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La Verdad sobre el Diezmo
Textos de un Laico
4 Febrero 2008
Sección: RELIGION, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Jordan Ballor. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de traducción y publicación. El autor es estudiante de doctorado en teología histórica en el Calvin Theological Seminary, tiene dos títulos de Master of Theology. La idea central del escrito es la definición de diezmo y, sobre todo, sus razones y justificaciones.

Al final de cada año es frecuente poner atención en las acciones caritativas y las creencias que las rodean. Una de las enseñanzas que cae bajo escrutinio es la práctica cristiana del diezmo, por la que 10% del ingreso del creyente se dedica a Dios.

Los no cristianos y los no religiosos en general, tienen algunas veces dificultades para entender lo que el diezmo es. ¿Un préstamo que los cristianos esperan les sea pagado por Dios con intereses? ¿Es un pago inicial de alguna cosa que crecerá en el tiempo?

Algunas versiones de los evangélicos en los EEUU tienden a dar un respuesta afirmativa a preguntas como las anteriores. Cosechas lo que siembras, dicen, y cuando siembras la semilla del diezmo a Dios, él te recompensará ampliamente. El énfasis del dar, en estas versiones, está final y enteramente en lo que los donadores reciben al final.

A menudo quienes razonan de esta manera apelarán al profeta Malaquías (3: 10), quien registra un mensaje de Dios,

Llevad el diezmo íntegro a la casa del tesoro, para que haya alimento en mi casa; y ponedme así a prueba”, dice el Señor Todopoderoso, y “a ver si no os abro las esclusas del cielo y no vacío sobre vosotros la bendición hasta que no quede, y no ahuyento de vosotros al devorador, para que no os destruya el fruto del suelo y no se os quede estéril la viña del campo.

La enseñanza de que damos para recibir incluso más es en realidad una perversión del mensaje bíblico. Es una enseñanza asociada con una forma particular de los evangélicos en los EEUU, el llamado evangelio de “salud y riqueza”, o evangelio de “prosperidad”. No debemos entender ese pasaje de Malaquías, dirigido a los israelitas de la alianza hacia el final de la monarquía del Antiguo Testamento, para con tanta facilidad y directamente referirla a la situación de la Iglesia.

El énfasis del bien que es traído a nosotros por el acto del diezmo es uno que corrompe el acto de darse uno mismo.

C. S. Lewis provee un analogía para la apropiada consideración del matrimonio y que es aplicable aquí. Lewis dijo que uno no se casa para ser feliz, sino más bien para hacer feliz a la otra persona. Tu propia felicidad es una consecuencia de mantener ese objetivo. Si, por el contrario, te casas para simplemente ser feliz, tu verdadera felicidad se hace menos probable.

De la misma manera, cualesquiera que sean los beneficios que podemos decir que el diezmo nos da, sean espirituales, emocionales o financieros, no son ellos la razón del dar. Damos por obediencia a Dios.

La base bíblica del diezmo se encuentra principalmente en las narraciones del Antiguo Testamento sobre la divina vida ordenada del viejo Israel. Por ejemplo, cuando Melquisedec, rey de Salem, bendijo a Abram, la Biblia nos dice que “diole Abram el diezmo de todo” (Genesis 14: 20) lo que había obtenido en batalla. Esto da a los cristianos un ejemplo de la acción debida a la que más tarde se refiere explícitamente el Nuevo Testamento:

Mirad ahora cuán grande es éste, a quien el mismo Patriarca Abraham dio el diezmo de entre lo mejor del botín. Es cierto que los hijos de Leví que reciben el sacerdocio tienen orden según la Ley de percibir el diezmo del pueblo, es decir, de sus hermanos, aunque también proceden éstos de la estirpe de Abraham; mas aquél, sin pertenecer a su genealogía, recibió el diezmo de Abraham, y bendijo al que tenía las promesas. Pues bien, es incuestionable que el inferior recibe la bendición del superior. Y aquí, ciertamente, reciben el diezmo hombres mortales; pero allí, uno de quien se asegura que vive. Y, en cierto modo, hasta el mismo Leví, que percibe los diezmos, los pagó por medio de Abraham, pues ya estaba en las entrañas de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro. (San Pablo, Hebreos 7: 4-10)

Cuando damos el diezmo a Dios, testificamos que todo lo que recibimos es una bendición del Señor. Él es quien da todo y nosotros somos delegados de su creación, porque del Señor “es la tierra y cuanto hay en ella, el orbe y los que en ellas habitan” (Salmos 24: 1). Así que al pagar el diezmo o hacer otros ofrecimientos, no es que estemos dando algo que nos pertenezca. Estamos demostrando que todo al final es de Dios y que parte de nuestra responsabilidad como delegados es dar una porción directamente.

No es esto decir que no hay buenas razones más allá de la obediencia que le debemos a la Iglesia y a otras instituciones caritativas.

El activista evangélico Ron Sider ha calculado que si todos los cristianos dieran un completo 10% de sus ingresos, “habría suficientes dólares cristianos para proveer con salud básica y educación a todos los pobres de la tierra. Y habría un sobrante de 60 a 70 mil millones para evangelizar por todo el mundo”.

Mientras que el evangelismo no puede verse como una mera ocurrencia, ni relegado a una consideración posterior, el punto de Sider es verdad. Si los cristianos de EEUU pusieran énfasis primero en la simple obediencia de regresar a Dios lo que en realidad es suyo, la Iglesia tendría recursos para hacer grandes cosas. Pero no debemos dar principalmente por causa de los bienes que esperamos recibir, sean para la Iglesia, otros, o nosotros mismos (aunque estas sean consideraciones válidas para el cómo damos). Al final, debemos dar porque, como dice la canción infantil, la Biblia lo dice.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información  para lectores que buscan ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.

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No hay comentarios en “La Verdad sobre el Diezmo”
  1. AL DAYS Dijo:

    lo felicito por su clara apreciacion con relacion a pagar los diezmos (no olvide como
    acotacion)PAGAR los diezmos DIOS TE BENDIGA

  2. Narcisa Melgara Mairena Dijo:

    Quiero saber si esta bienque mi diesmo lo reparta de las forma siguiente.1 mes a la iglesia, 1 mes a una persona que esta en cama postrada,1 mes a mi padre que tiene 78 años y 1 mes a mi suegro que igual esta anciano y ciego de un ojo. Orientenme por favor como hacer.

  3. luisfer Dijo:

    Narcisa el diezmo es para el alfolí es de Dios y de el sacerdocio es el administrarlo, no tu.
    Así de sencillo. Sin mas ni mas.

  4. Marcelo Dijo:

    Sus argumentos a favor del diezmo no son sólidos Más argumentos bíblicos hay para afirmar que no corresponde hacerlo en el nuevo pacto. Tómese en cuenta

  5. Goby Dijo:

    Necesitamos alertar a todo creyente que no hay duda que cada hijo de Dios DEBE ofrendar en forma voluntaria, pero de igual forma necesitamos alertarles que no se dejen intimidar o abusar espiritualmente con conceptos tales como que si no ?diezmas? eres un ladrón y Dios no te prosperará o que Dios te maldecirá. Eso solo demuestra o una gran ignorancia de la real y verdadera enseñanza sobre el diezmo o una muy sutil forma de abusar espiritualmente a los creyentes demostrando codicia sobre los bienes y recursos de los hijos de Dios. Bajo el Nuevo Pacto nadie está obligado a dar un porcentaje determinado de sus ingresos, lo que sí se nos enseña en el Nuevo Testamento es que uno DEBE OFRENDAR VOLUNTARIAMENTE según Dios le ha prosperado.

  6. José Dijo:

    Estoy muy de acuerdo con el comentario de Goby, pues se debe de diezmar y ofrendar de lo que nos prospera DIOS… El no quiere que tengas una opresión economica, y de lo que te dá que lo disfrutes… pero si por tus actividades tienes una sobreabundancia, y ves la bendición, creo que con corazón alegre lo dás.. Dios los ama.





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