Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Derechos, Siempre Derechos
Leonardo Girondella Mora
12 junio 2008
Sección: DERECHOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Hace poco (29 de marzo de 2008), en yoinfluyo.com, Guadalupe Esquivas publicó una breve columna sobre siete derechos del consumidor —a lo que añadía que debían hacerse valer. En resumen, otra letanía de derechos que olvida las responsabilidades.

Se dice allí que se los consumidores derechos de información —la que se dé sobre el producto debe ser “oportuna, completa, clara y veraz, de manera que se pueda elegir a la hora de comprar”. Palabras mil veces dichas y que en general tienen razón si no son interpretadas literalmente, ya que conduciría a situaciones ridículas, como la de un consumidor que exija que todo le sea comunicado sin el hacer ningún esfuerzo por saber más.

El otro derecho es el que dice que “Al decidirnos por un producto o servicio, nadie puede presionarnos, condicionarnos la venta a cambio de comprar algo que no queremos, o exigir pagos o anticipos sin que se haya firmado un contrato.” Interpretado literalmente, esto significaría que quedarían prohibidas las promociones y rebajas, porque ellas tratan de persuadirnos a comprar algo.

Con un problema serio: un consumidor puede querer la venta conjunta y a mejor precio de una bolsa de papas fritas y una botella de salsa picante, pero otro consumidor puede sólo querer las papas —no hay forma de determinar a quién se le hará caso. El único arreglo posible que la autora crea sin darse cuenta (espero) es la intervención estatal para prohibir por ley toda promoción combinada de productos, aunque ella signifique una reducción de precios.

El tercer derecho es el de que “Al comprar un producto o contratar un servicio, no pueden negarlo, discriminarnos o tratarnos mal por nuestro sexo, raza, religión, condición económica, nacionalidad, orientación sexual, por tener alguna discapacidad o cualquier motivo similar.” Otra vez un problema de interpretación literal —los precios de un Mercedes Benz discriminan por ingreso, igual que los de un restaurante de lujo; las toallas femeninas discriminan por sexo; la venta de Biblias discrimina por religión; las bicicletas por discapacidad.

Otro de los derechos expuestos es el de que “Podemos recibir educación en materia de consumo, conocer nuestros derechos y saber de qué forma nos protege la ley, así como organizarnos con familiares o vecinos para aprender a consumir mejor y de manera más inteligente”. Desde luego, y en la misma vena, también tienen derecho a comprar lo que se les antoje, no conocer sus derechos, criticarlos, adquirir cosas innecesarias —las personas son libres y por eso, también responsabilidades.

Anota la autora otro derecho, el que establece que “Si los proveedores no cumplen lo que prometen, tenemos derecho a que nos compensen, ya sea devolviendo el dinero, reduciendo el precio del producto, o reparándolo sin costo.” Sería mejor decir que ambos, compradores y vendedores, tienen obligaciones de respetar los contratos que acuerdan.

Columnas como ésa tienen dos problemas dignos de poner sobre la mesa.

  1. Insisten en la existencia de derechos —lo que en sí mismo no es malo, pero se olvidan de las responsabilidades y tienden a crear la idea de que debemos exigir derechos y más derechos sin reconocer obligaciones, lo que a la larga crea dependencia del gobierno.
  2. Su fraseo es utópico y primitivo —tal y como son expresados pueden llevar a situaciones ridículas si se interpretan literalmente. Y lo peor de todo, causan pretextos y excusas para que los gobiernos intervengan en los mercados, los hagan menos eficientes y todos salgan lastimados.

    En conjunto, ambos problemas son semillas de intervencionismo estatal para la regulación de mercados —como lo es siempre el entendimiento de la libertad como una cada vez más larga lista de derechos a exigir y que no mencionan las correspondientes obligaciones, ni en quien recaen.

    Los derechos, en este sentido, siempre contienen obligaciones —si se tiene derecho a exigir compensación por el mal funcionamiento de un producto, por ejemplo, también se tiene la obligación de usarlo de acuerdo con las instrucciones del mismo. No puede caerse en el error de tomar como hipótesis que los villanos del mercado son siempre los productores.


    ContraPeso.info es un proveedor de información e ideas que buscan explicar la razón de ser de sucesos económicos, políticos y sociales.





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