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El Mito del Gasto Social
Selección de ContraPeso.info
4 julio 2008
Sección: GOBIERNO, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Gabriela Calderón. Agradecemos a Cato Institute el amable permiso de publicación. Gabriela Calderón es editora de ElCato.org y columnista de El Universo (Ecuador). La idea central del escrito es un examen sencillo del gasto social para señalar que lo que cuenta no es gastar, sino tener resultados.

Según la Presidencia [en Ecuador], entre 2006 y 2007 el gasto social creció en un 34% “beneficiando a los más pobres”. Este aumento, aunque podría sonar revolucionario, es más bien una continuación del crecimiento a tasas de dos dígitos del gasto público que se ha dado en nuestro país en los últimos años.

El Premio Nóbel de Economía James Buchanan nos enseñaba que en una democracia la toma de decisiones públicas está sujeta a la presión de grupos de intereses especiales—por ejemplo, los sindicatos, los empresarios que quieren protección estatal porque no quieren competir en el mercado internacional o los distintos ministerios que buscan acrecentar su presupuesto.

Estos grupos, en su pelea por repartirse el pastel del presupuesto nacional, suelen valerse la excusa más efectiva para lograrlo: el “gasto social que beneficiará a los más pobres”.

Un gasto social mayor no significa menor pobreza. El economista mexicano Roberto Salinas León resume el mito del gasto social en dos puntos:

  • Aumentarlo no crea riqueza, solo la transfiere de un lugar a otro y para reducir la pobreza hay que crear riqueza.
  • El problema no es la cantidad de recursos sino el desperdicio de ellos por la mala gestión de las entidades públicas. Salinas León indica que en México el aparato estatal consume 75% del “gasto social” (debería llamarse “gasto bucrático”).

    Veamos por qué la administración más no la cantidad de los recursos es el problema:

    Entre 2003 y 2007 el “gasto social” en Ecuador creció en un 129,7%, en otras palabras, más que se duplicó en cuatro años. Si observamos por separado cada ministerio involucrado en este “gasto social” vemos que las tasas pueden ser aún más impresionantes: entre 2004 y 2007 el presupuesto del Ministerio de Bienestar Social creció en un 431,7%, el de Desarrollo Urbano y Vivienda en un 214,3%, el de Educación en un 64,7%, el de Salud en un 76,8% y el de Trabajo en un 148,2%.

    Si consideramos al “gasto social” como una industria más, creo que es correcto aseverar que no hay ninguna otra industria en el país que haya experimentado un boom similar en los últimos años.

    El primer año del mal llamado “gobierno de la revolución ciudadana” debería llamarse “gobierno de la revolución burocrática” ya que se ha acrecentado de manera considerable el gasto público sin mejorar los sistemas de rendición de cuentas. Lo peor de todo es que este incremento en el gasto no fue a los bolsillos de los más pobres sino de los asalariados en los distintos ministerios: por ejemplo, para junio de 2007 el Ministerio de Educación y el de Salud gastaron 74% y 50%, respectivamente, de su ingreso en personal.

    Presentarles a los ecuatorianos cifras de lo que se ha gastado en lo “social” como un triunfo para los más pobres es una cruel broma. El triunfo en la gestión de un gobierno se debe medir con resultados concretos como: crecimiento económico, reducción de la pobreza, acceso a servicios básicos, acceso a una vivienda, etc.

    El gobierno se limita a presentarnos con lo equivalente a un reporte de gastos. ¿Será que al momento de hacer el informe no tenían resultados positivos que mostrar?

    Sin embargo, vemos que: Ecuador crece a un triste 2,65%, mientras que Perú creció en un 7% y Colombia en un 6,6%. También que el costo de bienes de consumo popular aumentan sin que se aumenten simultáneamente las oportunidades para que los ecuatorianos ordinarios se saquen a sí mismos de la pobreza.

    Nota del Editor

    Gabriela Calderón tiene un mérito extraordinario al señalar, con datos, la falacia del gasto social en el caso de Ecuador, pero con conclusiones que son universales. Imagine el lector que en una empresa cualquiera unos de sus grandes ejecutivos justifica su desempeño ante los accionistas diciendo que el gasto de publicidad ha sido elevado al doble y que en cuatro años se ha duplicado ese gasto.

    Resulta impresionante comparar la diferencia de tratamientos que se da entre la actividad privada y la pública. La privada se considera exitosa por los resultados netos que obtiene. La pública es percibida como exitosa, no por resultados, sino por gasto. A lo dicho por la autora que hace referencia a Buchanan, también debe añadirse lo dicho por Milton Friedman en cuanto al gasto público.

    ContraPeso.info es un proveedor de información e ideas que buscan explicar la razón de ser de sucesos económicos, políticos y sociales.





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