Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Habla El Monopolio Informativo
Leonardo Girondella Mora
5 diciembre 2008
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Hubo una nota periodística (El Norte, 21 noviembre 2008), a la que vale la pena regresar —contiene aspectos que son ocasión de aprendizaje. Los datos son los siguientes:

• Se sabe que Granma es el medio de comunicación oficial en Cuba, como una especie de monopolio de noticias y que es parte del partido comunista que allí gobierna. Dice la nota que “Molina es un periodista reconocido en La Habana. Fundador de Prensa Latina, nacida a iniciativa de Ernesto Che Guevara, en 1959, y del Granma, en 1965”.

• Gabriel Molina Franchossi es el director internacional de Granma y resultó ser invitado como conferencista al Diplomado Internacional en Periodismo Digital, organizado por la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León —curioso hecho, más o menos equivalente a invitar a Madonna a hablar de fidelidad conyugal.

• En la nota, de verdad, se le hizo una pregunta: “¿Cómo le hace Granma, el órgano de comunicación oficial del Partido Comunista de Cuba, para publicar sin cortes los extensos discursos del ex Presidente Fidel Castro?” —si el reportero lo interrogó con intención bromista, merece un premio mayor al de cualquier comediante en muchos años.

• Pero lo principal estuvo al final de la nota. Se le preguntó a Molina si existe libertad de expresión en Cuba —a lo que el llamado periodista respondió así:

¿Dónde es posible la libertad de expresión? Esa libertad en un sentido concreto no existe. La libertad existe en los intereses de los dueños de los medios y que son los que deciden qué información se va, qué información se queda

Es un ejemplo extraordinario de argumentar falazmente —primero, no contesta la pregunta y, segundo, aprovecha la oportunidad para criticar a quienes llevan un sistema distinto al del monopolio informativo cubano. Es obvio cuál es la respuesta real a esa pregunta.

Pero Molina se torna filosófico al asegurar que la libertad de expresión en un sentido concreto no existe —lo que sea que ello quiera significar y que hace que la pregunta carezca de sentido en su opinión. Pero a lo anterior añade que esa libertad al final sí existe en “los intereses de los dueños de los medios y que son los que deciden qué información se va, qué información se queda.”

Y eso es precisamente lo que él hace —es su oficio mismo, el decidir qué información se va y qué información se queda en Granma, que es el monopolio estatal de noticias en Cuba. Lo que maravilla es que un tipo de este calibre haya sido llamado a ser conferencista en una universidad —sería equivalente a tomar al Código da Vinci como texto de interpretación bíblica.

Hace más de siglo y medio —Tocqueville lo escribió— que se dijo que las imperfecciones de la prensa se remedian con la existencia de muchos medios informativos: lo que uno calla, el otro lo reporta; lo que uno no ve, otro lo muestra; lo que uno opina, el otro lo desmiente. Granma, siendo un monopolio protegido, es el mayor de los ejemplos posibles que Molina podía haber usado para mostrar qué es lo que no debe hacerse en el manejo de medios.

Molina puede vivir gracias a un oficio muy claro: decidir qué es lo que debe decir de Cuba siguiendo las instrucciones de su gobierno —eso no puede ser periodismo. Se llama prostitución.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.




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