Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Es Libertad, No Humo
Eduardo García Gaspar
24 noviembre 2008
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El improbable nombre de CANIRAC corresponde a la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados, en México. Es otra organización de representación empresarial y el pasado día 19 de noviembre hizo un aviso que resulta interesante.

En una conferencia de prensa, según reporta, Excelsior, en la Ciudad de México, habló su presidente, F. Mijares Noriega. Según la nota, esa cámara “reportó una caída de 17 por ciento en ventas y una reducción de 15 por ciento en su plantilla laboral, como consecuencia del impacto negativo que han provocado en el sector las ley [sic] local y federal de protección a los no fumadores, aun cuando esta última no ha entrado en vigor”.

Mijares Noriega “advirtió que la industria podría perder 100 mil empleos adicionales durante los próximos meses si no se corrigen errores en la legislación local y si no hay una homologación entre ésta y la legislación federal… los diseñadores y propulsores de las leyes antitabaco no midieron las consecuencias económicas y sociales que éstas han provocado a los más de 234 mil establecimientos formales”.

Para quienes tienen curiosidad intelectual, éste es un caso digno de ser usado en un salón de clases para explicar la teoría de las consecuencias no intencionales. Por allá del siglo 19, recuerdo haber leído, se tuvo un caso similar: las autoridades en Bavaria prohibieron los matrimonios de personas que no demostraran poseer medios para educar a sus futuros hijos.

Los legisladores de ese tiempo argumentaron una meta muy laudable, la defensa de los niños. Pero no previeron una consecuencia no intencional, quienes no pudieron casarse legalmente de todas maneras vivieron juntos y procrearon muchos descendientes que fueron ilegítimos.

En el caso mexicano, los datos de la CANIRAC señalan algo similar: la admirable defensa de quienes no quieren estar en lugares en los que se fuma ha producido efectos: despidos de personal y menores ventas. Sin defender una posición o la otra, lo que sí debe señalarse es la falta de prudencia de los activistas y legisladores al no anticipar efectos indeseables de sus disposiciones.

La falla de origen es un cambio en la toma de decisiones. En este caso, los legisladores retiraron el poder de decisión de la gente, de usted, de mí y del resto. Usurparon nuestro poder de decisión y forzaron una situación indeseable. Había otra solución mucho mejor: dejar que la gente misma decidiera. Si alguien decide que en su restaurante no se fuma, que lo haga… y si decide que se fume que lo haga. Los clientes decidirán a donde ir.

Y así, todos estarán contentos. Si alguien quiere tener en su bar un sitio de fumar y otro lugar en el que no, que los tenga. Allá él y sus decisiones. La decisión de los legisladores es tan tonta como el determinar la temperatura a la que debe estar el interior de un restaurante para defender a quienes pudieran enfermarse. O dictar el tipo de comida que debe servirse. O fijar el precio de la gasolina.

Si alguien quiere servir filetes con mantequilla y tocino, que lo haga. Las personas decidirán si los comen o no. Es una cuestión de libertades y poder de decisión que ha pasado de la gente a los burócratas. Si somos capaces de votar en elecciones, me imagino que también lo somos para ir o no a un restaurante en el que se fuma.

La cosa es muy clara, pero la oscurece un aspecto que es de segunda prioridad. Sin excepción he escuchado a quienes defienden la prohibición de fumar en restaurantes como algo de beneficio físico. Dicen que es bueno que el gobierno se preocupe por mejorar la salud de la gente y no se dan cuenta de que al mismo tiempo están perdiendo libertad.

La salud, lo creo sinceramente, no es tan importante como la libertad. La salud es un pretexto que se ha usado para perder la libertad. Y lo terrible de esto es que demasiados aplauden esa pérdida de libertad. Perder libertades, así sea la muy pequeña de que los dueños de restaurantes decidan qué se hace en su propiedad, es igual a perder dignidad.

El tema vale una segunda opinión para señalar un efecto práctico de una legislación miope, que no ve efectos secundarios. Pero más aún, para señalar el extraño fenómeno por el que la pérdida de libertades es recibida con beneplácito por algunos. Francamente, no lo comprendo.

Post Scriptum

En Tiros Por La Culata está el ejemplo de los niños de Baviera, descrito por Herbert Spencer (1820-1903). F. Bastiat expresó estás ideas a su manera distinguiendo entre lo que se ve y lo que no se puede ver.


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