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El Mercado No Causó la Crisis
Selección de ContraPeso.info
31 octubre 2008
Sección: ECONOMIA, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Oskari Juurikkala. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. El autor es un experto financiero y señala tres razones, distintas pero relacionadas, de la crisis de 2008: política monetaria irresponsable, derivados financieros mal regulados y cultura de codicia y consumismo.

Muchos aseguran que la actual crisis financiera fue causada por un exuberante capitalismo y la economía de libre mercado. Estoy en desacuerdo —no porque sea un convencido conservador, ni un libertario sin límites—, sino porque esa conclusión no es a la que uno llega por medio de un análisis razonado de los hechos.

Al menos hay tres razones distintas pero relacionadas de la crisis: la cultura de la codicia y el consumismo, la política monetaria irresponsable y los mal regulados derivados financieros. ¿Están ellos enraizados en los principios de libre mercado? Veamos.

Puede argumentarse que la codicia y el consumismo están potencialmente relacionados con algunas formas de ideología capitalista. Pero eso es posible de debatir porque muchos defensores de mercados libres creen en la primacía de virtudes morales para el funcionamiento de los mercados y las sociedades. Algunos también sostienen que es el gran gobierno y no los mercados, lo que fomenta la irresponsabilidad financiera y económica.

¿Y la política financiera irresponsable? Puede argumentarse que esas políticas son parte del capitalismo, pero eso es dudoso. Como explica el economista Jesús Huerta de Soto en Money, Bank Credit, and Economic Cycles (2006), las políticas monetarias inflacionarias no son la consecuencia natural de los mercados libres, sino de la intromisión gubernamental en el dinero y la banca:

[L]a banca central no surgió espontáneamente como resultado de las instituciones de mercado, sino como una imposición forzada del gobierno y responde a las demandas de poderosos grupos de presión.

Sostiene Huerta que el sistema financiero actual,

… descansa en el monopolio que un gobierno tiene en las mayores decisiones relativas al tipo y cantidad de dinero y crédito para ser creado e inyectado en el sistema económico. Por tanto, constituye un sistema de mercado financiero de ‘planeación central’ y en conclusión involucra un alto nivel de intervención que es en mucho ‘socialista’.

Es verdad que algunos defensores de libres mercados (piense en Milton Freedman) podrían estar felices con políticas monetarias como las de Greenspan. Pero la falla para reconocer su inconsistencia interna no puede ser una culpa de los mercados.

¿Y la mala regulación de instrumentos financieros complicados, como los infames derivados de crédito? En este punto, estoy de acuerdo que la ley falló al no regularlos apropiadamente. Sin embargo, ningún defensor de mercados libres diría que la ley debería promover la deshonestidad.

En su revelador recuento de la historia de los derivados financieros, titulado Infectious Greed (2003), el profesor de derecho y antes banquero de inversión, Frank Partnoy, detalla como los reguladores fueron presionados durante varios años por grupos especiales de presión para adoptar reglas laxas, que pavimentaron el camino a la presente crisis.

“Hay numerosas instancias de tratamientos diferentes de los derivados e instrumentos financieros equivalentes”, explica Partnoy,

Las opciones de acciones contaron diferente a otros gastos de compensación, swaps prepagados y otros tratos fuera de la hoja de balance fueron registrados de manera diferente que los préstamos, los derivados over the counter fueron exentos de reglas de valores aplicables a tratos económicamente similares y los swaps fueron regulados de manera diferente que valores similares. El resultado fue una división entre riesgos percibidos (los números reportados en los estados financieros) y la realidad económica (el número reportado en las notas incompletas o engañosas, o sencillamente no reportado).

Es cierto que algunos defensores de libre mercado fueron campeones de los mercados de derivados. Sin embargo, la mala regulación de los mercados de derivados fue económicamente inconsistente y promovió prácticas financieras que prácticamente eran iguales a mentir y engañar.

Partnoy trata un asunto relacionado: la falla de las autoridades públicas para perseguir y castigar el fraude financiero complejo. En los años que llevaron a la presente crisis, fueron cometidos numerosos actos ilegales, y las demandas comenzaron a acumularse. Pero el registro hasta ahora muestra que la mayoría de los individuos cometiendo esas ilegalidades han salido libres o recibido un pequeño golpe en la mejilla.

Una función central de la ley es educar a los ciudadanos en la virtud. No todos los vicios deben ser prohibidos y, como en la educación de los niños, la mezcla correcta de reglas y castigos depende de las cualidades morales de las personas. En Wall Street, la cultura de la codicia y la presencia de fuertes incentivos financieros para realizar prácticas dudosas debe ser enfrentada con sanciones más fuertes.

La falla de los códigos existentes para prohibir y castigar actos obvios de injusticia ha producido una ley de la selva.

Adicional a la más fuerte persecución de delitos, Partnoy recomienda ir de reglas claras pero estrechas a estándares amplios en la regulación de mercados financieros. Los estándares más amplios son no sólo más difíciles de evadir y aprovechar, sino que también fomentan una cultura de honestidad.

Se necesitan varias reformas, pero ellas no consisten en impuestos más pesados ni más regulación. El gran gobierno sólo causará más dificultades en la adaptación de las economías a la situación de crisis. Debemos enfrentar el problema en sus raíces defendiendo los principios de justicia y honestidad.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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