La Verdad sobre el Diezmo

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ContraPeso.info presenta una idea de Jordan Ballor. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de traducción y publicación. El autor es estudiante de doctorado en teología histórica en el Calvin Theological Seminary, tiene dos títulos de Master of Theology. La idea central del escrito es la definición de diezmo y, sobre todo, sus razones y justificaciones.

Al final de cada año es frecuente poner atención en las acciones caritativas y las creencias que las rodean. Una de las enseñanzas que cae bajo escrutinio es la práctica cristiana del diezmo, por la que 10% del ingreso del creyente se dedica a Dios.

Los no cristianos y los no religiosos en general, tienen algunas veces dificultades para entender lo que el diezmo es. ¿Un préstamo que los cristianos esperan les sea pagado por Dios con intereses? ¿Es un pago inicial de alguna cosa que crecerá en el tiempo?

Algunas versiones de los evangélicos en los EEUU tienden a dar un respuesta afirmativa a preguntas como las anteriores. Cosechas lo que siembras, dicen, y cuando siembras la semilla del diezmo a Dios, él te recompensará ampliamente. El énfasis del dar, en estas versiones, está final y enteramente en lo que los donadores reciben al final.

A menudo quienes razonan de esta manera apelarán al profeta Malaquías (3: 10), quien registra un mensaje de Dios,

Llevad el diezmo íntegro a la casa del tesoro, para que haya alimento en mi casa; y ponedme así a prueba”, dice el Señor Todopoderoso, y “a ver si no os abro las esclusas del cielo y no vacío sobre vosotros la bendición hasta que no quede, y no ahuyento de vosotros al devorador, para que no os destruya el fruto del suelo y no se os quede estéril la viña del campo.

La enseñanza de que damos para recibir incluso más es en realidad una perversión del mensaje bíblico. Es una enseñanza asociada con una forma particular de los evangélicos en los EEUU, el llamado evangelio de “salud y riqueza”, o evangelio de “prosperidad”. No debemos entender ese pasaje de Malaquías, dirigido a los israelitas de la alianza hacia el final de la monarquía del Antiguo Testamento, para con tanta facilidad y directamente referirla a la situación de la Iglesia.

El énfasis del bien que es traído a nosotros por el acto del diezmo es uno que corrompe el acto de darse uno mismo.

C. S. Lewis provee un analogía para la apropiada consideración del matrimonio y que es aplicable aquí. Lewis dijo que uno no se casa para ser feliz, sino más bien para hacer feliz a la otra persona. Tu propia felicidad es una consecuencia de mantener ese objetivo. Si, por el contrario, te casas para simplemente ser feliz, tu verdadera felicidad se hace menos probable.

De la misma manera, cualesquiera que sean los beneficios que podemos decir que el diezmo nos da, sean espirituales, emocionales o financieros, no son ellos la razón del dar. Damos por obediencia a Dios.

La base bíblica del diezmo se encuentra principalmente en las narraciones del Antiguo Testamento sobre la divina vida ordenada del viejo Israel. Por ejemplo, cuando Melquisedec, rey de Salem, bendijo a Abram, la Biblia nos dice que “diole Abram el diezmo de todo” (Genesis 14: 20) lo que había obtenido en batalla. Esto da a los cristianos un ejemplo de la acción debida a la que más tarde se refiere explícitamente el Nuevo Testamento:

Mirad ahora cuán grande es éste, a quien el mismo Patriarca Abraham dio el diezmo de entre lo mejor del botín. Es cierto que los hijos de Leví que reciben el sacerdocio tienen orden según la Ley de percibir el diezmo del pueblo, es decir, de sus hermanos, aunque también proceden éstos de la estirpe de Abraham; mas aquél, sin pertenecer a su genealogía, recibió el diezmo de Abraham, y bendijo al que tenía las promesas. Pues bien, es incuestionable que el inferior recibe la bendición del superior. Y aquí, ciertamente, reciben el diezmo hombres mortales; pero allí, uno de quien se asegura que vive. Y, en cierto modo, hasta el mismo Leví, que percibe los diezmos, los pagó por medio de Abraham, pues ya estaba en las entrañas de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro. (San Pablo, Hebreos 7: 4-10)

Cuando damos el diezmo a Dios, testificamos que todo lo que recibimos es una bendición del Señor. Él es quien da todo y nosotros somos delegados de su creación, porque del Señor “es la tierra y cuanto hay en ella, el orbe y los que en ellas habitan” (Salmos 24: 1). Así que al pagar el diezmo o hacer otros ofrecimientos, no es que estemos dando algo que nos pertenezca. Estamos demostrando que todo al final es de Dios y que parte de nuestra responsabilidad como delegados es dar una porción directamente.

No es esto decir que no hay buenas razones más allá de la obediencia que le debemos a la Iglesia y a otras instituciones caritativas.

El activista evangélico Ron Sider ha calculado que si todos los cristianos dieran un completo 10% de sus ingresos, “habría suficientes dólares cristianos para proveer con salud básica y educación a todos los pobres de la tierra. Y habría un sobrante de 60 a 70 mil millones para evangelizar por todo el mundo”.

Mientras que el evangelismo no puede verse como una mera ocurrencia, ni relegado a una consideración posterior, el punto de Sider es verdad. Si los cristianos de EEUU pusieran énfasis primero en la simple obediencia de regresar a Dios lo que en realidad es suyo, la Iglesia tendría recursos para hacer grandes cosas. Pero no debemos dar principalmente por causa de los bienes que esperamos recibir, sean para la Iglesia, otros, o nosotros mismos (aunque estas sean consideraciones válidas para el cómo damos). Al final, debemos dar porque, como dice la canción infantil, la Biblia lo dice.


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17 Comments

marcelo

aunque es de humano el cuestionar mas aun en estos tiempos el tema del diezmo como una ley de Dios y por ende podemos equivocarnos al plantear concluciones tomando algunas referencias en la Biblia y aseverar segun nuestro humano entendimiento que tenemos la verdad. Hay un claro ejemplo que Jesús hace con respecto al diezmo; cuando él estaba en el templo veía como todos depositaban su parte del diezmo y entre ellos vio tambien a una pobre viuda que tambien daba su parte, entonces dijo: De cierto os digo que esta ha dado mas que todos vosotros, pues utds dan de lo que les sobra mas ella dio todo lo que tenia. Claramente Jesus no se referia a la cantidad del dinero sino a la cantidad de su fe y su amor

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Mario Edicson

solo quiero comentar que soy muy fiel y obediente con mi diezmo y personalmente para mi el diezmo me da seguridad y confianza en las bendiciones de Dios a mi vida diaria. Un favor no juzguemos ni cuestionemos a las personas que trabajan para Dios el señor ordenó que los que anuncian el evangelio que vivan del evangelio (1 corintios 9-14) El servirle a Dios no es tan facil como de pronto crees requiere de mucho sacrificio y trabajo. Hay personas en nuestro pais que ganan mucho dinero prestándole un servicio al gobierno o a una entidad pública cuanto más debería merecer una persona que trabaja para el reino de Dios. Para terminar quiero hacerle una invitacion el señor dice que lo provemos en esto, solo diezma con alegria y amor en tu corazon sin esperar nada a cambio y podrás experimentar en tu vida desde otro punto de vista las bendiciones de Dios através del diezmo.

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