Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Crisis Que Viene
Eduardo García Gaspar
8 octubre 2008
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
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El tema es viejo, pero recientemente tuvo un giro poco esperado. Fue el presidente Calderón quien dio ese giro. Propuso una pequeña despenalización en las drogas: no ejercer acción penal a quienes posean hasta medio gramo de cocaína, dos gramos de mariguana o de opio, 50 miligramos de heroína o 40 miligramos de metanfetamina.

El no castigar a la persona se condiciona a que ella acepte tratar médicamente su adicción. Una iniciativa similar, del presidente Fox, fue vetada por él mismo después de que los diputados hicieron agregados y Washington señaló que eso estimularía a los estadounidenses a viajar al país.

La propuesta de Calderón, desde luego, produjo las críticas sabidas de antemano. Muchas de ellas injustificadas, señalando que a nadie le gustaría que la gente se drogara en la calle, que no es precisamente lo que dice la propuesta. Lo que estas críticas no ven es lo que tienen frente a sus ojos. Son críticas miopes que están produciendo otra crisis.

No invento. Son hechos dignos de una situación de novela. La noticia reportada el 4 de octubre y al día siguiente también, indicó que en Reynosa, Tamaulipas, aparecieron mantas firmadas por el cártel del golfo: ofrecían colaborar con el gobierno federal para capturar a quienes lanzaron granadas en Morelia el 15 de septiembre pasado.

Cinco millones de dólares por cada terrorista capturado, ofrecía el cártel, “en moneda nacional o en euros o monedas de otros países”. Las mantas también aparecieron en Cancún, Quintana Roo, en la ciudad de Oaxaca y el DF.

Decía, “El cártel del Golfo condenamos enérgicamente los atentados del 15 de septiembre contra el pueblo de México… Ofrecemos nuestra ayuda para detener a los líderes que se hacen llamar La Familia… sus actos de desesperación han pasado de narcotraficantes a terroristas y… han llevado sus creencias religiosas a llevar prácticas fundamentalistas del islam…”

La llamada guerra contra las drogas está tan mal concebida que produce situaciones notables, como la de un cártel ofreciendo ayuda al gobierno contra otro. Ayuda sustancial y que define el negocio: no son terroristas, son simples narcotraficantes. Es maravilloso y si fuera el tema de una película sería visto como un argumento que en parte es comedia.

El error es de estrategia. Se combate al tráfico como si fuera un delito como el secuestro, el robo o el asesinato. Y se considera delito porque el consumo de drogas es clasificado como tal en la ley, igual que lo fue el consumo de bebidas alcohólicas. La intención es buena, pero la forma de combatir a las drogas es la peor que puede hacerse. No es un delito propiamente hablando: es un consumo indeseable y no puede ser combatido con las mismas armas que los robos.

Calderón propuso algo mínimo, pequeño y lógico. Lo que sus críticos no ven es que su posición estratégica produce muchos males y muy pocos bienes. Lo que ellos hacen sin quererlo es bombear cantidades pantagruélicas de recursos a organizaciones ilegales y que por eso mismo retan al estado de derecho. Prefiero encontrarme en la calle a alguien que se droga, lo que en nada me agradaría, que a soldados con armas y a narcos con las suyas, disparándose entre sí. Entre dos males prefiero el menor de ellos y ése sería mucho menor que la situación actual.

El error que cometen quienes se oponen activamente al consumo de drogas es de tal tamaño que rivaliza con la crisis financiera actual, aunque tiene apariencias muy diferentes. La crisis financiera se ve con claridad en la quiebra de instituciones financieras dentro de un mercado financiero intervenido por el gobierno. La crisis del narcotráfico se ve en asesinatos, tiroteos, corrupción, en un mercado también intervenido por los gobiernos.

A los enemigos de la despenalización del consumo de drogas puedo decirles que coincido con ellos al calificar de muy negativo que se consuman mariguana, cocaína, metanfetaminas y el resto. Por mi parte, sólo les pido estar de acuerdo conmigo en una sola cosa: su manera de combatir ese consumo no funciona, no ha dado resultados y ha creado efectos colaterales que son peores que el problema que desean solucionar.

Es una cuestión de, ahora, dialogar y ponerse a reflexionar en otras maneras más efectivas y con menos consecuencias negativas que persigan lo mismo… de otra forma. Si no se hace, seguirá financiándose a la criminalidad, ella tendrá más poder, y más y más.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.




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