Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Hombre Pràctico
Eduardo García Gaspar
23 mayo 2008
Sección: NEGOCIOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Por accidente, conocí a una persona realmente notable. De esto hace mucho tiempo. Para todos los que lo conocimos en esos años, él era el epítome de la eficiencia y el buen trabajo. Tenía a su disposición la mejor tecnología y manejaba su agenda de trabajo como un gran cirujano su bisturí. Era exitoso, al menos eso atestiguaban sus signos externos más conspicuos: viajes, automóviles, casa, ropa.

Pero lo notable de esa persona no era todo eso, sino el contraste que se veía entre su éxito y su camino personal. Iba rápido y con eficiencia por un camino que él había pavimentado y organizado. El problema era que él no sabía a dónde se dirigía ese camino. Tenía los mejores medios y herramientas, era inteligente y marchaba rápido, pero no sabía a dónde se dirigía. Siempre me llamó la atención esta situación en una persona que era ampliamente admirada.

Era un experto en herramientas, procesos, procedimientos, agendas y medios. Pero era un absoluto ingenuo en cuestiones de metas, fines, objetivos. Sabía cómo llegar de la mejor manera, pero no sabía evaluar el destino al que llegaría. Tal vez era representante de un rasgo de nuestros tiempos, en los que tenemos grandes conocimientos para lograr eficiencia, pero para definir objetivos estamos mal preparados.

Este hombre exitoso se veía a sí mismo como alguien práctico, con los pies en la tierra y se preciaba de desdeñar las cuestiones teóricas y abstractas. Más que desdén era gran desprecio hacia todo lo que él llamaba filosofía. No le interesaba y dedicaba su mente a los asuntos prácticos de la vida. Era la mitad de un ser humano. La naturaleza humana necesita ideas, creencias, valores, como quiera usted llamar a esas cosas. Y si se desprecian, se crea un vacío que se llena de cualquier manera.

Eso es lo que le sucedía a esta persona. Su desprecio por las ideas le creó un vacío… y la naturaleza aborrece los vacíos: los llena con lo que esté a la mano. En su caso, el vacío fue llenado por las ideas que venían de contenidos muy superficiales que reportaban eventos o quienes los comentaban con descuido. El exitoso hombre era una veleta de ideas, que iba de un sitio a otro dependiendo de lo último que había escuchado.

Su preparación académica era de excelencia. Su filosofía de vida, inexistente. Era una víctima de malas opiniones ajenas. No digo que debiera ser un experto en la filosofía de Hume, o de Aquino. Digo que era digno de ser notado su alto conocimiento sobre cómo ser eficiente al mismo tiempo que era un ignorante para evaluar sus metas. Se preciaba, como dije, de ser abierto a todas las corrientes e ideas, lo que le producía orgullo.

Trato este caso por una razón concreta. Este hombre eficiente y admirado, muy exitoso, no podía evaluar casi nada de política. Lo vi varias veces cometer errores serios en ese terreno apoyando y proponiendo medidas económicas que eran contrarias a sus mismos intereses. El genio que sabía evaluar y resolver casi cualquier asunto de su empresa, era un niño ingenuo al tratar cuestiones de economía política.

Apoyaba al mismo tiempo la libertad personal que el aumento de impuestos, o que el control de precios, por ejemplo. Un populista le atrajo poderosamente la atención hace poco y decidió votar por él. Creo que fue Keynes el que habló muy mal de los empresarios cuando ellos se meten a los terrenos de la política. Este era un caso claro.

Pero lo mismo le sucedía en otros campos, como la religión, donde había creado una serie de creencias contradictorias entre sí, pero que le eran cómodas para hacer lo que se le antojara. En fin, quizá sea un signo de nuestros tiempos el ser grandes expertos en cuestiones de eficiencia de procesos y creación de herramientas. Pero el desprecio de las ideas y de lo intangible tiene su costo, que no es pequeño.

Fue su caso una de las causas que me movieron fuertemente a poner más atención en las ideas porque al final lo que más me interesa es el saber a dónde me dirijo que cómo lo voy a hacer. Puede sonar teórico, pero es lo más práctico que puede hacerse. Sí, nada hay tan práctico como una buena teoría y para tenerla no hay otra opción que pensar en los objetivos últimos de la vida, eso que le suelen decir filosofía.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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