Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Ciudadano Inquieto
Eduardo García Gaspar
2 mayo 2008
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Una vez no hace mucho un alumno preguntó que debía hacer para participar en política. No es una inquietud aislada. La suele tener gente de buena voluntad, que tiene conciencia de una cosa clara: la clase gobernante no es de buena calidad y por eso sucede lo obvio, cometen fechorías y deciden tonterías. Más aún, con frecuencia también suele haber invitaciones genéricas a participar en asuntos de interés público.

La duda que surge es cómo participar en cuestiones públicas y de gobierno. La opción más obvia y directa es la de convertirse en político uno mismo. Es una decisión de carrera personal y no es mala en sí misma. Si un número grande de buenas personas lo hacen, la clase política recibiría una buena dosis de sangre diferente y renovada. No hablo de jóvenes, sino de sangre diferente. Ser joven no es garantía de nada.

Pero para el que no se convierte en gobernante también debe haber opciones de participación en asuntos públicos. Me refiero al ciudadano común, ocupado con su trabajo y su familia, que no puede estar de tiempo completo en el terreno de lo público. ¿Qué debe hacer esta persona? No, no tengo la respuesta específica para recomendarle cómo participar, pero puedo apuntar algunas ideas generales. La primera de ellas es la más clara: estar informado de lo que sucede en política y economía. No hay otra posibilidad.

El que quiera participar debe estar al tanto de lo que sucede aquí y en otras partes. No creo que deba ser un experto hasta el punto de saber el nombre del diputado de su distrito, que es un conocimiento inútil en México porque no puede ser reelecto ese diputado.

Me refiero a tener una cultura política general, con lo más importante de lo que suceda. Y eso significa superar la etapa de la indignación: saber de la última petición de algún líder sindical y rasgarse las vestiduras es fácil de hacer. Sin embargo, la etapa debe ser superada. Participar es más que estar indignado y mucho más que burlarse de las últimas decisiones tontas de los gobernantes.

Participar es también más que estar informado: demasiados hechos memorizados, el conocimiento del último suceso, poco de eso importa para el que está informado de lo que importa y debe ser comprendido. Es una actitud de discriminación, de seleccionar lo más importante y que debe ser acompañada de la diversificación de las fuentes de información. Si usted quiere participar el política no puede ver nada más uno de los noticieros de la televisión. Con eso y un poco de tiempo, el que quiera participar estará informado, que es el primer paso necesario.

Ese primer paso, además, necesita tiempo del que tiene la inquietud. No necesariamente mucho tiempo, pero sí constancia. Poco a poco se desarrollará una mente política si es que se añade otra cualidad, la de ver lo que no se ve con facilidad. Es como una especie de sexto sentido que permite ver algo más allá de lo que se percibe en la superficie. No, no es interpretar las cosas como si fuesen complots. Eso es propio de mentes primitivas.

Se trata de ver más allá. De tratar de ver las consecuencias de las decisiones de gobierno. No los objetivos de las decisiones que la mayoría de las veces son buenos. Es tratar de ver las consecuencias no intencionales de esas decisiones. Y para esto se debe tener un poco de sentido común aplicado a la economía.

Y de allí en adelante, lo que haga quien tenga inquietudes de participación va por su cuenta y decisión. Ya no tengo nada que recomendarle. Todo lo que puedo hacer es decirle que esté informado razonablemente, que vea las consecuencias que no suelen verse de las decisiones de gobierno, pero sobre todo, que no sucumba a las explicaciones de complots, ni a la indignación. Quien se queda en la indignación y los complots, se da por vencido y concluye que su participación no tiene sentido.

Creo que el punto de la participación es importante, por otro lado, para ir más allá de creer con ingenuidad que ir a votar ya es ser un ciudadano que participa. Eso es sólo el inicio para evitar dejar en manos de los políticos el gobierno.

Post Scriptum

El ver las consecuencias de las decisiones de gobierno, las que no suelen verse con claridad, es base de la Teoría de los Efectos No Intencionales. El autor más clásico sobre el tema es B. Mandeville; véase Vicios y Bondades.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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