Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Gastar o Gastar, El Dilema
Eduardo García Gaspar
13 octubre 2008
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
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No creo que haya muchos sucesos en el mundo como esta crisis para demostrar que la economía es una ciencia que, muy por encima de su enfoque matemático, estudia el comportamiento humano, las decisiones que tomamos en el manejo de los bienes, pero también en las decisiones no materiales de nuestra vida.

Un buen resumen de ese aspecto humano lo hizo Floyd Norris, en el NYT, al decir que nunca en la historia, la Federal Reserve de los EEUU y el Tesoro han anunciado más planes para arreglar el sistema financiero en tan corto tiempo con tan poco efecto en los inversionistas (citado por el WSJ, 10 octubre 2008). Al final de cuentas, la economía la hacen las personas, no los gobiernos los que más que ayudar suelen estorbar.

Las decisiones son, más aún, evaluaciones del futuro que las personas hacen. Por eso los precios presentes están más sujetos a la influencia del futuro que del pasado. Por eso, al final de cuentas, los planes de gobierno parecen no tener influencia y las cosas siguen mal. Las personas no tienen aún confianza, que es al final de cuentas lo que los gobiernos tratan de crear con sus planes.

Tomemos a México. Ante la crisis global, la presidencia del país ha propuesto un programa de impulso a la economía nacional. El programa, cualquiera que sean sus detalles, se basa en una premisa: el gasto del gobierno es bueno, aunque se cree un déficit fiscal, para contrarrestar a la crisis. Las palabras del presidente lo aclaran,

La primera medida es que, en lugar de achicar el gasto del Gobierno, en lugar de pedirle a los mexicanos otro sacrificio y otro ‘apriétese el cinturón’, lo que vamos a hacer es invertir más… Si el mundo está achicando su gasto y su crédito, nosotros vamos a contrarrestar -con lo que se llaman políticas contracíclicas- esos efectos para que no afecten tanto a México.

Ahora, permítame ir a Shakespeare (1564-1616) y eso de Hamlet, “¡Ser o no ser: He aquí el problema! ¿Qué es más noble para el espíritu: sufrir los golpes y dardos de la insultante fortuna, o tomar las armas contra un cúmulo de calamidades y, haciéndoles frente, acabar con ellas? ¡Morir…, dormir. No más!”

Supongo que para los gobierno es “Gastar o gastar, ése el el problema y, sin duda gastaremos, gastaremos, que para eso nacemos.” Y también voy a René Descartes (1596–1650) y su “pienso, luego existo” (“cogito, ergo sum), que un amigo muy glotón cambió a “como, luego existo” y los gobiernos han trasformado en todo un principio, “gasto, luego existo”. Esta es la mentalidad de Calderón, gastar más. La pregunta al final es otra. No es gastar o no gastar, sino quién debe gastar, la gente o el gobierno.

¿Quién tiene mejores bases para decidir el gasto, gobiernos o personas? Hay dos maneras para responder esto. Primero, la justificación de la propiedad y segundo, el conocimiento mejor para decidir.

Creo que usted estará de acuerdo conmigo que sólo hay justicia si el propietario de los recursos es el que los gasta y no un tercero. Y ya que el gobierno gasta dinero que tomó por la fuerza de los ciudadanos, o lo tomará en el futuro, la respuesta es que el gasto debe ser decidido por las personas, no por los gobiernos, porque esos recursos son de los ciudadanos.

Segundo, eso de quién sabe más y cuidará mejor el gasto. Tampoco tiene una respuesta complicada. Quien mejor cuida los recursos es su propietario. Es el que más atención pone al uso de sus posesiones. Quien gasta dinero de otros no pone tanta atención, ni cuidado. Resulta mejor, por tanto, que quien decida gastar o no hacerlo sean las personas y no los gobiernos.

Una buena prueba de esa conveniencia es la de las políticas monetarias laxas y los préstamos blandos que los gobiernos hacen usando bienes que no son propios, sino de los ciudadanos. Estas intervenciones distorsionan la información de los mercados provocando decisiones malas que suelen seguir el ciclo de auge y caída. Poco de esto se tendría de dejar que la gente tomara las decisiones ella misma, sin respaldos artificiales.

Y es notable cómo a pesar de los planes de gobierno, las cosas siguen su curso, porque al final es la gente, millones de personas, las que hacen a la economía. Los gobiernos suelen destruir más que construir cuando rebasan límites razonables de intervención.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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