Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Laicismo Mal Usado
Leonardo Girondella Mora
16 julio 2008
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Análisis
Catalogado en: ,


Una de las interpretaciones del laicismo es digna de ser vista con cierto detenimiento —es la que establece qué es lo que debe y no debe enseñarse en una escuela pública de un sistema laico de gobierno. Un célebre pensador escribió al respecto algo que tomo como base de esa interpretación del laicismo (Savater, Fernando, Laicismo: cinco tesis, abril de 2004, El País, España):

En la escuela pública sólo puede resultar aceptable como enseñanza lo verificable (es decir, aquello que recibe el apoyo de la realidad científicamente contrastada en el momento actual) y lo civilmente establecido como válido para todos (los derechos fundamentales de la persona constitucionalmente protegidos), no lo inverificable que aceptan como auténtico ciertas almas piadosas o las obligaciones morales fundadas en algún credo particular.

El laicismo general tiene un gran punto de partida —persigue la división del poder para disminuir sus abusos y, con ello, defender la libertad del ser humano. Es el mismo espíritu que anima a la división de poderes funcionales de los gobiernos, las elecciones democráticas, la separación de las esferas económica, política y cultural. Pero es un principio solamente, un punto de partida para ser aplicado en situaciones concretas.

Savater y otros hacen eso precisamente —en este caso, una aplicación específica al campo de la educación pública proponiendo que en ella se cumpla con las siguientes reglas:

  • Sí debe ser enseñado lo que es comprobable científicamente —lo que se apega a la realidad verificable.
  • Sí, debe ser enseñado lo que ha sido establecido como civilmente conveniente a todos según haya sido determinado en las leyes.
  • No debe ser enseñado lo que no está sujeto a verificación o comprobación —muy señaladamente cuestiones religiosas.

    Lo que intentaré hacer es probar varios errores que tiene esa posición —con la meta final de poner esas ideas a discusión y probar que se trata de una distorsión muy grave del laicismo, al que da un giro de 180 grados y lo vuelve una justificación totalitaria.

    Sólo lo verificable científicamente

    La frase de Savater dice que “En la escuela pública sólo puede resultar aceptable como enseñanza lo verificable (es decir, aquello que recibe el apoyo de la realidad científicamente contrastada en el momento actual)…”

    Si únicamente puede ser materia de estudio escolar lo comprobable con los sentidos de manera científica, esa misma aseveración debe pasar por el mismo filtro que propone —y debe serlo siguiendo una disciplina científica tan exigente como la que exige a otros. Debe esperarse que sus proponentes presenten la evidencia científica indudable.

    Si sólo lo comprobable es autorizado como materia de estudio y siendo esto un tema en el que no hay acuerdos totales, será necesario que una agencia estatal decida qué conocimiento sí se considera científico y cuál no lo es —el riesgo es la acumulación de poder en el gobierno para dictar contenidos escolares a su conveniencia.

    Si sólo es posible de enseñar lo que puede pasar la prueba científica de la realidad, necesariamente será prohibida la enseñanza de Platón —la poderosa imagen de la cueva y las sombras será erradicada del currículum escolar pues no está sujeta a verificación sensible (se tendría la ventaja de quitar a Hegel por sus escritos incomprensibles e imposibles de probar en un laboratorio). ¿Cómo demostrar el pienso luego existo?

    Si sólo es sujeto autorizado de estudio en las escuelas públicas lo que pase la prueba de lo científico y sea verificable, se concluye que queda fuera de la enseñanza una buena cantidad de materiales. ¿Cómo hacer pasar por la prueba de la comprobación a ¿”Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”?

    ¿Qué proceso científico será necesario para verificar “Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando”, o “Take thy beak from out my heart, and take thy form from off my door!’ Quoth the Raven, ‘Never more’”?

    Quizá algún lector diga que exagero, que no es eso lo que quieren decir Savater y otros más al pedir sólo materias comprobables. Estoy seguro de que no lo piden en verdad, que no son tan tontos —pero eso es lo que debe interpretarse de lo que dicen cuando piden que sólo lo comprobable sea sujeto de estudio. Es lo que va a entender un gobernante y dirá que es necesario que él haga eso.

    Por supuesto hay otro problema, en verdad ceñudo —lo que debe hacerse con conocimientos que aún son tentativos, para los que pueden existir teorías aún no probadas, que son en este momento especulaciones, pero no conocimientos comprobados. La propuesta indica que deben ser erradicados del material escolar para concentrase en lo que es decretado como cierto en un momento dado: una decisión que sólo una institución con poder de coerción puede tomar y hacer obligatoria.

    Sólo lo civilmente conveniente

    La segunda petición de Savater dice que, “En la escuela pública sólo puede resultar aceptable como enseñanza… lo civilmente establecido como válido para todos (los derechos fundamentales de la persona constitucionalmente protegidos)…” Si únicamente puede ser materia de estudio lo que es civilmente establecido en la ley, esto deberá ser convertido en ley también —deberá existir un precepto legal que prohiba que sea enseñado todo lo que no es civilmente conveniente.

    Si sólo puede ser aprobado como materia de estudio lo civilmente conveniente se concluye por necesidad que eso debe ser definido con claridad y aprobado en cada caso por un organismo con poder de coerción que lo haga obligatorio —lo que equivale a colocar en los gobiernos la decisión de qué debe ser enseñado y qué no. Es una justificación asombrosa del totalitarismo.

    Si las materias de estudio no pueden enseñar otras cosas fuera de lo civilmente conveniente y que está contenido en las leyes, debe deducirse que estará fuera del curriculum escolar público toda mención de otras concepciones morales y prescriptivas —se tendría que decir adiós a Sócrates y sus ideas éticas, si ellas contradicen a lo civil.

    Si lo civilmente conveniente es lo que debe enseñarse, entonces el monopolio del pensamiento se coloca en el poder legislativo, pues son las leyes lo que es conveniente para lo social —otra forma de apoyo al totalitarismo: un ligero desacuerdo con las leyes resultaría civilmente inconveniente y por tanto imposible de llegar a un salón de clase.

    Los alumnos serían indoctrinados en las ideas de los legislativos —las consideradas de moda y políticamente correctas, cambiantes con el tiempo. Sería una situación interesante, por ejemplo, estudiar a Erasmo en un salón de clase, pues intentarlo sin mencionar su religiosidad es imposible. Tendría que expurgarse una buena cantidad de libros que mencionaran elementos opuestos a lo civilmente conveniente en cada momento.

    No lo inverificable

    La tercera petición de Savater dice que, “En la escuela pública sólo puede resultar aceptable como enseñanza… no lo inverificable que aceptan como auténtico ciertas almas piadosas o las obligaciones morales fundadas en algún credo particular.”

    Al fin se hace algo más clara la posición del laicismo en la educación pública. Después de las dos propuestas anteriores que hacen solicitudes irracionales y peligrosas, esta propuesta es comprensible —puede entenderse que piden que no se enseñen, en las escuelas públicas, credos o religiones. Podían haber dicho esto nada más y su propuesta habría sido mejor.

    No veo por qué no aceptar esta petición de laicismo que se traduciría en una acción muy concreta: no realizar labores misioneras o de proselitismo religioso dentro del plan de estudio de esos planteles. Desde luego, otras escuelas no públicas tendrían todo el derecho a incluir en sus programas de estudio materias religiosas.

    Conclusión: el peligro no visto

    Por último señalo dos puntos centrales que, me parece, resumen lo anterior —tanto la propuesta de laicismo en escuelas públicas, para la que aproveché el texto de Savater, y las observaciones que a esa propuesta hice.

    • Habría sido mucho más claro y productivo el apuntar lo que el laicismo desea es un argumento negativo: no debe enseñarse religión alguna en las escuelas públicas. Es una petición clara y sencilla, con escasa confusión.

    • El añadir al laicismo las dos peticiones de enseñar sólo lo comprobable científicamente y sólo lo civilmente conveniente, confunde el tema y lo vuelve en extremo débil. Son peticiones que encierran peligros totalitarios que estoy seguro no forman parte de las intenciones de muchos de los proponentes del laicismo. Y su contenido se presta con facilidad a ser llevado al absurdo.

    El laicismo es una simple herramienta que es útil para la defensa de la libertad humana —eso es todo. Sería aturdido convertir a una herramienta en una ideología que dictaminara qué puede y qué no puede estar dentro de un curriculum escolar, que es precisamente lo que hacen sus proponentes como se examinó antes.

    El laicismo es un instrumento que defiende a la libertad humana fragmentando los poderes dentro de una sociedad —las iglesias no pueden formar parte de los gobiernos y los gobiernos no pueden formar parte de las iglesias. Si esto llegara a suceder, se cree, alguien en la sociedad tendría un poder exagerado, demasiado grande y fuente de abusos.

    El laicismo es una herramienta —igual que la democracia que divide a los poderes y permite cambios pacíficos de gobierno, igual a la competencia en actividades económicas, o la libertad de expresión.

    Esa es la razón de ser del laicismo, el ayudar a evitar abusos de poder, que es lo que hace especialmente contradictorias las dos propuestas primeras, pues ambas tienen como efecto no intencional la elevación del poder del gobierno, que es precisamente lo opuesto a lo que el laicismo debe lograr. Estoy seguro de que sin darse cuenta, Savater y otros, han escrito algo que ataca lo que ellos defienden, la libertad humana. Le han dado, sin querer, un giro de 180 grados y convertido al laicismo en una gran arma para defender regímenes totalitarios.


    ContraPeso.info es un proveedor de información e ideas que buscan explicar la razón de ser de sucesos económicos, políticos y sociales.





    esp
    Búsqueda
    Tema
    Fecha
    Newsletter
    RSS Facebook
    Extras