Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Impuestos a Obesos
Leonardo Girondella Mora
10 diciembre 2008
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, GOBIERNO, SALUD, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


El periódico, en su sección policiaca, reportó un asesinato hace ya varios años —decía que la víctima había recibido varias puñaladas con un cuchillo de los usados por los exploradores.

Varios asesinatos se realizan así, con cuchillos de muy diversos tipos. Sería chusco proponer un impuesto especial a los cuchillos por esa razón, cuyos fondos se usaran para cubrir las investigaciones de asesinatos con esas armas.

Y, sin embargo, algo muy parecido ha sido propuesto —el 15 de noviembre de 2008, el secretario de salud del gobierno mexicano, J. A. Córdoba, propuso una idea: crear un sistema de incentivos que promueva la producción de alimentos nutritivos. La propuesta, así expresada, es demasiado abstracta para poder calificarla. Es necesario ver algunos detalles de ella:

• existe daño causado por la venta de alimentos de escaso valor nutritivo.

• se darán estímulos fiscales a quienes produzcan alimentos nutritivos.

• se pondrán impuestos especiales a quienes vendan alimentos sin valor nutricional.

• lo anterior debe ser una política internacional.

El gran tema de la propuesta es el de los alimentos chatarra —en relación directa a la idea de considerarlos una causa principal de obesidad, un trastorno corporal que deriva en enfermedades muy serias y casos extremos (un niño en Jalisco, México, fue reportado con 9 años y 103 kilos de peso, quien bebe doce botellas diarias de refresco de cola).

Noticias como esa son pan de todos los días —propuestas para la solución de un mal considerado como general, casi una epidemia. Lo que quiero señalar es una sola cosa, un error de estrategia en esas medidas: su carácter general o universal. La recomendación de elevar los impuestos a los alimentos chatarra persigue reducir su demanda y, por consiguiente, los efectos que su consumo produce. Esto no necesariamente sucederá y habrá efectos indeseables colaterales.

Una bolsa de papas fritas, grande, digamos que cuesta ahora 40 pesos —suponiendo un impuesto especial a este tipo de alimentos su precio llegaría a 50, un incremento notable del 25%. La cantidad demandada, sin duda, se reducirá, de lo que no hay duda, pero también habrá otros efectos.

Primero, la mayor reducción de la demanda se dará entre los consumidores posean una demanda muy elástica —es decir, muy sensible a los aumentos de precio. Estos consumidores emigrarán a otros productos sustitutos que son difíciles de determinar, pero que sean atractivos en precio y como sustitutos aceptables.

Segundo, la reducción de la cantidad demandada será mucho menor entre quienes tienen una demanda inelástica —es decir, entre quienes tienen una sensibilidad muy escasa al precio, que son precisamente quienes más valoran estos productos y los necesitan consumir en grandes cantidades.

El efecto neto de una elevación del precio de esos alimentos tendrá un efecto mayor en el consumidor moderado y un efecto menor en el consumidor frecuente. Lo que esto significa es que la mayor parte del efecto propuesto por la autoridad la sufrirá quien no tiene problemas de abuso de ese producto.

Es lo mismo que el problema de los asesinatos con cuchillos —poner un impuesto a todos los cuchillos es igual a castigar a todos los que los usan correctamente, todo porque una parte de los usuarios los usan ilegalmente. En el caso de las papas fritas, el consumidor moderado paga por los abusos del consumidor inmoderado.

Este es el problema de la universalidad —se castiga a todos por los abusos cometidos por unos cuantos. Un impuesto a los alimentos chatarra es un castigo universal a todos los consumidores de ese producto, no importa si abusan o no de él. Este problema de universalidad indebida es un problema serio de justicia mal aplicada.

Estas consideraciones ayudan a entender que medidas universales, como el del impuesto a los alimentos chatarra, no remedian el problema y castigan a inocentes y culpables por igual. Si se quiere en verdad lograr un programa de incentivos focalizado a la obesidad, las medidas deben estar dirigidas a los que abusan de esos productos y por ello son obesos.

Un ejemplo extremo ayudará a comprender eso —si se desea aplicar un estímulo negativo a la obesidad por medio de medidas fiscales, podría crearse un impuesto adicional a gente pasada de peso. No propongo que se tenga ese impuesto, pero sí señalar que al menos así no se castigaría por igual a culpables e inocentes. Se trata de desincentivar el abuso, no el uso.

Este error cometido por el gobernante mexicano es un muy bien ejemplo de medidas torpes y obtusas propuestas por una autoridad que comete un error de miopía estratégica —el de no analizar la situación y no considerar los efectos colaterales de su propuesta.

Addendum

Fue reportado por News Busters que,

December 31, 2008 – 12:52 ET

On Wednesday’s “Good Morning America,” fill-in host Bill Weir and reporter Dan Harris touted the benefits of New York’s proposed 18 percent obesity tax on soft drinks. Weir teased the segment by enthusing, “One official says making you pay more could actually save your life later.” Harris repeatedly played clips from New York’s state health commissioner, Dr. Richard Daines, who created a YouTube video to promote the tax. After one such snippet, the reporter parroted, “No one likes taxes, he says. But this one, he argues, is actually good for you.” At another point, Harris touted how this tax would “save” New Yorkers money and noted the nanny state advantages such extra cash would create: “But Dr. Daines insists this new tax will save people money. Not only on overall obesity-related health care costs, but he also says if everyone in a family of four drank one can less of soda a week, they would save $100 a year.”

La realidad es que no es un impuesto a la obesidad, sino un impuesto al consumo general y falla terriblemente en su objetivo. El problema es la obesidad que produce el abuso de algunos productos, y no los productos en sí mismos. En fin, es otro caso del gobierno nana que quiere quitar la responsabilidad de las acciones personales.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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