Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Falta Agua, es Intencional
Leonardo Girondella Mora
15 mayo 2008
Sección: ECONOMIA, Sección: Asuntos
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Es abundante la información sobre la escasez de agua —por ejemplo la Organización Mundial de la Salud informó que la falta de agua afecta a cuatro de cada diez personas en todos los continentes. Otras muchas fuentes existen sobre el tema (como UnWater y Common Dreams)

Un reporte de la FAO, por ejemplo, dice que, “La escasez de agua afecta a todos los continentes y a más del 40 por ciento de la población de nuestro planeta. Para 2025, 1,800 millones de personas vivirán en países o regiones con una drástica falta de agua, y dos tercios de la población mundial podría encontrarse en condiciones de escasez del líquido elemento.”

Hay, como en casi todas estas alarmas, una cierta cantidad de exageración y que he señalado el año pasado —lo que me lleva al primero de los conceptos que se estudian en Economía: la escasez.

No es que exista escasez de agua, es que existe escasez de todo o casi todo —hablar de agua escasa es aplicable ahora, mañana y lo fue en el pasado. Los niveles de disponibilidad de agua pueden variar, pero nunca dejará de ser escasa —jamás.

Todo empieza con todas las personas —ellas tienen necesidades y esas necesidades no tienen un límite conocido. Esta es la razón por la que se toman decisiones para determinar cuáles de todas las necesidades que se tienen van a ser satisfechas. No todas pueden serlo por una razón: todo escasea, no se tienen recursos que sean ilimitados. Jamás se tendrán.

Es como una ley, la ley de la escasez —se tienen recursos limitados para satisfacer necesidades sin límite. Nunca habrá dinero, tierra, gente, tiempo, espacio, para satisfacer todas las necesidades de todos. Que el agua escasee es una noticia realmente vieja.

La ley de la escasez tiene consecuencias, lo que significa que para obtener algo hay que dar algo a cambio y no es posible hacerlo de otra manera. Suele entenderse mal esta ley. No se refiere a los bienes que todos entienden como extraños y raros, sino también a bienes que son en apariencia abundantes, como un lápiz o un pedazo de tela cualquiera —hay abundancia de ellos, pero su cantidad no es infinita.

Cada vez que se decide algo, se renuncia a alguna otra cosa —si se emplean personas para producir una presa de agua, esas personas no se pueden usar al mismo tiempo para producir trigo, como tampoco el dinero que la presa cuesta. Si una persona gasta parte de su ingreso en gasolina, ese mismo dinero no se puede emplear en comprar manzanas.

Estas decisiones son tan comunes y se hacen en tal cantidad de ocasiones que las personas no se dan cuenta de ellas —quien tiene gran escasez de agua la usará para las necesidades más básicas, quien tiene mucha menos escasez de ella, la usará para quizá lavar su coche.

Las cosas que usamos para satisfacer necesidades se llaman bienes y servicios—un bien es algo físico, como una lata de cerveza; un servicio es una acción que alguien desarrolla, como el de la transportación de esa lata de cerveza. Los recursos que se tienen para producir esos bienes y servicios son escasos y suelen ser clasificados en tierra (terrenos, campos, recursos naturales), capital (infraestructura, maquinaria, edificios) y trabajo (las acciones físicas y mentales de las personas).

A esos recursos se les añade el factor del emprendedor, que describe las acciones de creación de ideas y toma de riesgos para la producción de algún bien y servicio. También, puede hablarse en general de capital en su sentido más amplio y que incluye a todos esos recursos para producir satisfactores de necesidades.

Las decisiones que las personas toman para producirlos son básicas: qué se va a producir y cómo se va a hacer. Primero, está la decisión de qué producir —salchichas, agua, computadoras, transportación aérea, trigo, teléfonos móviles, restaurantes, lápices. Luego está la decisión de cómo producirlo, es decir, qué recursos se emplearán y que necesitan largas cadenas de producción: la cerveza necesita cebada, la cebada necesita ser cultivada, el cultivo necesita maquinaria, las máquinas necesitan metal, el metal necesita minas… la cadena es enorme.

Ahora regreso al agua que es un bien tan escaso como muchos otros —no es gratuita por eso mismo: necesita ser “producida”, es decir, capturada, almacenada, distribuida, igual que cualquier otro bien escaso. Esto, que es muy claro, sin embargo no es considerado así por muchos gobernantes que la ven como un bien ilimitado que no tiene costo y que por eso no tiene precio: debe ser gratuita o casi, dicen ellos.

Cuando un bien es tratado así sucede una cosa natural —los consumidores actúan como si fuese un bien más abundante de lo que es y le dan usos de muy baja prioridad, como el limpiar banquetas con chorros de agua. Y los productores no se interesan en producirla porque tienen un competidor que vende a precios que no hacen atractiva su producción.

Es decir, que escasee en agua aún más de lo que debía es la consecuencia de una acción gubernamental que fomenta el desperdicio del agua y desincentiva su producción —lo mismo le sucedería a cualquier otro bien que tuviera una demanda alta y una oferta limitada. La culpa es de quienes deciden dar agua gratis o a precios bajos: si todos los bienes son escasos, sí habría aún mayor escasez.

¿Qué hacer? La respuesta es clara: hacer atractiva la producción de agua y eso se lograría dejando que su precio fluctuase de acuerdo con oferta y demanda —los consumidores la cuidarían más y los productores estarían interesados en producirla. Si esto, que se hace con los bienes o servicios no se hace con el agua, eso se debe a razones totalmente ajenas a la realidad y, por eso mismo, hay más escasez de la que debiera.

Addenda

No dudo en que ciertas personas entiendan mal esto y reclamen que el agua es un derecho que todos deben tener en todas partes, y que cobrar por ella es inmoral —quien eso afirma es causa misma de la escasez de agua y causa también del problema que reclama: cuanto más la regale, cuando más se considere un derecho, más escasez de creará.

Lo que no creo que se comprenda por parte de muchos gobernantes y activistas, es que los precios contienen información y esa información es la que sirve para tomar decisiones de consumo, incluyendo la de cuidarla, que es lo que sucede con, por ejemplo, los precios altos de la gasolina o de cualquier otro bien o servicio.


ContraPeso.info es un proveedor de información e ideas que buscan explicar la razón de ser de sucesos económicos, políticos y sociales.





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