Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Elecnorancia, Farbo
ContraPedia ContraPedia
12 noviembre 2008
Sección: Sección: Listas, Y CONTRAPEDIA
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Elecnorancia

Es en extremo rara la persona que en el mundo no ha sufrido el típico acto de elecnorancia, que consiste en accionar los interruptores de luz durante el tiempo que dura un apagón.

Es decir, allí está la persona, dentro de su casa, sin luz eléctrica, sabiendo que no hay electricidad, usando velas y tiene que ir la baño; llega al baño y lo primero que hace es mover el apagador como un acto instintivo que está en extremo arraigado, para luego, poco más tarde, pensar que se es verdaderamente idiota.

El tener conciencia de la elecnorancia produce por lo general eso, pena y vergüenza, pero también puede producir risa sana, como una especie de sentido del humor propio. De hecho, la elecnorancia es muy similar a otras acciones humanas que dan la total apariencia de estupidez, pero que son producidas por actos reflejos producto de la costumbre condicionada.

Por ejemplo, el no poner atención suficiente en las sillas y sillones, creyendo que se encuentran en otro lugar y sentarse con fuerza para encontrar que se ha sufrido un tremendo golpe en el hueso en medio de los glúteos, lo que produce la visión repentina de la vía láctea.

También, esto puede producir verdadera pena, o bien risa. Es el mismo caso de las personas que por actos reflejos de algún tipo sufren caídas en público, caídas aparatosas, que hacen pasar apuro y turbación, tanta que en alguna ocasión se reportó que al caer una anciana en un centro comercial se tiraron al suelo tres personas más para crear pena colectiva y que la anciana la tuviera en menor escala.

Farbo

Quienes conducen automóviles, están familiarizados con el fenómeno de los carros que tienen luces delanteras defectuosas y que tantos problemas producen. Dentro de esa categoría de autos, los farbos son los coches que sólo tienen una sola luz delantera que enciende, lo que en las noches oscuras produce la impresión de tratarse de una motocicleta.

Por extensión, aunque de manera incorrecta, se llama también farbo al auto que tiene cualquier defecto en sus luces delanteras, por ejemplo, mal alineadas o que parpadean.

Quien mejor ha estudiado estos campos del saber es Severino Prezares, doctorado en el Instituto Tecnológico de Burro, Arizona, y autor de El Conductor Moderno: un estudio sobre las causas y las razones de la riqueza de las naciones y su relación con los accidentes automovilísticos.

El libro, convertido al poco tiempo en un clásico, sostiene la teoría general de una correlación directa entre el crecimiento del PIB y la preparación del conductor en cada país; es decir, en sus propias palabras

“es una tesis empíricamente comprobable que los países que más progreso generan son también los que tienen las regulaciones de tránsito mejor aplicadas, lo que sin embargo, no implica una relación causal entre ambos fenómenos, pero sí da mucho que pensar sobre los idiotas que he visto conducir en tantos países subdesarrollados”.

Prezares ha señalado que es incorrecto dar el nombre de farbos a los autos que tienen defectos en las luces o faros delanteros, pero reconoce que eso es lo que ha hecho la gente y se muestra resignado a aceptar ese error. Quizá la parte más importante de su libro está en la sección 3, capítulo XXIII, páginas 1657 y siguientes, de donde se ha tomado el extracto que sigue:

Es una pieza adicional al fundamento de mi teoría la observación que he hecho de un fenómeno poco explorado aún. Me refiero al comparativo de acciones conductuales de un mismo conductor en dos partes geográficas diferentes y que resulta útil para sustentar que efectivamente en términos direccionales sí puede existir una fuerza de causa y efecto entre el PIB de un país y el respeto a las leyes y disposiciones que regulan el tránsito de vehículos. El nacimiento de esta idea surgió el día que un amigo tuvo la gentileza de invitarme a Monterrey, en México, con el pretexto de pasar unos días tranquilos en esa ciudad…

… me pareció imposible lo que veía. Señoras en camionetas Suburban y USVs usando dos carriles, jóvenes en autos pequeños de gran poder sin detenerse en las señales de alto, pick-ups con conductores de sombrero norteño que para dar vuelta a la izquierda ocupan todo el carril derecho, personas que conducen con extrema lentitud y que se colocan en los carriles de alta velocidad, peatones que cruzan vías rápidas (uno de ellos era una embarazadas, me pareció de 18 meses, con un hijo en brazos), personas que rebasan la línea de peatones, transporte público con conductores que hacen posible la teoría del eslabón perdido y repartidores de pizza que recuerdan las misiones kamikaze. Mi amigo, por cierto, no era la excepción de esa forma de conducir y debo decir que en varias ocasiones estuve a punto de huir de esa ciudad.

Pero sucedió que un día, según me pareció era costumbre local, mi amigo sugirió visitar los centros comerciales de MacAllen, una ciudad al sur de Texas, cosa que hicimos y que resultó ser en extremo ilustrativa. Mi amigo, con el solo hecho de cruzar la línea fronteriza tuvo una transformación de 180 grados, pues comenzó por respetar los límites de velocidad, las líneas de peatones y en las señales de alto se detenía completamente. Fue un cambio tan radical que me dejó mudo, especialmente cuando ya de regreso, en su ciudad, volvió a su estado normal, que era el de la total ignorancia de la función de las líneas divisorias de carriles. Fue así que puede hacer precisiones más exactas en mis tesis de estudio…

Sostengo, por tanto, la teoría de que el mal manejo no es un concepto genético, arraigando en el DNA de las personas, como han sostenido otros autores, especialmente el chocante de Lewis von Pfaff que me quitó el puesto en la Universidad de Burra, Australia. Más es una cuestión de medio ambiente o de influencias externas, muy posiblemente derivada de algo que podemos llamar seriedad de la autoridad, es decir, capacidad de aplicar el reglamento de tránsito, lo que significa que los países en los que sí se respeta el mencionado reglamento tienen más probabilidades de ser desarrolladas, lo que puede ser un función lineal y continua.

Pero lo que sí es comprobable es que las personas sí toman en cuenta la variable ambiental de la autoridad seria y comprometida a hacer respetar una serie de disposiciones, pues donde las personas no perciben esa seriedad, su comportamiento de manejo se relaja sustancialmente, de donde podemos derivar que los conductores de esos países sin seriedad tiene más probabilidades de accidentes automovilísticos, lo que se balancea posiblemente con una mayor malicia al conducir, con un probable resultado hipotético de anulación de variables en el que al final debe prevalecer la probabilidad mayor de ser un lugar con alto índice de accidentes automovilísticos.


ContraPedia tiene un antecedente en los 80, cuando fueron publicadas una serie de propuestas para palabras que no existían. Eran invenciones muy breves. Esta versión respeta la idea original, jamás publicada, con definiciones más amplias y la incorporación de otros elementos, como personajes e instituciones.





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