Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Economía Planeada: Una Definición
Leonardo Girondella Mora
12 agosto 2008
Sección: Sección: Asuntos, SOCIALISMO, Y MATERIAL ACADEMICO
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La frase Economía Planeada es en extremo amplia —pero ella contiene la idea central de que la actividad económica de las personas puede ser dirigida centralmente desde una agencia gubernamental, la que establece qué producir y los precios de lo producido.

Para comprender aún más su significado basta con echar una mirada a un mercado abierto y libre, y pensar en su opuesto —si dentro de un mercado libre, los precios son acordados por los intercambios entre las personas que deciden qué comprar y qué ofrecer, dentro de una economía planeada es el gobierno el que determina los precios y decide qué producir.

Un sistema como el de la URSS era claramente de planeación central de la economía, en el que las empresas eran de propiedad estatal y no existía competencia entre ellas. La autoridad gubernamental tomaba las decisiones económicas centralmente emitiendo planes quinquenales que establecían objetivos y formas de alcanzarlos.

Una economía planeada es una economía socialista que admite diversos grados de intervención económica de la autoridad política —va desde la total regulación económica del país, como en la URSS, hasta niveles menos intervencionistas que admiten libertades económicas del ciudadano.

Más aún, es posible que dentro de una nación ciertas actividades económicas sean libres y otras no —como en México, donde, por ejemplo, muchas actividades están escasamente reguladas, pero otras como el sector energía, de educación y salud pública, están totalmente en manos del gobierno. De hecho, la constitución mexicana asigna al gobierno la rectoría económica, lo que hace al país uno que legalmente cae dentro de la categoría de economía planeadas.

El objetivo central de una economía planeada, argumentan sus defensores, es la corrección de los defectos que tiene la economía abierta y libre, por ejemplo, para evitar los ciclos económicos. Por otro lado, los partidarios de los mercados libres afirman que la intervención estatal en la economía produce más problemas de lo que pretende solucionar con un resultado neto negativo. La discusión entre ambos bandos suele ser dura y agria.

Quizá nunca pueda tenerse un caso puro de economía planeada, como tampoco de economía libre, pues siempre existen dosis de acciones espontáneas de los ciudadanos, como en los mercados negros —y también algunas regulaciones gubernamentales en los mercados libres.

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Entonces, el intervencionismo estatal en la economía puede verse como una línea continua de varios niveles de intervención económica estatal. En uno de sus extremos será posible ver regímenes extremos como el socialista en Cuba y en el otro de sus extremos sistemas económicos prácticamente capitalistas como Hong Kong. Como se dijo, ningún país es una muestra limpia de un sistema capitalista pues en muchos países de economía libre se da la intervención estatal de, por ejemplo, manejo de tasas de interés para regular la actividad económica.

Para ser realmente considerada una economía planeada y no solamente un caso de socialismo, intervencionismo, o dirigismo, suele requerirse que oficialmente exista un plan gubernamental de plazo medio o largo que indique las metas de la economía y establezca las estrategias, tácticas y acciones para alcanzarlas. Sin estos planes futuros, pero con alta intervención económica, se estaría frente a casos de socialismo o dirigismo estatal.

Es decir, en un sentido estricto, una economía planeada necesariamente requiere de planes económicos gubernamentales —y sería un caso especial de socialismo. En un sentido más laxo, una economía planeada es solamente otra manera de decir economía socialista o intervenida.

Parece haber un consenso en el sentido de que toda economía debe ser planeada. Las diferencias de juicio se dan cuando se trata de determinar quién debe planearla, el gobierno a nivel nacional o los particulares cada uno a su nivel personal. Esto equivale a añadir un calificativo a la frase economía planeada para que ella sea unívoca —debe hablarse de una economía planeada centralmente, es decir, por el gobierno mismo.

La economía planeada centralmente, por tanto, significa un retiro de la habilidad de planeación de las personas —ese poder de planeación económica personal no existe o es disminuido en la medida en la que el gobierno planee la economía. Este rasgo de la planeación económica le ha valido fuertes críticas, ya que sin remedio significa el desaprovechamiento de los talentos y habilidades personales de los ciudadanos.

También, la planeación central de la economía ha sido criticada por las dificultades que tiene el tratar de predecir el futuro para integrarlo en los planes gubernamentales —son tantas las variables que tener información actualizada sobre ellas es físicamente imposible. Y no sólo eso, muchas de las variables son imposibles de medir.

La posibilidad de planear centralmente la economía, se ha señalado, es generada en buena parte por la percepción de muchos, que suelen ver a los mercados libres como desordenados y caóticos —y que, por eso, deben ser ordenados y dirigidos por una autoridad central. Los liberales, opuestos a la planeación, sostienen que una economía libre sólo da la apariencia de ser desordenada, pero que sí tiene orden y es mucho más flexible que la planeada.


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