Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Quinto Elemento
Eduardo García Gaspar
9 mayo 2008
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


Una noticia reciente (El Universal, México, 6 mayo 2008) reportó que

“El diputado del PRI, Tonatiuh González Case, anunció que presentará una iniciativa para que los adultos mayores reciban gratuitamente una dotación mensual de cuatro pastillas de Viagra, medicamento para combatir la disfunción eréctil.”

No es una idea original. Días antes, en Chile fue reportado (msnbc.com, yahoo news) que es uno de los suburbios de su capital se comenzó a hacer eso precisamente a 1,500 obreros de ese lugar con más de 60 años y después de pasar un examen médico. El diputado mexicano,

“explicó que esta propuesta forma parte de una iniciativa de Ley de Acceso a una Vida de Calidad de los Adultos Mayores del Distrito Federal… [porque] este sector de la población tiene derecho a una mejor calidad de vida y la estimulación sexual es parte importante para ello… [buscando] aminorar la tristeza en los adultos mayores.”

El siguiente paso lógico de ese diputado o cualquier otro es pagar la visita de esos adultos mayores a alguna casa de mala nota, incluyendo el pago de algunas copas antes de que ellos aminoren su tristeza y mejoren su calidad de vida. O mejor aún, el gobierno podría emplear a profesionales del sexo para realizar visitas a domicilio en los casos en los que se haya consumido la medicina pero no se tenga con quién, o la esposa se niegue a complacer a su viejo.

Ésta, como muchas otras medidas gubernamentales, tiene rasgos que merecen una segunda opinión más allá de los obvios chistes que puedan hacerse.

En primer lugar, es una muestra del principio que establece que los gobernantes tienen una inclinación máxima a poner atención en los problemas menos importantes. Frente a un terrible problema de seguridad, ese diputado decide atender la vida sexual de los hombres mayores.

Segundo, el caso muestra la asombrosa ampliación de los objetivos de un gobierno en las mentes de gobernantes actuales. La razón de ser de un gobierno es el mantenimiento de la seguridad de la persona y sus propiedades. Pero esa definición ahora se ha ampliado para hacer al gobierno responsable de solucionar la disfunción eréctil. Es toda una revolución en teoría política. En serio.

También es una buena ilustración del principio totalitario que establece que el gobierno debe ser responsable de la vida del ciudadano, desde que nace hasta que muere. Me parecería natural que se hiciera un cambio constitucional para que se incluyera el derecho de los mexicanos a poder tener sexo a cualquier edad y que eso llegara hasta la ONU.

También, en tercer lugar, el caso resulta un buen ejemplo de clientelismo o corporativismo, como usted le quiera llamar. Funciona así: el gobernante toma recursos ajenos y con ellos favorece a un grupo, el de adultos mayores hombres con ese problema, con la intención final de reclutarlos para su causa y que voten por él y su partido. Yo te doy sexo y tú me das tu lealtad.

Hay otro rasgo que debe mencionarse, la conversión del gobernante en un buscador descontrolado de popularidad. Y la forma de lograrlo es sencilla: tome usted recursos gubernamentales y con ellos regale cosas placenteras a los ciudadanos, como playas artificiales en las calles, conciertos gratuitos y hasta medicinas para quitar la tristeza del adulto que ya no puede.

Pero el quinto de los elementos de todo esto es lo que más preocupa y se refiere al ciudadano. Que existan personas que en verdad alaben al gobernante y le den su voto a cambio de cuatro pastilla de Viagra al mes, eso es un panorama triste. Entiendo que el político sea un desesperado que busque popularidad, pues ésa es su naturaleza. Pero que un sólo ciudadano base su preferencia política en Viagra, playas callejeras, regalos de útiles escolares, todo eso en verdad amarga.

Detrás de la gracia y el humor que este caso produce, hay sin embargo, algo desolador: la prostitución del ciudadano que acepta baratijas y espejuelos a cambio de su voto y lealtad política. Creo que no hay otra manera de llamar a este quinto elemento que prostitución del ciudadano.

Post Scriptum

En la obra de Shakespeare, Ricardo III, este personaje dentro de una batalla se encuentra en mala posición. Le han matado a su caballo y combate a pie, lo que le hace exclamar una de las frases más memorables de la literatura: “¡Un caballo, un caballo! ¡Mi reino por un caballo!” Por alguna razón imaginé esto, con otro ofrecimiento, el de algún ciudadano agobiado que exclama, “¡Un Viagra, un Viagra! ¡Mi voto por un Viagra!”

En Un Mundo Feliz, Aldous Huxley narra una sociedad futura, de felicidad lograda en buena parte por el consumo de soma, una droga que todos toman y proveída por el gobierno.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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