Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Es Una Cuestión De Poder
Eduardo García Gaspar
18 julio 2008
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Privatizar o no privatizar, es ésta una de las dudas de nuestros tiempos. Una que oscurece el asunto mayor que enfrentamos en nuestros días, el de la acumulación de poder. La privatización de, por ejemplo, la industria petrolera en cualquier país, debe hacerse con urgencia por una sola razón: a nadie conviene dar más poder al que ya tiene demasiado.

Quienes desean que el petróleo en México quede en manos del gobierno piensan que de lo contrario, las empresas privadas petroleras tendrían demasiado poder. No se dan cuenta de que el gobierno ya tiene poder y mucho, y que no hay necesidad alguna de darle aún más. A todos conviene fragmentar ese poder para evitar sus abusos.

Entiendo y comparto el temor de muchos cuando existen empresas enormes que tienen gran poder. Pueden abusar de él, sin duda alguna, como Telmex en México. Le temo al abuso del poder y por eso mismo prefiero dividirlo. ¿Para qué darle a alguien que tiene más poder que las empresas el poder de ellas? No es conveniente. Si le temo al poder, lo mejor es separarlo, no concentrarlo. El gobierno mexicano es demasiado poderoso sin tener a Pemex… con Pemex se torma aún más poderoso de lo que debe ser.

Las discusiones sobre la privatización ocultan el verdadero tema que es el de concentrar el poder o no hacerlo. La pregunta real es si debe un gobierno tener aún más poder. Porque eso es precisamente lo que hace el que un gobierno sea propietario de un monopolio, el que sea. No creo que nadie en su sano juicio quiera darle más poder a un gobierno. Nadie.

Y sin embargo, esa es la consecuencia indeseable y no prevista de quienes creen, en México, que Pemex debe ser del gobierno. Están creando, sin pensarlo y muy ingenuamente, un gobierno con más probabilidad de abusos, lo que es exactamente opuesto a lo que la democracia intenta hacer. Si es bueno que el poder del gobierno se divida, no veo por qué al mismo tiempo se quiere que ese poder crezca.

Montesquieu, en su famosa obra, al hablar de esto dice textualmente que

“… es una experiencia eterna, que todo hombre que tiene poder siente la inclinación de abusar de él, yendo hasta donde encuentra límites… Para que no se pueda abusar del poder es preciso que, por la disposición de las cosas, el poder frene al poder…”

Resulta asombroso que estos consejos sean ignorados.

No son cuestiones de eficiencia, posibilidades, manejos administrativos, existencia de reservas, o disposición de tecnología lo que debe analizarse al hablar de la reforma energética en México. Lo que importa es retirar de las manos del gobierno una empresa enorme que invita al abuso del poder. Urge vender Pemex, privatizarlo en toda su extensión. Retirarlo de las manos de quien ya tiene poder y no lo usa con eficiencia.

Y no sólo eso, lo que también debe privatizarse es el pensamiento y las opiniones de las personas. Las ideas de los ciudadanos, mucho me temo, han sido expropiadas, nacionalizadas, en medio de aplausos. Imagine usted el poder que ya tiene el que ya educa a la niñez. Más o menos al 90 por ciento de los niños en México. Mejor forma de nacionalizar sus mentes no puede haber. Además del petróleo, son dueños de la educación ciudadana.

Ese que tiene el poder de quitarle a usted dinero, de decirle dónde fumar, de ordenarle cuándo usar su coche, de hacer todo tipo de leyes, de educar a sus hijos… ese mismo también se quiere que tenga el poder de manejar el petróleo. No comprendo como es posible que alguien realmente quiera que un gobierno tenga más poder.

La conducta más natural es la de retirarle poder al gobierno, no darle más. Por eso se hacen elecciones y se dividen a los poderes gubernamentales, para evitar abusos, que es lo opuesto que se logra si el gobierno domina industrias claves. Son precisamente las industrias estratégicas las que no deben estar en manos de un gobierno.

El tema bien vale una segunda opinión por las consecuencias de largo plazo de la acumulación de poder en los gobiernos. Ideas como la de dejar en manos del gobierno mexicano al monopolio petrolero y otras de igual esencia, abren el camino a muy indeseables sucesos futuros: gobiernos totalitarios a quienes se ha dado razón para acumular poder, no sólo económico.

Se están sembrando las semillas de un tiempo futuro en el que la moral será dictada, de nuevo, por el poder. Eso es lo que están haciendo, muchos sin quererlo, quienes apoyan la concentración del poder en el gobierno.

Post Scriptum

La cita viene de Montesquieu (1993). DEL ESPÍRITU DE LAS LEYES [1748]. Barcelona. Altaya, p. 114.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.




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