Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Viejo Truco del Héroe
Eduardo García Gaspar
25 marzo 2008
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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La diferencia entre quien está informado y quien aprende de la información es enorme. El fenómeno ha sido señalado con alguna frecuencia destacando la ventaja del que está menos informado pero obtiene lecciones de lo que sabe. Tanto así, que en algunas obras ha sido dicho que la información muy detallada es un obstáculo del conocimiento. Hay algo de razón en esto.

Tome usted, por ejemplo, los discursos electorales de los candidatos demócratas de EEUU en las campañas de su partido. Habrá quienes están al tanto de los menores detalles de cada uno de ellos: qué dijo a quién en qué ocasión y qué efectos produjo en qué segmentos, reaccionando contra qué otro candidato… Pero en todo ese detalle puede perderse el gran panorama de lo que sucede en realidad.

Un ejemplo de este gran panorama es el de los rasgos populistas de esas campañas: atacar al libre comercio si eso conviene en un estado, pero no tratar el tema en otro de los estados, dependiendo de las opiniones de los ciudadanos locales. Esto es una muestra de los engaños a los que los gobernantes acuden para engatusar a los votantes diciendo lo que ellos quieren escuchar. Esas elecciones son una buena manera de ilustrar al populismo.

Otro ejemplo, B. Obama suele usar con frecuencia el viejo truco de los conflictos sociales irremediables. Define villanos, define víctimas y, desde luego, él se coloca como el salvador superhéroe que se necesita para salvar a los buenos. Truco viejo, desde luego, pero en Obama ha recibido un tratamiento digno de un galardón a la buena actuación. Los demás no son tan buenos actores como él.

El viejo truco del villano, la víctima y el héroe tiene sus papeles definidos. Los villanos son las elites: Wall Street, las corporaciones grandes, las empresas petroleras, los bancos, todos ellos y más reunidos en una conspiración destinada a dañar a todos los débiles. Las víctimas son los ciudadanos comunes, la mayoría de la población que sufre por las maquinaciones de esa conspiración y la complicidad del gobierno actual.

Es una explicación primitiva de la realidad, pero que tiene una ventaja, pues ofrece una explicación muy atractiva para el ingenuo que acaba por caer en la trampa que le ha puesto el político en campaña: sólo él es capaz de ir en contra de los villanos y ganar. Y lo va a hacer con la receta de siempre que es la de hacer crecer el tamaño del gobierno: más impuestos, más programas sociales, más restricciones económicas al comercio, más leyes, más poder. Es exactamente lo mismo que propueso AMLO en México. Igual.

El problema del gobernante en campaña, para ganar las elecciones, es doble. Primero, tiene que ser conocido y reconocido por el mayor número de ciudadanos posible. Esta es la razón por la que en México, los gobernantes comienzan sus campañas electorales mientras están en el poder en algún puesto, quizá de gobernadores. Es la razón por la que AMLO protesta por la reforma energética, porque eso le abre espacios en los medios.

El segundo aspecto es el de erigirse en el héroe que se necesita en ese momento para solucionar todos los problemas. Por esta razón, los políticos en campaña tienden a exagerar lo malo que sucede y pintar una realidad peor a la real: las cosas están muy mal, dicen ellos, y sólo yo, el héroe, las puedo remediar. Simple e infantil, pero funciona muy bien.

El viejo truco del conflicto social entre los villanos y las víctimas rinde resultados usualmente asombrosos en política dependiendo de una cualidad del candidato: su retórica. Como con Obama, el desempeño real pasado no importa tanto como lo atractivo de sus palabras. Esto es vital para el candidato si es que quiere convencer a los demás que él es el héroe necesitado.

Todo el asunto presenta una de las paradojas mayores de nuestros tiempos: la democracia genera la urgencia de lastimar a la sociedad para ganar elecciones. Un partido cualquiera en una nación cualquiera tiene incentivos para ganar las siguientes elecciones, si es que no está en el poder… y la mejor manera de lograr votos es evitando que el partido en el poder sea exitoso y eleve el bienestar de los ciudadanos. Es muy claro que esto sucede ahora mismo en México.

Post Scriptum

La otra parte del discurso de Obama es fascinante: “cambio” y “esperanza”, lo que cada quien interpreta como quiere y hace atractivo al candidato. Y fascinante aún más porque los más crédulos han sido los medios, muchos de ellos. La similitud con López Obrador es asombrosa.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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