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Al final de cada año es frecuente poner atención en las acciones caritativas y las creencias que las rodean. Una de las enseñanzas que cae bajo escrutinio es la práctica cristiana del diezmo, por la que 10% del ingreso del creyente se dedica a Dios. Los no cristianos y los no religiosos en general, tienen algunas veces dificultades para entender lo que el diezmo es. ¿Un préstamo que los cristianos esperan les sea pagado por Dios con intereses? ¿Es un pago inicial de alguna cosa que crecerá en el tiempo? Algunas versiones de los evangélicos en los EEUU tienden a dar un respuesta afirmativa a preguntas como las anteriores. Cosechas lo que siembras, dicen, y cuando siembras la semilla del diezmo a Dios, él te recompensará ampliamente. El énfasis del dar, en estas versiones, está final y enteramente en lo que los donadores reciben al final. A menudo quienes razonan de esta manera apelarán al profeta Malaquías (3: 10), quien registra un mensaje de Dios,
La enseñanza de que damos para recibir incluso más es en realidad una perversión del mensaje bíblico. Es una enseñanza asociada con una forma particular de los evangélicos en los EEUU, el llamado evangelio de “salud y riqueza”, o evangelio de “prosperidad”. No debemos entender ese pasaje de Malaquías, dirigido a los israelitas de la alianza hacia el final de la monarquía del Antiguo Testamento, para con tanta facilidad y directamente referirla a la situación de la Iglesia. El énfasis del bien que es traído a nosotros por el acto del diezmo es uno que corrompe el acto de darse uno mismo. C. S. Lewis provee un analogía para la apropiada consideración del matrimonio y que es aplicable aquí. Lewis dijo que uno no se casa para ser feliz, sino más bien para hacer feliz a la otra persona. Tu propia felicidad es una consecuencia de mantener ese objetivo. Si, por el contrario, te casas para simplemente ser feliz, tu verdadera felicidad se hace menos probable. De la misma manera, cualesquiera que sean los beneficios que podemos decir que el diezmo nos da, sean espirituales, emocionales o financieros, no son ellos la razón del dar. Damos por obediencia a Dios. La base bíblica del diezmo se encuentra principalmente en las narraciones del Antiguo Testamento sobre la divina vida ordenada del viejo Israel. Por ejemplo, cuando Melquisedec, rey de Salem, bendijo a Abram, la Biblia nos dice que “diole Abram el diezmo de todo” (Genesis 14: 20) lo que había obtenido en batalla. Esto da a los cristianos un ejemplo de la acción debida a la que más tarde se refiere explícitamente el Nuevo Testamento:
Cuando damos el diezmo a Dios, testificamos que todo lo que recibimos es una bendición del Señor. Él es quien da todo y nosotros somos delegados de su creación, porque del Señor “es la tierra y cuanto hay en ella, el orbe y los que en ellas habitan” (Salmos 24: 1). Así que al pagar el diezmo o hacer otros ofrecimientos, no es que estemos dando algo que nos pertenezca. Estamos demostrando que todo al final es de Dios y que parte de nuestra responsabilidad como delegados es dar una porción directamente. No es esto decir que no hay buenas razones más allá de la obediencia que le debemos a la Iglesia y a otras instituciones caritativas. El activista evangélico Ron Sider ha calculado que si todos los cristianos dieran un completo 10% de sus ingresos, “habría suficientes dólares cristianos para proveer con salud básica y educación a todos los pobres de la tierra. Y habría un sobrante de 60 a 70 mil millones para evangelizar por todo el mundo”. Mientras que el evangelismo no puede verse como una mera ocurrencia, ni relegado a una consideración posterior, el punto de Sider es verdad. Si los cristianos de EEUU pusieran énfasis primero en la simple obediencia de regresar a Dios lo que en realidad es suyo, la Iglesia tendría recursos para hacer grandes cosas. Pero no debemos dar principalmente por causa de los bienes que esperamos recibir, sean para la Iglesia, otros, o nosotros mismos (aunque estas sean consideraciones válidas para el cómo damos). Al final, debemos dar porque, como dice la canción infantil, la Biblia lo dice.
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lo felicito por su clara apreciacion con relacion a pagar los diezmos (no olvide como
Comentario del día Enero 18, 2009 a las 5:19acotacion)PAGAR los diezmos DIOS TE BENDIGA
Quiero saber si esta bienque mi diesmo lo reparta de las forma siguiente.1 mes a la iglesia, 1 mes a una persona que esta en cama postrada,1 mes a mi padre que tiene 78 años y 1 mes a mi suegro que igual esta anciano y ciego de un ojo. Orientenme por favor como hacer.
Comentario del día Marzo 11, 2009 a las 16:56Narcisa el diezmo es para el alfolí es de Dios y de el sacerdocio es el administrarlo, no tu.
Comentario del día Junio 21, 2009 a las 8:35Así de sencillo. Sin mas ni mas.
Sus argumentos a favor del diezmo no son sólidos Más argumentos bíblicos hay para afirmar que no corresponde hacerlo en el nuevo pacto. Tómese en cuenta
Comentario del día Junio 26, 2009 a las 21:37Necesitamos alertar a todo creyente que no hay duda que cada hijo de Dios DEBE ofrendar en forma voluntaria, pero de igual forma necesitamos alertarles que no se dejen intimidar o abusar espiritualmente con conceptos tales como que si no ?diezmas? eres un ladrón y Dios no te prosperará o que Dios te maldecirá. Eso solo demuestra o una gran ignorancia de la real y verdadera enseñanza sobre el diezmo o una muy sutil forma de abusar espiritualmente a los creyentes demostrando codicia sobre los bienes y recursos de los hijos de Dios. Bajo el Nuevo Pacto nadie está obligado a dar un porcentaje determinado de sus ingresos, lo que sí se nos enseña en el Nuevo Testamento es que uno DEBE OFRENDAR VOLUNTARIAMENTE según Dios le ha prosperado.
Comentario del día Noviembre 25, 2009 a las 17:09Estoy muy de acuerdo con el comentario de Goby, pues se debe de diezmar y ofrendar de lo que nos prospera DIOS… El no quiere que tengas una opresión economica, y de lo que te dá que lo disfrutes… pero si por tus actividades tienes una sobreabundancia, y ves la bendición, creo que con corazón alegre lo dás.. Dios los ama.
Comentario del día Marzo 9, 2010 a las 9:18