Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Cangrejo Que no Camina
Eduardo García Gaspar
5 junio 2008
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Nuestra vida está más afectada por el futuro que por el pasado. O mejor dicho, por lo que pensamos y queremos que sea el futuro. Y ya que existen diversas visiones del futuro, es natural que al respecto se tengan discusiones importantes. Hace 10 años un libro trató el tema.

Fue el libro de Virginia Postrel (THE FUTURE AND ITS ENEMIES: THE GROWING CONFLICT OVER CREATIVITY, ENTERPRISE, AND PROGRESS (1998). New York. Free Press. 0684827603). Ella divide esas visiones en dos, los que tienen miedo del futuro y los que no. Usualmente es la diferencia que se hace entre conservadores y liberales, pero hay más que sólo eso.

El mismo tema, ahora aplicado a México, fue tratado por Luis Rubio en una columna reciente (1 junio 2008, Grupo Reforma), donde clasifica a las personas en dos grupos dependiendo de lo que piensan sobre el monopolio estatal petrolero en México. Por un lado están los nacionalistas estatistas y por el otro los modernizadores.

Los nacionalistas estatistas, es decir, los que tienen miedo al futuro veneran el acto de la expropiación petrolera y a la actual constitución mexicana la ven como una biblia: nada debe ser modificado, todo debe seguir como está porque de tener cambios, la soberanía se perderá. Los modernizadores son los pragmáticos que ven una oportunidad de mejora, pero que tienen un obstáculo, las cosas no pueden seguir como están.

En palabras más simples, se trata de una disyuntiva muy clara. De un lado está la inmovilidad y del otro, el deseo de cambios. La retórica de la inmovilidad está sustentada en conceptos nacionalmente correctos que hablan de soberanía de la patria y propiedad pública de ese recurso que sólo en manos del gobierno puede ser de utilidad. El deseo de cambios no habla de eso, sólo de buscar resultados que sean mejores a los actuales.

Si bien ambos bandos tienen en su favor argumentos que pueden ser razonables, la discusión entre ellos no es racional porque se mueven en planos diferentes. Los nacionalistas estatistas argumentan cuestiones de valores y creencias que no están sujetas a negociación. Los modernizadores, hacen lo opuesto y sólo buscan resultados. Esto tiene una consecuencia fatal.

Entre ambos, por postura, no puede haber conciliación y lo que sea que se haga al final será de escasa consecuencia. La propuesta presidencial de cambios en realidad no ataca el problema porque trata de dar gusto a los nacionalistas estatistas: cuando se trata de dar gusto a todos, nadie termina complacido. Finalmente se terminará como se empezó y las cosas tenderán a mantenerse igual que antes, es decir, se caminará hacia atrás.

Soy un partidario de la absoluta privatización del petróleo mexicano, para ser vendido como diversas empresas a las que aplique un tratamiento fiscal igual que al resto y con una regalía por barril extraído. Pienso así por varias razones. Una de ellas: no puedo aceptar el riesgo de concentrar poder en un gobierno que ya es demasiado poderoso y sustentar ese poder en un recurso que es volátil.

Añadir más poder al poder político que ya se sufre es muy aventurado. Más aún si se considera que el gobierno mexicano está muy lejos de tener una historia de buen desempeño: vea usted el manejo de la seguridad pública y dígame sin estas personas podrían manejar bien otras cosas. No lo creo y la realidad me da la razón.

Basar el desarrollo mexicano en el petróleo es igualmente muy arriesgado: es un recurso volátil y de seguro pasajero. Es mucha mejor estrategia de crecimiento acudir al crecimiento general de la economía que a los ingresos petroleros manejados por un presidente y sus ideas. La mejor soberanía es tener un ingreso per cápita como el de Canadá que el tener al gobierno como propietario de un monopolio, el que sea.

Pero en el fondo de la posición de los nacionalistas estatistas está un reclamo imposible, las cosas nunca se quedan como están. No es que la única constante sea el cambio, sino que ese cambio está acelerándose. Esto significa que quedarse como se está es igual a ir hacia atrás. Y, más aún, no es una cuestión de conciliar opiniones opuestas, sino una de evitar dar más poder a quien ya tiene demasiado.

Post Scriptum

La iniciativa del PRD para realizar una consulta pública sobre Pemex fue comentada en El Arte de Perder el 27 de mayo pasado. Desde entonces, la idea ha sido ampliamente comentada por otros medios en términos muy similares a los explicados allí. Un monopolio estatal petrolero agraga demasiado poder a un gobierno que ya tiene mucho y, por eso, desvirtúa el sentido de la democracia y las libertades que ella protege.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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