Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Gasto Mágico y Tonto
Eduardo García Gaspar
25 enero 2008
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La historia, más o menos repetida, va así: en 1944 hubo una reunión en Washington, EEUU, con notables economistas y a la que asistió Keynes, el célebre economista también. Al salir de ella comentó, que el único no keynesiano en tal reunión era él. La interpretación usual del suceso es la supuesta distorsión del pensamiento de Keynes para convertir a una de sus ideas en la varita mágica que todo lo resuelve en cualquier momento.

Se ha escrito que de ser una herramienta especial y de uso limitado, el gasto público propuesto por Keynes para resolver situaciones particulares, se ha convertido en esa receta mágica que todo lo puede. El fenómeno es mundial, desde ahora en las elecciones de los EEUU hasta las mexicanas en 2006, cuando el ex candidato del PRD propuso elevar al doble el gasto gubernamental de su primer año de gobierno.

Elevar el gasto gubernamental es una propuesta encontrada en periodistas, profesores, gente común y, sobre todo, gobernantes. Quien eso propone tiene una intención, la de mejorar la situación de las personas, lo que no tiene nada de malo. Pero el problema consiste en creer que hacerlo es gratuito… y en esta vida, nada lo es. Aumentar el gasto requiere sacar esos recursos de otras partes y de esto es de lo que se olvida la mayoría.

El mecanismo general asignado al gasto público es simple: si el gobierno gasta más, entonces más dinero entra a la economía y llega a las personas, que así gastarán más y la economía mejorará. Ese dinero de más, gastado por el gobierno podrá incluso dirigirse a segmentos concretos de la población, los de menores recursos por lo general. Es una explicación comprensible para todos y que contiene un apelativo emocional difícil de rechazar.

En pocas palabras, todo se basa en la idea de estimular la demanda como la base del secreto del gasto gubernamental.

Es más o menos lo que sucedería si usted se saca varios millones en la lotería: su consumo aumentará notablemente y, tal vez, Mercedes Benz, Aeroméxico, el hotel Camino Real de Mazatlán y otros se verán beneficiados con las compras que usted haga. Ahora vea el estímulo a la demanda como un premio que el gobierno da a millones, por medio de mayor gasto. Deberá suceder lo mismo, más ingresos para todos… y todos vivirán felices.

Eso es lo que se ve y resulta maravilloso. Pero lo que no se ve es aún más interesante.

El premio que usted sacó en la lotería fue pagado por quienes compraron billetes y no obtuvieron el premio. El gasto gubernamental mayor tiene que salir de algún lado también. No se pueden crear recursos de la nada. Los recursos que un gobierno necesita salen necesariamente de las personas. Es dinero que se quita de los bolsillos de la gente por medio de impuestos presentes o futuros. No hay otra posibilidad.

Ahora ya puede verse el absurdo de la propuesta de elevar el gasto gubernamental, porque en realidad consiste en quitar recursos de los ciudadanos para luego regresarlos. No tiene sentido quitar para luego regresar. Si yo le propongo que usted me dé más de su dinero, para tiempo después regresarlo igual y le digo que eso mejorará su vida, usted me verá como un loco.

Pero la cosa empeora. Si regresara el dinero en igual cantidad, nada sería creado. Pero no regresa todo. Parte del dinero se queda dentro del gobierno, cubriendo gastos, sueldos y seguramente corrupción. Es decir, usted me da 100 pesos, yo le regreso 70 diciéndole que eso es mejor para usted. Nadie va a aceptar eso, con excepción de dos grupos. Uno de ellos es el gobierno mismo.

El otro grupo es la serie de personas que van a recibir más de lo que dieron porque están cerca del gobierno y obtienen sus favores. Es decir, ya no le regreso 70 pesos de los 100 que me dio, le doy 30 y los restantes 40 van a parar a algún subsidio de un sector, el que sea. Por eso es que las propuestas de más gasto público siempre son apoyadas por los gobernantes y esos grupos.

La sorpresa es que algunos acepten elevar el gasto público a pesar de salir lastimados. No lo entiendo, pero sucede. Y se ilustra muy bien lo que alguien propuso hace tiempo: el gobierno debería promocionar la música mexicana subsidiando cantantes, músicos y grabaciones. Eso tendrá un costo y dejará de hacerse algo por esto. Los cantantes estarán contentos, los gobernantes también, pero el resto saldrá perdiendo.

Post Scriptum

La gran idea de “lo que se ve y lo que no se ve” es original de F. Bastiat y muestra uno de los mayores defectos de muchas medidas económicas que se justifican en lo aparente, pero se olvidan del resto de los efectos de tales medidas. Por ejemplo, la idea de subsidiar la producción de películas mexicanas, con un impuesto especial en los boletos de cine, fue aplaudida por quienes hacen películas, sin ver que ese impuesto retiraba dinero de los ciudadanos y que ellos hubieran hecho con él otras cosas seguramente, de mayor beneficio personal.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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