grandes ideas

La guerra justa, sus razones, causas y justificaciones. Especialmente las causas inválidas e injustificadas de estos conflictos.

Introducción

La guerra es un asunto de importancia, como fue señalado por Sun-Tzu, para el estado, o por Clausewitz, como la continuación de la política por otros medios. Es un asunto que va más allá de la usual simplificación del pacifismo.

Vitoria, un notable personaje de la Escuela de Salamanca, escribió sobre el tema. El es el afamado autor de «Si los bienes se poseyeran en común serían los hombres malvados e incluso los avaros y ladrones quienes más se beneficiarían. Sacarían más y pondrían menos en el granero de la comunidad».

La idea fue encontrada en Vitoria, Francisco de, Political writings. Cambridge [England]; New York. Cambridge University Press, «On the Law of War, §10, Question 1, Article 3: What are the permissible reasons and causes of just war», pp 302-304. 

Guerra justa: razones y causas

El tema concreto de esa parte de su lección es el de las jutificaciones de una guerra para que ella se considerara justa.

No por diferencia de religión

Y comienza Vitoria con la de sus consideraciones. La diferencia de religión no es causa de guerra. Esto es realmente una continuación lógica de otra de sus tesis, la de no permitir el volver esclavos a los bárbaros.

No para engrandecer al imperio

La segunda de esas consideraciones sobre la guerra es afirmar que ella no es permitida con objeto de engrandecer el imperio.

Si acaso esta fuera una causa permitida, entonces ambas partes en un conflicto tendrían razón para iniciar una guerra justa. Y también, ambas serían inocentes, dice Vitoria.

Si fuesen inocentes, entonces se concluiría que sería equivocado que cualquiera de los lados matara a personas del otro, lo que haría que la guerra fuese justa, pero que el matar fuese ilegal.

No para la gloria del monarca

La tercera de sus consideraciones y razones se refiere a la gloria del monarca y afirma que una guerra no puede ser justa si ella tiene como causas la conveniencia o la gloria del príncipe.

Los monarcas ordenan paz o guerra por el bien de los gobernados, de lo que se sigue que no puede apropiarse el monarca de los ingresos públicos para su engrandecimiento, mucho menos poner en riesgo a esas personas por el mismo motivo.

Esa es la diferencia, dice Vitoria, entre un rey y un tirano, pues este último ordena a su gobierno de acuerdo a su propia conveniencia y beneficio, pero un rey hace lo mismo para el bienestar de los gobernados.

El monarca tiene su autoridad de la comunidad y por ese hecho debe ejercer el poder para el bien de ella, no para la conveniencia de personas en particular.

Por eso es que las leyes de la guerra deben ser para el bien de los gobernados y no para el beneficio del monarca, pues los hombres libres no viven para el beneficio de otros, sino para el suyo.

El monarca que va a la guerra por su propio privilegio y conveniencia, y para ello fuerza a sus gobernados al servicio militar o les impone impuestos de guerra, en realidad trata a sus gobernados como esclavos, no como hombres libres.

Razón de un daño

La cuarta de sus consideraciones afirma que la sola y única causa de una guerra legítima o justa sucede cuando se ha infligido un daño.  Para justificar esto se ayuda de ideas de San Agustín, Santo Tomás y otros expertos, a los que él añade reflexiones.

Una guerra ofensiva se realiza para la reparación de daños y la admonición de los enemigos. De allí que se concluya que no puede existir una reparación en caso de tampoco existir un daño anterior.

Por igual, también debe tomarse en cuenta que un monarca no puede tener mayor autoridad sobre los extranjeros que la que posee sobre sus propios gobernados y sobre ellos no puede aplicar penas en caso de no existir una ofensa previa, por lo que no puede hacer eso sobre los extranjeros tampoco.

Para esto, Vitoria se apoya en San Pablo (Romanos 13, 4): «… Pero, si obras mal, teme; pues no en vano lleva la espada; pues es un servidor de Dios para hacer justicia y castigar al que obra mal».

El apóstol se refiere a los gobernantes, los que llevan la espada. Vitoria concluye que por eso no podemos usar la espada contra quienes no nos han dañado

No todo daño justifica la guerras

En la quinta consideración sobre la guerra justa, sus razones y causas, Vitoria contesta la obvia pregunta que se plantea en la cuarta. La guerra está justificada como justa cuando existe un daño previo, pero eso podría significar que todo daño de cualquier monto justificaría una guerra.

Vitoria dice que no, que no todo daño es causa suficiente para la guerra. Para probar su afirmación acude a una comparación.

No es legal infligir castigos severos a toda acción indebida. Castigos como la muerte, el exilio, o la confiscación de bienes no se aplican indiscriminadamente en los gobernados.

Y ya que los efectos de la guerra son terribles, como devastación, fuego y muerte, tampoco es debido hacer lo mismo a extranjeros por ofensas triviales, una razón para la que se apoya en el Deuteronomio 25, 2: «… si el culpable merece azotes… hará que le azoten con un numero de golpes proporcionado a su culpa».

Límites de la guerra

La siguiente cuestión (§15, Question 1, Article 4: what, and how much, may be done in a just war) trata sobre los límites que debe tener la guerra en causa de ser ella justa.

Dice que en esa guerra se puede hacer todo lo necesario para a defensa del bien común; que es legal reclamar las pérdidas y confiscar bienes del enemigo como indemnización de las pérdidas causadas injustamente por el enemigo; que el príncipe puede hacer todo lo necesario para alcanzar la paz y la protección de ataques y enseñar al enemigo una lección por el daño que él ha provocado.

En resumen

Las consideraciones de Vitoria sobre la guerra justa, sus razones y causas, tienen un mérito doble al menos. Primero, desde luego, son una contribución importante al estudio del tema.

Primero, desde luego, son una contribución importante al estudio del tema.

Pero, segundo, también revelan una forma de pensar sobre los gobiernos y sus deberes respecto al trato con ciudadanos que son personas libres a quienes debe gobernar como tales, en beneficio de ellos y no de quien detenta el poder.

Y algo más…

Vitoria es parte de los llamados Escolásticos Tardíos y ligado a nombres como los de Domingo de Soto, Luis de Molina, Francisco Suárez y otros. 

Es muy recomendable el libro de Chafuen, Alejandro Antonio, christians for freedom: late-scholastic economics. San Francisco. Ignatius Press (existe traducción al español: Economía y Ética. Raíces cristianas de la economía de libre mercado. Ediciones Rialp, Madrid, 1991).

Las malas finanzas públicas. Un problema de siempre y ¿Qué es salario justo? Su monto y determinación, resumen ideas económicas de los Escolásticos Tardíos.

En Guerras Religiosas se trata esa faceta, usualmente mal examinada, de la guerra. En El dilema de usar la bomba atómica se presenta un ejercicio de decisión bélica que muestra la complejidad del tema.

Más sobre las razones y causas de una guerra justa o no.

Condiciones de una guerra justa

Una guerra justa debe cumplir con ciertas condiciones, unas antes de declarar el conflicto, otras durante ese conflicto. Más la necesidad de realismo.

Introducción

Ha sido dicho que la guerra es un asunto de tal seriedad y gravedad que merece ser estudiada con frialdad, usando la razón y sin sucumbir a sentimientos que oscurecen el conocimiento.

Obviamente la guerra es una situación indeseable, muy indeseable, que debe ser evitada, pero no siempre puede serlo. La conclusión es inevitable: existen ocasiones en las que la guerra es la menos mala de las alternativas disponibles. Pero, ¿cuándo es justificable una guerra?

La respuesta puede encontrarse en un concepto, el de la guerra justa y sus condiciones: cuando ella es declarada y realizada respetando ciertos principios. ¿Qué principios? De ellos trata este resumen.

La idea reportada fue encontrada en Budziszewski, J. (1997). Written on the Heart: The Case for Natural Law. InterVarsity Press, p. 120.

La guerra justa y sus condiciones

No es un tema nuevo. El primer intento de tratar el tema se remonta al siglo quinto con San Agustín. Siglos más tarde fue tratado por Santo Tomás de Aquino. Y luego por John Locke. Con este comentario inicia Budziszewski su tema.

El tema de los principios de una guerra justa aceptables para los proponentes del concepto. Lo que sigue es esa lista de principios y condiciones con los que debe cumplir una guerra para ser considerada como justa.

Las primeras siete de ellos son las de jus ad bellum, los que justifican entrar en guerra. Las siguientes tres son las condiciones de jus in bellum, los que deben cumplirse durante el conflicto.

Condiciones jus ad bellum

1. Autoridad competente

Se refiere a la fuente de la declaración de guerra y que solo puede ser un gobierno y no particulares. Por un gobierno legítimo.

2. Causa justa

Esta condición indica que una guerra justa solo puede serlo si se persigue la protección de vidas inocentes, de derechos naturales. Es como una defensa de la vida de personas.

3. Intención correcta

Se refiere a la razón o causa de entrar en guerra, apuntando que la causa justa debe ser también la razón de la guerra. La causa justa no debe ser el disfraz de otra intención oculta.

4. Justicia comparativa

La cuarta de las condiciones para una guerra justa se refiere a la justicia en las partes involucradas y no requiere que la justicia esté totalmente del lado de una de ellas porque raras veces sucede.

Pero sí previene en contra de la guerra a menos que los males contra los que se combate sean lo suficientemente mayores de un lado que del otro para justificar las muertes.

5. Proporcionalidad

Establece que no se entre en estado de guerra a menos que los bienes que de ella se esperan razonablemente sean mayores que los males que causa.

6. Probabilidad de éxito

Se refiere a otro cálculo, el de lograr lo que la guerra persigue, su meta. La idea es evitar una guerra que no cumplirá con la causa que persigue.

7. Última opción

Establece a la guerra como la alternativa última, antes de la que deben ser intentadas todas las opciones no bélicas.

Condiciones jus in bellum

Una guerra justa debe cumplir con todos esos principios o condiciones mencionados antes de ser declarada. Los siguientes tres principios deben todos ser respetados durante la conducción de la guerra.

8. Intención correcta

Se refiere al objetivo de quienes realizan la guerra y que debe ser el alcanzar una paz justa, es decir, sus acciones no deben ser de tal naturaleza que impidan una reconciliación. Un caso de esto sería el de demandas excesivas.

9. Proporcionalidad

Determina un principio de acción en la guerra, el de no usar tácticas a menos que ellas produzcan resultados esperados mayores a los males que causará.

10. Discriminación

Se refiere separar a los elementos no militares de los militares, es decir, los no combatientes no deben ser objetivos bélicos.

Resumen

Budziszewski ha hecho una aportación valiosa: un resumen comprensible de los principios o condiciones que debe satisfacer una guerra para que ella pueda ser calificada de justa.

Es obvio que los principios tienen un sustento y una lógica indudables, como también es cierto que ellos pueden torcerse a conveniencia de cualquiera de las partes en un conflicto bélico.

Los diez principios apelan a la razón y al reconocimiento de una realidad independiente de deseos e intenciones. No pueden prever toda situación en sus detalles específicos, pero sí son guías útiles para tratar un tema tan espinoso.