron en leer a Friedrich von Hayek, Ludwig von Mises o cuando menos a Milton Friedman.

Su pretexto es que no se enseñan en las escuelas mexicanas…y tienen algo de razón. Simplemente se sumaron a los gritos desaforados del “presidente legítimo” Andrés Manuel López Obrador o de cualquier partido de izquierda (desde el PRD hasta el PAN), y sin mayor reflexión tomaron las armas contra el neoliberalismo.

Ahora son víctimas de su ignorancia y lo único que se les ocurre es pedir a los gobiernos de izquierda que acaben con  la violencia. Dios los mira y les dice: primero, tenías que haber pensado en las consecuencias de tus deseos; segundo, le estás pidiendo peras al olmo.

Bueno, basta de regaños y tratemos de explicar el fenómeno y algunas posibles “soluciones neoliberales”.

Repetiré una vez más el concepto de neoliberalismo hasta que lo entiendan mis paisanos. “El neoliberalismo es la corriente de pensamiento que sostiene que una sociedad se desarrolla de manera óptima cuando todos los individuos respetan la propiedad privada”. Si Juan respeta la vida y la propiedad de sus vecinos, todos serán felices. Bueno, los demás deben respetar a Juan y a todos sus vecinos. Más simple no puedo escribirlo.

Naturalmente, si nadie se dispone a despojarle a los demás, ni hacer fraudes y además todos cumplimos los compromisos que adoptamos con nuestros semejantes, la fiesta se lleva tranquila, cordial y feliz. Donde se respeta la propiedad privada, la única manera de que yo me haga de los zapatos de Juan es que negocie con él: tendré que ofrecerle algo de lo mío a cambio y sólo haremos el intercambio si los dos estamos libre y soberanamente de acuerdo.

En otras palabras: el respeto a la propiedad privada da origen al comercio, a la economía de mercado, es decir, al capitalismo. Más claro, ni el agua. Lógicamente, en el neoliberalismo puro no hay violencia, pues si la hubiera, no sería neoliberalismo.

Lo contrario al neoliberalismo se llama izquierdismo,  socialismo, fascismo, nazismo, anticapitalismo o si usted quiere, anti-neoliberalismo.

¿Qué es el anti-neoliberalismo? Muy fácil: es la corriente de pensamiento que sostiene que es mejor abolir, destruir o descartar la propiedad privada. Sus teóricos son Carlos Marx, Federico Engels, Vladimir Illich Lenin, José Stalin, Adolfo Hitler, Pol Pot, Emiliano Zapata, Fidel Castro, Che Guevara, Flores Magón, Pablo González Casanova, López Obrador, Hugo Chávez y cien nombres más. Estos teóricos si se enseñan en todas las escuelas públicas y privadas de México.

En el Distrito Federal tenemos un dictador izquierdista, enemigo de la propiedad privada (salvo la de él mismo), amigo de Hugo Chávez, adorador de Fidel Castro y de León Trotsky. Y en el gobierno federal tenemos a un hombre de centro izquierda que no entiende la importancia de la propiedad privada.

Naturalmente, los izquierdistas creen en la lucha de clases, creen que hay que acabar con los ricos, los empresarios y los comerciantes. Sienten que su misión es repartir las riquezas “en manos de los ricos”.

Por eso le dan becas a los ancianos, a las madres embarazadas, a los estudiantes, regalan útiles escolares, corretean a los vendedores ambulantes, extorsionan a los comerciantes, multan a los negocios, clausuran a las escuelas privadas, suben impuestos, encarcelan a los evasores, entre otros. Hacen todo lo que tenga que ver con la destrucción del sistema capitalista, la economía de mercado o el neoliberalismo.

Si entendemos esto, podremos comprender por qué muchos policías y funcionarios del mismo gobierno están involucrados  en la delincuencia organizada, es congruente con sus ideales. Su razonamiento tiene lógica. Veamos cómo razonan.

La delincuencia (secuestros, extorsión, asesinatos) se ejerce contra los ricos, es decir, contra la clase que desean desaparecer. Por qué habrían de actuar contra los delincuentes, si son una especie de aliados naturales del ideal izquierdista. Lo más natural no es que actúen contra los delincuentes, sino que los apoyen, los dejen libres (después de compartir el botín) para que sigan golpeando a los ricos y “así se logre una sociedad más igualitaria y por tanto, más justa”

Este es el razonamiento de izquierda.  No es algo que yo lo esté inventando, así pensábamos los izquierdistas que nacimos al calor del movimiento estudiantil de 1968. Por eso no nos temblaba la mano acabar contra el empresario Garza Sada, matar al guardaespaldas de algún inversionista japonés o asesinar al hijo de un negociante de ropa deportiva,al fin que son burgueses”. Tal sigue siendo  el razonamiento de la izquierda mexicana.

Ahora que cientos y miles de ciudadanos han sido víctimas de la delincuencia, se manifiestan en marchas increíblemente multitudinarias, sin que nadie los acarreara. Eso está bien, pero cometerían un error más si creen que los gobiernos izquierdistas (anti-neoliberales) van a resolver el problema de la delincuencia.

Por suerte, no todos los ciudadanos son ilusos. Acabo de oír una propuesta que me parece realmente genial, llena de esperanzas: un grupo de ciudadanos está proponiendo que si no se ven resultados en un plazo de seis meses, se convocará a una huelga de impuestos.

Es decir, los empresarios, comerciantes y ciudadanos  retendrían los impuestos hasta no ver resultados positivos de una reducción drástica de los secuestros y violencia. Parece ser que los ciudadanos empiezan a darse cuenta de que poseen el arma más efectiva para hacer cumplir al gobierno: la huelga fiscal.

Espero que los empresarios, comerciantes y trabajadores comprendan  pronto el gran poder de esta  idea y se decidan a organizarse para ejercer la  “huelga de impuestos” o como se le llame. Quizás haya que formar algo como una Unión Nacional de Contribuyentes donde estén afiliados los empresarios, las cámaras patronales, comerciales y los simples ciudadanos, y que a la voz de  “retener los impuestos a partir de tal fecha” se obligue al gobierno a proteger a los ciudadanos o que renuncien.

Bueno, espero no verme demasiado iluso con esta estrategia, pero realmente muestra un cambio radical con respecto a la marcha de hace cuatro años en que la gente se conformaba con promesas.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



No hay comentarios en “Delincuencia y Neoliberalismo”
  1. Neo Dijo:

    Sí, nos constan las maravillas que hay en la economía de los principales promotores de la doctrina neoliberal, es fantástica la situación en USA e Inglaterra.

  2. Hector Dijo:

    lee esta opinión sobre neoliberalismo y sacá tus conclusiones.





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