Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Hay Cambios y Cambios
Eduardo García Gaspar
23 enero 2008
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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Uno de los grandes temas electorales de las democracias es el cambio. Lo fue en las mexicanas de 2006 y 2000, lo es en las primarias de los EEUU ahora, especialmente en boca de B. Obama y H. Clinton, y lo seguirá siendo me parece que por siempre. Las democracias se alimentan del cambio de poderes, que es una forma de evitar su concentración y respetar libertades.

Pero también, la idea de un cambio alimenta a los electores que desean algo mejor, o al menos diferente a lo anterior. Un hecho mayor de este tipo aconteció en 2000, cuando en México el PRI dejó de ocupar la presidencia. Los votantes de este país prefirieron el cambio… lo que sea que haya significado.

Escribió K. Clark en su libro Civilización, que el gran mérito de la civilización europea fue haber mantenido su desarrollo cambiando, sin creer haber llegado a un estado de perfección que mereciera quedarse estático. En este sentido el cambio es positivo si se ve como un proceso gradual que no se deshace del pasado, sino que construye sobre él… y que nunca se detiene.

Pero un cambio puede ser también algo destructivo, si es que pretende destruir el pasado y partir de cero para construir un régimen ideal que deberá ser mantenido estático. Este es el cambio que solicitan los marxistas. Hugo Chávez es un ejemplo de este cambio contradictorio, que pide cambiar para luego dejar de hacerlo.

Un electorado cualquiera, me parece, suele ser presa de esos deseos de cambio prometido por gobernantes en campaña. Desde luego el político prometerá más de lo posible de hacer, pero sobre todo está ese problema, el de cambiar sin sentido o para mal. Es una posibilidad real. El cambio en sí mismo significa nada, a menos que se aclare a dónde se va. Imagine usted un cambio de casa sin saber qué casa será la siguiente.

El mismo autor escribió que la civilización da la impresión de ser una estructura sólida, pero que es en realidad frágil y que puede ser destruida con facilidad por el miedo y la incertidumbre. Si acaso el cambio prometido por los gobernantes genera miedo, entonces se torna dañino. Por eso se tiene temor al político que hace del cambio total su obsesión.

Sí, cambiar es necesario y seguramente inevitable, pero los cambios exagerados que prometen el cielo en la tierra y necesitan destruir el orden anterior, minan la confianza que la civilización necesita para mantener su estabilidad. Quizá el éxito de las sociedades sea un equilibrio precario entre el cambio y la estabilidad: algo como construir sobre las generaciones pasadas. Pocas cosas pueden aterrar más como un gobernante con poder suficiente como para imponer su nuevo orden destruyendo el orden existente.

Existen países como México, que son un buen caso de análisis en este tema. Es obvio que no se trata de un país exitoso. La situación llama al cambio dirigido a lograr el éxito, como quiera que sea definido. Pero el llamado al cambio es irrelevante, aunque electoralmente atractivo, si no se habla en específico de ese cambio. Y es aquí donde surge un principio válido.

El principio establece que el mejor cambio es el gradual y consistente sin necesidad de destruir el orden anterior, sino usarlo como base. Y que el peor cambio es el inmediato y total, que requiere de la destrucción de la sociedad actual. La sociedad es frágil y compleja.

No puede creerse que alguien sepa lo suficiente como para construir una sociedad mejor partiendo de la nada. Esta fue una de las razones por las que en las elecciones pasadas consideré al candidato del PRD a la presidencia un factor de riesgo. Pero ese riesgo es uno que todas las democracias lo tienen. Los políticos usan el deseo de cambio porque el electorado suele responder bien a él y cada quien lo interpreta como quiere. El cambio es parte de nuestras vidas y lo entendemos.

El peligro es uno muy concreto, el dar el voto a quien por cambio entiende hacer lo que él quiere, imponiendo sus sueños en el resto usando el poder del gobierno. ¿La defensa? Un sistema claro de poderes divididos.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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