Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Regreso Del Enemigo Viejo
Eduardo García Gaspar
29 abril 2008
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Una de las características de los conservadores es el mirar a la tradición con respeto y nada de malo hay en ello. Al contrario, eso es reconocer que somos lo que somos como consecuencia, en buena parte, de lo que otros han hecho y pensado en tiempos pasados. No todo es ideal en la mentalidad conservadora, pero ese rasgo me agrada: no desechar lo hecho en tiempos pasados.

Una de las cosas que obsesionaron a muchos en el pasado fue la de los abusos de poder. Quizá Montesquieu es el más famoso de todos esos obsesionados, aunque hubo otros, como los Escolásticos Tardíos que tuvieron grandes ideas sobre temas como impuestos, salarios justos y gasto de gobierno. Mi punto es no olvidar esa obsesión sana de muchos antes que nosotros, se llamen Adam Smith o Karl Marx (el que pronosticó una etapa final sin gobierno, un aspecto liberal poco mencionado).

Creo que la saludable alarma e inquietud de nuestros antepasados con los abusos de poder ha sido puesta de lado en nuestros tiempos. Son estos momentos, seguramente, unos en los que ese olvido se está pagando muy caro. Me explico.

Para las mentes de muchos, en buena cantidad de obras, los gobiernos eran fuentes de poder indebido, que era abusado por sistema y con consistencia. Los monarcas realizaban lo que les apetecía sin control ni limitación. Iban a la guerra, combatían a enemigos, gastaban en cortes lujosas, mantenían a vividores y para todo eso obtenían los recursos de otros, típicamente impuestos y saqueos, más concesiones económicas exclusivas.

Quienes contra eso peleaban propusieron sistemas de división de poderes, sustentados en la separación del poder del gobierno. Así, el monarca, sea quien sea, no podía realizar sin límites sus caprichos. Todos esos esfuerzos se conocen ahora como democracia. No es sólo la elección de gobernantes. Es mucho más. Es la división del poder gubernamental. Y es un producto de quienes defendieron a la libertad, por lo que se les llamó liberales… como Juárez en México o Alberdi en Argentina.

Rescatar del pasado esa mentalidad liberal clásica que rechazaba a los gobiernos demasiado poderosos, es algo que me parece digno de hacer. Digo esto porque son estos tiempos en los que con facilidad se olvida el principio que establece que todo poder siempre tiende a ser abusado, siempre, muy especialmente el político. Quien ha vivido bajo sistemas de poderes ilimitados lo sabe bien, aunque quien ha vivido en sistemas libres tiende a ignorarlo y ser presa fácil de quienes proponen gobiernos mayores.

Escribió Schumpeter, el economista, que la prosperidad que producen los sistemas liberales siembran su destrucción: las personas se tornan blandas y débiles, aceptando con facilidad la idea de un gobierno más grande que los hará aún más felices. No creo que sea casualidad que eso haya pasado en Suecia, por ejemplo, que pasó de una economía muy exitosa y desarrollada a un estado de gobierno paternalista que ha sido un ejemplo mundial de lo que no debe hacerse.

Con facilidad en estos tiempos puede encontrarse al ciudadano que, frente a un problema cualquiera, reclama la intervención del gobierno para remediarlo. Los peligros de esta mentalidad serían fácilmente vistos por esos pensadores de antaño que lucharon contra los abusos de gobiernos y que conocían la malicia de quien tiene poder. Y verían también con preocupación a la inocente mentalidad actual que llega a querer tener gobiernos enormes responsables de hacer feliz al ciudadano.

Quizá ese descuido de los ciudadanos actuales que han permitido el regreso del gran poder de los gobiernos se deba a lo que Schumpeter dice: la prosperidad ablanda a las personas y las hace descuidadas. Quizá sea la tesis de Ortega y Gasset, quien ve al hombre masa como un niño malcriado y caprichoso. Quizá sea la fórmula simplista del socialismo, que todo lo quiere remediar haciendo grande a los gobiernos.

Creo que el punto bien vale una segunda opinión: en estos tiempos, nuestro descuido ha permitido el regreso del que antes era un enemigo conocido y que ahora anda disfrazado de buenas intenciones.

Post Scriptum

Un resumen de la tesis de Montesquieu está en Para Estar Tranquilo y en Conflictos Que Benefician. La tesis de Ortega y Gasset está resumida en el hombre masa. Un largo ensayo al respecto está en Equilibrio del Poder. Para una introducción véase Equilibrar El Poder.

Una de las ideas venenosas al respecto es la de tener un proyecto de nación aplicable a todos los ciudadanos, lo que en su acepción común significa imponer un régimen por la fuerza. La única opción natural es la de un proyecto de nación en el que sean potencialmente posibles los proyectos individuales de todos los ciudadanos; véase No Un Proyecto de nación.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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