Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Afectado No Es El Fumador
Eduardo García Gaspar
28 febrero 2008
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Escribí hace poco que las regulaciones sobre el fumar sobran porque las personas solas, sin necesidad de la intervención del gobierno, pueden coordinarse entre sí y lograr más satisfacción total que con el gobierno metido en esos asuntos. El tema no es simple y va más allá de los derechos de los no fumadores… mucho más allá. Sobre el tema un par de lectores me enviaron sus opiniones.

Un lector escribió que “Fumar o no, es liberal.” Otro que, “fumar es una decisión libre”. Tiene más razón el segundo que el primero porque va al fondo de las cosas sin entrar en creencias personales: las personas somos libres por naturaleza y esa libertad debe respetarse en quien desee fumar y en quien desee comer grasas. El gobierno sólo puede justificar su intervención en casos de daño directo intencional a los demás.

Si es cierto que el humo del tabaco daña a los no fumadores, entonces la única posible intervención razonable es tener zonas libres de tabaco, pero no prohibir fumar en restaurantes: que sus dueños decidan qué hacer. No es la libertad del fumador lo que se ha limitado, quizá con razón, lo que se ha limitado es la libertad del propietario de restaurantes, bares y demás… que es lo que pocos entienden.

Yo no defiendo que el fumador pueda fumar en todas partes sin limitaciones, lo que defiendo es que sean los propietarios de los establecimientos los que decidan si dentro de ellos se fuma o no y bajo qué condiciones. Esto es lo que muchos ignoran y con el pretexto de cuidar la salud aplauden medidas dictatoriales que limitan derechos de propiedad. Los derechos de los no fumadores se han convertido, innecesariamente, en un ataque a la propiedad privada.

Un lector escribió que “el aire es propiedad de todos” y otro que “la propiedad común, como es el caso del aire, es por naturaleza ‘socialista’.” Creo que ambos están equivocados. Sobre un bien como el aire nadie puede reclamar propiedad, ni individual ni colectiva, menos aún socialista. No es una cuestión de ideologías, es un asunto de realidad: simplemente no hay propiedad, sea individual o colectiva. Una propiedad colectiva, por ejemplo, es una empresa y sus accionistas. La propiedad necesita la idea de poder vender esa propiedad para existir, y nadie puede vender el aire.

El aire quizá sea mejor visto como un bien público, disponible para todos y que puede ser usado sin el menoscabo del uso por parte del resto. El problema con el aire es su abundancia, tanta que no tiene costo de producción y menos de distribución. Por eso no tiene precio, a pesar de ser un bien vital. Y, más aún, el aire sirve como canal de desecho de acciones, como el humo de una fogata o los desechos de gases de un coche, de una fábrica, de un cigarro. Y llega a ser problema cuando esos desechos alteran el aire de las personas.

Entonces es cuando las cosas se ponen interesantes, al hablar de alterar el aire de los demás. ¿Quiere alguien cero alteraciones? Mucho me temo que lo que tendrá que hacer es emigrar a un sitio deshabitado y dejar de hacer todo, incluso comer. Mi punto es que sin duda habrá alteraciones del aire y que el problema radica en tener una idea racional de qué alteraciones son aceptables e incluso convenientes. Si, por ejemplo, se suspendiera totalmente el uso de autos y transportes, el aire estaría más limpio, pero la miseria volvería a ser la norma en el mundo.

El problema es complejo, involucra a la libertad, al progreso… y las soluciones gubernamentales son como un elefante armando componentes de computadoras. En el caso de la prohibición de fumar en México, el afectado no es sólo el fumador, sino el propietario de los establecimientos regulados. La pureza del aire para los no fumadores tiene soluciones mucho más ingeniosas que la de la tonta regla de prohibir fumar o recluir a los fumadores en todos los establecimientos.

Y, al final, si alguien me dice que debemos cuidar la tierra y el medio ambiente, le diría que nada nuevo hay en eso, que lo debemos hacer, pero que eso es una responsabilidad de todos y no nada más de los gobiernos cuya fama está bien justificada: quieren hacer todo y todo lo hacen mal.

Post Scriptum

• La idea central de la oposición a las prohibiciones universales de fumar suele ser muy mal percibida: se cree que se trata de defender la libertad de fumar en todas partes y no es eso nada más. Sí, fumar es una decisión libre y personal que no debe ser regulada por el gobierno, sino por los derechos de propiedad de las personas y, por tanto, lo que se defiende no es el derecho a fumar, sino el derecho de propiedad del dueño del restaurante para que sea él quien decida lo que quiere en su propiedad y no lo que un burócrata ordene.

En esta equivocación suelen ser víctimas los ingenuos que piensan estar haciendo un bien forzando una medida que juzgan saludable. Sin duda es saludable que se deje de fumar y que se consuman menos grasas, pero no se dan cuenta de que ese buen deseo abre la puerta a una intervención estatal que viola el derecho de propiedad de todos, incluyendo a los ingenuos.

• Una de las defensas más sólidas de los derechos de propiedad es la que hizo Murray N. Rothbard relacionando a la libertad de expresión con los derechos de propiedad, en su libro Rothbard, Murray Newton (1998). THE ETHICS OF LIBERTY. New York. New York University Press. 0814775063, chapter 15, Human rights as property rights, pp. 113-120; originalmente publicado en 1982. Hay un resumen de esa gran idea en Derechos de Propiedad.

• La recién aprobada ley mexicana reglamenta lo siguiente:

  • Lugares 100% libres de tabaco: las áreas físicas cerradas con acceso al público o todo lugar de trabajo interior o de transporte público, en los que por razones de orden público o interés social queda prohibido fumar, consumir o tener encendido cualquier producto de tabaco, también en escuelas públicas y privadas de educación básica y media superior.
  • En lugares de acceso público, en áreas interiores de trabajo, públicas o privadas, incluidas universidades e instituciones de educación superior, deberán existir zonas para fumar en espacios al aire libre.
  • Sanciones: amonestación con apercibimiento, multa, clausura temporal o definitiva, ya sea parcial o total, y arresto hasta por 36 horas por rebeldía u obstrucción de la labor de la autoridad sanitaria. Multas desde 5 mil hasta 500 mil pesos, que puede duplicarse en caso de reincidencia.
  • Licencia sanitaria para vender cigarros.
  • Prohibida la venta a menores y la venta individual de cigarros. Los compradores no podrán tomarlos directamente en las tiendas. No habrá máquinas expendedoras automáticas. No se pueden vender cigarros por teléfono, correo o Internet.
  • ·Prohibidos los artículos promocionales con diseños de marcas de cigarros (encendedores, playeras, plumas).
  • Prohibido su comercio y distribución en instituciones educativas públicas y privadas de educación básica y media superior.
  • Las tabacaleras deberán poner en las cajetillas imágenes de los efectos nocivos. Las imágenes deberán cubrir el 30 por ciento de la cara principal y la totalidad de la posterior y una lateral para el mensaje sanitario. No podrán incluir leyendas como suaves, ligeros, ultra ligeros o bajo contenido en alquitrán. Todas las leyendas estarán en español.
  • ·Prohibida la publicidad y promoción de tabaco, con excepción de lugares y publicaciones para adultos.Prohibida la publicidad en tiendas.

ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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