Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Inocencia Económica
Leonardo Girondella Mora
16 enero 2008
Sección: EDUCACION, Sección: Asuntos
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Común y frecuente es la queja de la falta de educación en México —de matemáticas, ciencias y razonamiento, pero a eso debo añadir otra carencia, la de la lógica política y económica. Con lo que sigue pretendo demostrar que en personas de buena voluntad existe en México una mentalidad proclive al intervencionismo estatal, que dará más votos a partidos con esa filosofía y con ello disminuirán las probabilidades de prosperidad.

Tomo el ejemplo de la carta de una lectora a uno de los periódicos mexicanos (El Norte, 3 de enero) y en la que la primera parte decía que,

En estos días, tuve oportunidad con mi familia de hacer un recorrido por las tres huastecas (Veracruz, Hidalgo y San Luis Potosí) con una vegetación hermosísima, de la cual nos llamaron mucho la atención las huertas de naranjas y mandarinas llenas de fruta.

Es reconfortante conocer esta reacción de una ciudadana que no debe ser del promedio —el escribir a un periódico la saca de la norma nacional, por no decir el leerlo. En esa exploración de una de las regiones mexicanas, ella dice que,

… los habitantes de estas regiones comentan con tristeza que su producto no tiene buen precio en el mercado y les resulta incosteable cosechar contra el precio que les pagan, incluso del café que se produce en la huasteca hidalguense sólo cosechan el que van a consumir ellos mismos.

Señala la lectora no tanto una realidad, sino comentarios aislados obtenidos en lo personal —no son datos duros, sino lamentaciones de productores y que suelen ser los usuales. Aún así, tomo como real esa situación, la de precios bajos de un producto, algo que no es propio de ningún sector en particular —los precios bajos suelen ser la peor noticia para un productor, pero la mejor para todos los consumidores.

Es digna de ser notada la frase “les resulta incosteable cosechar contra el precio que les pagan” en donde se ignora quiénes son esos que pagan los precios bajos —se trata de una abstracción común en este tipo de situaciones, cuando el villano es alguien indeterminado y provoca la interrogante obvia: ¿por qué no acude a otro que le pague más por sus productos? Cuya respuesta también es la obvia —no hay quien pague más: ése es el precio de mercado, o bien uno establecido por alguna agencia gubernamental.

Añade la lectora, con razón, que situaciones como ésa son causa de trastornos económicos del productor. Es natural que con precios bajos, una industria decrezca y se registren movimientos hacia fuera de ella —emigran a otros sectores como capital, trabajadores y recursos en general: van a sectores en los que esperan mayores beneficios. La lectora escribe que,

¿No es esto lo que provoca la migración de la gente a Estados Unidos?

No sé las cifras concretas de esa región y esos cultivos en cuanto a su contribución a la emigración mexicana a los EEUU, pero me encuentro dispuesto a aceptar de momento que algunos de los trabajadores empleados allí encuentren atractiva la idea de emigrar, no a los EEUU necesariamente, sino a otras actividades económicas que les sean más atractivas. Si fuesen acaso a los EEUU, este movimiento debe ser mejor visto como uno de salida de recursos a otros sectores en general —un fenómeno normal en la economía y su dinamismo, y donde esto es aceptado y conveniente.

La lectora propone una solución al problema que señala —ella ha visto, en su comprensión del problema, que los productores de un bien venden a precios que consideran demasiado bajos y entiende que ese problema ocasiona desempleo, el que a su vez produce emigración a los EEUU. Ante su planteamiento, lo realmente llamativo es la solución que ella propone:

Por favor, gobiernos municipales, estatales y federal, vuelvan sus ojos a esas comunidades y subsidien los productos, procésenlos y véndanlos envasados.

Ya que es mi impresión que en general la población mexicana propondría esta  misma solución a ese mismo problema y otros de similar naturaleza, a continuación analizo los elementos de tal solución propuesta para demostrar con ello que el conocimiento económico prevaleciente en incluso la población educada lleva en sí mismo una semilla estatista que repercute en la calidad de los gobiernos que en el país se eligen.

Es un llamado a las autoridades de gobierno —una súplica mejor dicho, la que reclama que los tres niveles de gobierno pongan atención en los productores de un bien que tiene precios bajos y que por ello sufren. La lectora no concibe otra solución que el intervencionismo estatal y por ello en su decisión electoral tendrá predisposición a elegir gobiernos de ese tipo, intervencionistas.

Hace referencia al sector agrícola y no a otro —no tengo la impresión de que ese mismo llamado de intervención estatal sea solicitado para atender otras situaciones similares en otros sectores fuera del campo. Lo agrícola, usando la expresión de Eduardo García Gaspar, es una parte de lo considerado nacionalmente correcto y por eso causa en las personas un razonamiento ajeno a la lógica. Esta persona, en sus decisiones electorales, tendrá clara inclinación a votar por quienes más prometan ayudar al campo sin importar su productividad.

La ayuda propuesta toma la forma de subsidios que el gobierno debe dar a las comunidades campesinas —una forma de intervencionismo que envía fondos gubernamentales a esos productores y que tiene como efecto neto el elevar los ingresos de los productores.

Lo que la lectora ignora es lo mismo que otros también ponen de lado cuando hacen esas propuestas —no tienen conciencia de que esos fondos provienen de los bolsillos de los consumidores que son ellos mismos y que al darlos se pierden costos de oportunidad para hacer otras cosas, como construir infraestructura. La persona que piensa así tendrá más alta probabilidad de votar por gobernantes que piensan que los fondos gubernamentales son ilimitados y propongan elevar subsidios.

No es claro quién debe procesar los productos, si los mismos productores o el gobierno. Si la lectora que eso propone quiere que sean los mismos productores quienes se encarguen de procesar sus materias primas, la propuesta tiene sentido —pero habría que añadir que debe existir una razón por la que no lo han hecho antes y que no es mencionada. Si fuese el gobierno quien ella propone que se haga cargo del procesamiento, entonces se estaría frente a alguien que se inclina por considerar que los mejores gobernantes a seleccionar son los que sustituyen a la iniciativa individual.

Finalmente, he usado un ejemplo para mostrar a la mentalidad intervencionista —no la del sagaz político que la apoya para atraer hacia sí más poder, sino la de una persona con buenas intenciones que en su inocencia e ignorancia propone remedios y soluciones que son erróneas y, lo peor, hacen más probable la elección de gobiernos cuyas políticas agravarán la situación que quería remediarse.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información  para lectores que buscan ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.




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