Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Libertad Es Una
Eduardo García Gaspar
21 agosto 2008
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
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Ha sido dicho que las libertades comienzan en la boca propia. Cuando uno no es libre de hablar de lo que uno quiere, el resto de las libertades comienzan a destruirse. El tema es importante siempre, y más aún ahora en México, donde la constitución prohibe la participación ciudadana en la política de las elecciones y los candidatos no pueden ser criticados.

La violación es gravísma. Me atrevo a suponer que ella en lo general no ha sido comprendida cabalmente por el ciudadano, quien aún no entiende que sus libertades se han limitado indebidamente. Es posible que esta falta de reconocimiento de una violación de libertades se deba a un poco desarrollado sentido de la libertad en México.

Tomo un ejemplo de hace ya tiempo. La iglesia católica había expresado una opinión opuesta a la píldora del día siguiente. Era una parte de su desaprobación del aborto. No recuerdo un comunicado oficial de la iglesia, pero sí varios reportajes con testimonios de sacerdotes.

En este tiempo, en la radio, una persona fue entrevistada. Ella apoyaba la promoción de la pastilla del día siguiente y sostenía que el aborto debía facilitarse en clínicas y hospitales. Pero a esas opiniones añadió otra que en resumen decía que debía prohibirse que la iglesia hablara de cosas que no le incumbían. La ley debía expresamente censurar a la iglesia.

La situación es fascinante: la persona entrevistada usa su libertad de expresión para pedir que se anule la misma libertad en otros. No es lógico, pero es real, creo, por esa razón de un escaso entendimiento de la libertad: aún no se entiende que si ataco a las libertades de terceros estoy atacando las mías.

La cosa empeora cuando la persona no se entiende afectada por ninguna de las partes que disputan alguna libertad. En el caso mexicano la ley limita severamente la libertad de los ciudadanos para expresar en medios sus preferencias electorales en favor o en contra de los candidatos. Seguramente un ciudadano normal no se sentirá afectado por esa prohibición: pensará que él jamás ha usado esos medios para expresar sus opiniones.

No se dará cuenta de que el centro de la cuestión no es si los ha usado o no, sino que ya no los puede usar nadie. Es lo mismo que anular la libertad de publicar libros y la indiferencia de quienes piensan que nos les afecta porque ellos jamás escribirán un libro. No se dan cuenta de que las libertades perdidas por otros, son libertades perdidas crecientes para todos.

Arreglar los asuntos prohibiendo la libertad de los opuestos a uno es el camino a la esclavitud. La libertad es una para todos. La libertad perdida de, por ejemplo, las iglesias para expresar sus opiniones es también la libertad perdida del ateo que las ataca. Si a una iglesia se le quita el derecho de abrir un templo en un cierto lugar, esa misma libertad se le quita al resto de las iglesias.

El tema es viejo y está bien resumido en esa frase de Voltaire, la de no estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo. Eso fue en el siglo 18 y debió ya haber sido comprendido: si una ley le retira el derecho de expresar sus opiniones a, por ejemplo, una cámara patronal es necesario defenderla, aunque esos empresarios nos sean antipáticos.

La libertad es una en todos y el ataque de una libertad a mi enemigo más odiado es también un ataque al amigo más querido. Es lo que esa persona entrevistada no comprende y que, mucho me temo, tampoco otros entienden. Las expropiaciones de predios en el DF, hechas ilegalmente por la autoridad, son también ataques al resto de los propietarios, grandes, pequeños y los que lo serán después.

La cuestión necesita separar lo que se dice del derecho a decirlo. Algunas veces no concuerdo con lo que se reporta que un sacerdote dijo. Defender la libertad de ese sacerdote no quiere decir que se está de acuerdo con él. Pero sí significa que también estoy defendiendo la libertad de otros y la mía, incluso para decir tonterías.

Solamente seres muy egoístas y sin sentido de solidaridad estarán contentos cuando por una acción de gobierno sus opositores pierden la libertad de expresarse . Esa satisfacción les durará hasta que el gobierno decida quitarles esa misma libertad a ellos.

Post Scriptum

La idea de que la libertad comienza en la propia boca es de Trenchard y Gordon, véase Tu Propia Boca. La violación constitucional de la libertad de expresion en elecciones políticas fue tratada en Ya No Es Ciega, Es Miope.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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