El argumentum ad crumenam o falacia del dinero. El Argumentum ad lazarum o falacia de la pobreza. Las dos cometen el mismo error lógico usar como criterio de validez a la cantidad de bienes personales poseídos.

Definición

La comprensión de esta falacia es mejor al compararla con su parte complementaria, es decir, con otra falacia pero en sentido inverso.

Argumentum ad crumenam

Es la falacia cuya base de argumentación se asocia con el bolsillo, la cartera, el dinero. Y se tiene cuando se concluye que una cierta afirmación es correcta porque quien la sostiene es una persona de gran fortuna.

Es la falacia del dinero y que da la razón a quienes poseen fortuna. Por ejemplo, estos razonamientos acomodados de los que están en en.wikipedia.org

  • No debes ser tú muy inteligente porque no eres millonario.
  • La nueva ley debe ser buena porque la apoyan los millonarios
  • Warren Buffett dará un seminario que sin duda será de lo mejor porque él es un multimillonario.

Argumentum ad lazarum

Con esta falacia se usa la base de argumentación que es la opuesta a la anterior. Es la asociación de lo correcto con la pobreza. Y se tiene cuando se concluye que una cierta afirmación en correcta porque quien la sostiene es una persona pobre.

El origen de su nombre viene de Lázaro, el personaje del Nuevo Testamento. Es la falacia de la pobreza y puede ser ilustrada en los siguientes razonamientos tomados de es.wikipedia.org

  • Los monjes han hecho votos de pobreza. Seguramente gracias a ello han obtenido una iluminación especial que los hace más sabios.
  • En una discusión entre empresarios y obreros hay que dar la razón a los obreros porque son más pobres.
  • Este político se ha bajado el sueldo, por tanto seguro que lo que dice es correcto.

El origen del error

La falacia de la pobreza y la falacia de la riqueza cometen un mismo error, el hacer a la fortuna o desfortuna la base que da la razón e indica lo correcto.

El caso del rico

Un millonario enorme puede sostener la opinión de que un sistema liberal es lo más conducente al progreso de una nación.

Pero su opinión no puede ser dictaminada como correcta tomando a su gran fortuna como razón que lo justifique. Tampoco podría argumentarse en sentido opuesto diciendo que lo que dice es falso ya que es millonario.

El caso del pobre

Un pobre puede sostener la opinión de que un impuesto redistributivo de riqueza es lo más justo que puede hacerse.

Sin embargo, su opinión no puede considerarse como correcta porque él es pobre. Tampoco podría concluirse lo opuesto, que su opinión es incorrecta porque él está en esa posición.

Una base equivocada

La falla de ambas falacias, del dinero y de la pobreza, es la misma. Las dos toman a la abundancia o escasez de propiedades personales como criterio para determinar lo cierto o falso de una opinión o juicio.

Lógicamente no existe relación entre la posición social de la persona y la calidad de sus opiniones. En ambas falacias hay una buena dosis de clasismo. Esto puede percibirse en un ejemplo extremo:

  • «La tierra es plana» dijo la persona y eso debe ser atendido porque quien lo dijo es muy pobre.
  • «La tierra es plana» dijo la persona y eso debe ser atendido porque quien lo dijo es muy rica.

Extrapolación de la falacia del dinero y de la pobreza

El argumentum ad crumenam y el Argumentum ad lazarum son casos concretos de una falla más general de muchos razonamientos que aprueban o desaprueban afirmaciones usando como criterio rasgos de las personas.

Criterios como riqueza, autoridad, popularidad u otras, dentro de un esquema que sigue esta estructura:

  • La persona A hace la afirmación X
  • La persona A es pobre (o rica)
  • Por esa razón, entonces X es cierta (o falsa)

Es claro que la condición monetaria de la persona A no tiene una relación lógica con lo que afirma. La afirmación X puede ser cierta o falsa independientemente de la posición monetaria que tenga A.

Y unas cosas más…

Conviene ver

[La columna fue actualizada en 2019-12]