Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Problema No Es Cambiar
Eduardo García Gaspar
4 julio 2008
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hace ya tiempo que en mi presencia dos personas conversaban acerca de los cambios estructurales que México necesitaba. Una de ellas dijo con gran orgullo, “La verdad es que necesitamos cambios, el cambio es la única constante.” Al terminar de decir eso, se quedó callada como solicitando aplauso ante la supuesta gran verdad que había descubierto.

La otra persona, se le quedó viendo y le dijo, “El cambio no es una constante, ni puede serlo, es una variable también y se está acelerando. La velocidad del cambio es lo que cuenta.” La otra persona quedó sorprendida: se había limitado a repetir una frase hecha que desde hace tiempo había cobrado cierta popularidad en los círculos de negocios.

La cosa es aún peor. Lo del cambio como constante viene de un tipo de unos cinco siglos antes de Cristo, Heráclito. Regresando a la realidad actual, esta consideración de velocidad parece no ser una preocupación gubernamental en todas partes. Hace unos pocos días, en un noticiero de los EEUU, un entrevistado se quejaba de la lentitud de los legisladores de su país.

Es lo mismo que sucede en México, donde los legisladores siguen eso de parálisis por análisis y estancamiento por embrutecimiento: simplemente se entercan en una posición que piensan que es la verdad revelada y la mantienen como si fuera el sitio de Leningrado. Su máxima es permanecer en esa posición pase lo que pase.

Para ellos no existe el cambio, o si es que existe, se trata de la velocidad de la tortuga. Quizá sí crean que Aquiles nunca podrá alcanzar a la tortuga si ella sale con una ventaja de distancia. En medio de todo esto hay una nueva medición que compara países, es el Índice de Velocidad de Cambio, creado por Social Technologies.

No es que mida cambios que se realizan en un país. Lo que mide es la rapidez con la que se realizan y eso muestra eso mismo que contestó la persona: “La velocidad del cambio es lo que cuenta.” Tome usted algunos datos: Bosnia, Albania, China registran alta velocidad, seguidos por Qatar, Estonia, Irlanda. En el reportaje no aparecen datos para América.

No importa. Lo importante es la idea que surge para explicar lo que sucede. No es que haya que adecuarse a la realidad que cambia, sino que hay que hacerlo con prisa. El clisé del mexicano perezoso que dice que todo lo hará al día siguiente ha tomado forma específica. Es el grupo de legisladores mexicanos el que cree que no hay prisa, que las cosas pueden esperar. Peor aún, algunos piensan que las cosas deben quedarse como están.

El caso de la reforma energética en México es un buen caso para ilustrar esto. Se han realizado acciones de retraso intencional por parte de quienes no desean cambios, como el hacer consultas nacionales interminables. Para estos, lo de la velocidad es algo demasiado refinado. Son una buena ilustración de lo que suele ser llamado la reacción, una mentalidad que aborrece el cambio.

El tema bien vale una segunda opinión, no tanto para apoyar la realización de cambios que actualicen las instituciones de un país, sino para mostrar el por qué pueden fracasar incluso realizándose: puede ser que se realicen, pero tarde y mal.

Creo que no es una cuestión ideológica de derechas e izquierdas, sino un asunto práctico que busca resultados positivos. No es tampoco un asunto de sostener que deben hacerse cambios por hacerlos. No son cambios propiamente, sino actualizaciones o modernizaciones. No puede creerse que es ventajoso usar una máquina de escribir cuando hay computadoras.

Tampoco es una cuestión de ser conservador contra ser liberal. Pero sí es una cuestión de terquedad ideológica que en el caso de México padece una parte importante de la izquierda, la que quiere explotar el tema de Pemex en las elecciones. Hacer una consulta es una forma de perder el tiempo cuando la rapidez es lo que importa. El tiempo también es un recurso.

En fin, todo lo que he querido hacer es destacar no la importancia de modernizar al país y quitarle la carga de instituciones, leyes y estructuras que retrasan su desarrollo, sino la velocidad con la que es necesario hacerlo. Por eso, la falla mexicana en esto es doble: no se realizan las reformas y tampoco hay prisa por hacerlas.

Post Scriptum

En El Cangrejo Que No Camina traté un punto similar. En Derecha, Izquierda: Definiciones Girondella critica fuertemente la posición de Lorenzo Meyer que cree que sólo la derecha es reaccionaria. La reacción es un asunto mucho más compleyo de lo que dice Meyer. En 11 Reformas Estructurales hay una lista aceptable de pendientes para la modernización de muchos países. En El Arte De Perder también trato el tema de la velocidad que las reformas necesitan.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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