crisis económicas

Las decisiones frente al ciclo económico. El problema moral de tratar de remediar al ciclo económico con medidas que tienen buenas intenciones pero resultados que aumentan el daño del ciclo.

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Introducción

El gran tema de la idea de Woods no es tanto dar una explicación del ciclo económico, para lo que aprovecha las ideas de la Escuela Austriaca.

Es usar esa explicación para sacar a la superficie un gran problema. El problema de las decisiones frente al ciclo económico.

Especialmente las recomendaciones económicas realizadas sin conocimiento económico y respaldadas solo por justificaciones morales de hacer lo que aparenta ser bueno a primera vista.


La idea para este resumen fue encontrada en Woods, Thomas E (2005). The church and the market: a catholic defense of the free economy. Lanham, Md. Lexington Books, pp 100-105.


El ciclo económico

El ciclo económico o de negocios es un fenómeno de períodos de bonanzas y crisis periódicas, del que tiene una explicación la Escuela Austriaca.

Su teoría debe tener capacidad para explicar dos sucesos, si es que se quiere tomar como base para tomar las decisiones adecuadas frente al ciclo económico.

1. Acumulación de decisiones equivocadas

Debe poder contestar la razón por la que se acumulan decisiones equivocadas de negocios en la cúspide de una recesión o depresión.

Dentro de un mercado libre, existe una tendencia natural y constante que retira a quienes toman malas decisiones de negocio y favorece a quienes toman buenas decisiones.

Esas buenas y malas decisiones están sustentadas en la habilidad, o falta de ella, para anticipar eventos, como cambios en la conducta de los compradores y otros cambios en el medio ambiente de negocios.

Una teoría aceptable del ciclo de negocios debe ser capaz de exponer la razón por la que muchos buenos tomadores de decisiones cometen al mismo tiempo grandes errores.

2. Mayor impacto industrial y de capital

También debe poder responder al porqué una depresión golpea con más severidad a los sectores industriales y de capital, que a los productores de bienes de consumo.

La explicación ortodoxa que se recibe en la escuela afirma que las depresiones se deben a una reducción en el consumo. Es equivocada esa afirmación.

Las ventas al detalle son las afectadas en último lugar en una depresión. Los sectores realmente afectados, desde el inicio, son los de maquinaria y herramientas, equipo de capital y materias primas. Y son estos sectores precisamente los que más crecen durante las épocas de bonanza.

Una teoría aceptable del ciclo de negocios debe ser capaz de exponer la razón por la que las industrias de capital sufren esa mayor intensidad en ambos períodos.

Tasas de interés y órdenes de producción

Este es otro de los aspectos a considerar si de quiere tomar las decisiones correctas cuando se está frente al ciclo económico.

Tasas de interés

En un mercado libre de obstáculos, las tasas de interés bajan cuando las personas ahorran más y se elevan cuando ellas ahorran menos. Es un movimiento de oferta y demanda, como cualquier otro.

Cuando más ahorre la gente, más fondos tendrán los bancos para prestar y más bajas serán las tasas de interés.

Órdenes de producción

A esa realidad muy conocida, es necesario agregar otra, sobre los diversos órdenes de producción. Los austriacos distinguen la producción en cuanto a su alejamiento o cercanía con el consumo final.

Una panadería que vende al consumidor final es un órden de producción bajo. El productor de los equipos agrícolas que se emplearon en el cultivo del trigo que luego usa esa panadería, es una producción de un orden más alto.

Los órdenes más altos de producción son los que tienden a ser los más sensitivos a los movimientos de las tasas de interés.

📌 La producción que más alejada está del consumo final necesita más tiempo para ser redituable. Ampliar una mina, por ejemplo, requerirá recursos y tiempos mayores, cuyos costos son muy sensitivos a las tasas de interés.

Grandes inversiones que con altas tasas de interés no se consideran redituables, con tasas bajas pueden serlo. Esas tasas bajas son solamente posibles si la gente eleva su ahorro, es decir, limita su consumo potencial en el presente.

El equilibrio roto

Ese equilibrio entre consumo actual y recursos disponibles para invertir de largo plazo, puede romperse.

Sea porque la gente ha ahorrado más o porque alguien ha reducido las tasas de interés, se logra lo mismo: las empresas ven tasas más bajas y deciden usar más crédito.

El crédito se concentra en los órdenes más altos de producción que son los más sensitivos a estas tasas. Todo parece que va bien, pero hay un problema.

Las bajas tasas de interés en un mercado sin manipulaciones significan que la gente ha tendido a posponer su consumo, es decir, consumirá menos en el presente.

Pero en un mercado manipulado, ya no significan eso: los consumidores siguen consumiendo igual que antes aunque las tasas dicen lo opuesto.

Dentro de un mercado libre al mismo tiempo solo puede tenerse más inversión y menos consumo, o más consumo y menos inversión. No puede lograrse al mismo tiempo más consumo y más inversión.

Con menos consumo hay más recursos para inversiones, pero con igual consumo no los hay a pesar de las bajas tasas que se hayan decretado.

Peor aún, con bajas tasas, las personas ahorrarán menos y preferirán consumir.

Señales falsificadas

Las tasas bajas artificiales son igual a una señal falsa, o un reporte intencionalmente engañoso, que no corresponde con lo que hacen los consumidores.

Si la reducción de tasas es una respuesta a una elevación del ahorro, entonces el boom económico será sostenible.

Pero no lo será si no existe esa elevación del ahorro. Las tasas de interés son una señal de coordinación del mercado, entre lo que desean las personas y lo que hacen las empresas.

Las tasas bajas avisan que hay más ahorro y fondos disponibles. Cuando no los hay, entonces el aviso es falso y se inician inversiones que parten de un supuesto irreal.

Se cree que hay recursos disponibles cuando no los hay. Las personas no han ahorrado más. Ellas siguen consumiendo igual que antes. Una pieza de información básica para tomar las mejores decisiones posibles frente al ciclo económico.

Llega la realidad

En las etapas intermedias y finales de las nuevas inversiones, la realidad las alcanza. Las nuevas inversiones han elevado la demanda de bienes que no elevan su oferta.

Las instalaciones existentes necesitan también bienes de producción, por lo que compiten con las nuevas inversiones, y ellos elevan su precio.

Los precios mayores no habían sido previstos y causan más peticiones de crédito, lo que presiona a las tasas de interés y hace menos atractivas a las inversiones que han sido iniciadas ya. No hay recursos suficientes para completar todos los proyectos que están en proceso.

Con costos mayores, algunas inversiones serán suspendidas y otras terminadas a costos superiores a los planeados.

Así es posible dar una explicación a los dos puntos iniciales.

• La acumulación de errores en las decisiones de los empresarios y emprendedores se debió a una señal falsa en el mercado. Las tasas de interés son un dato vital y ellas no correspondieron a lo que en realidad sucedía en la economía.

• El alto impacto en las industrias de capital más alejadas del consumo final también es explicado. Estas industrias son las más sensibles a cambios en las tasas de interés, precisamente por ese alejamiento con respecto al consumo final.

Las decisiones correctas frente al ciclo económico

Después de esa explicación del ciclo económico, Woods hace su aportación central.

En esta explicación del ciclo, pero también en otros conocimientos que la Economía permite tener, hay una implicación moral de consideración. No en el conocimiento mismo sino en lo que con él puede y debe hacerse.

Decisiones con buenas intenciones…

Muchos moralistas, dice el autor, apoyan medidas económicas que deben aplicarse durante épocas de recesión y depresión, todas destinadas a aliviar la mala situación a la que se ha llegado.

Se solicita dar préstamos con tasas bajas, créditos de emergencia, subsidios a industrias en apuros y realizar otras medidas similares que son precisamente las cosas que no deben hacerse.

No deben hacerse porque son medidas que también desordenan el uso del crédito y evitan que llegue donde es beneficioso. Esas medidas que creen ser positivas en realidad son dañinas. Lo mejor que debe hacer un gobierno en estos casos es nada.

… pero malos resultados

El moralista superficial podrá protestar y hacer ver el real problema moral que ha introducido: ¿es una conducta moral el realizar acciones que se sabe serán dañinas?

Este es en buena parte el asunto de las decisiones correctas que deben tomarse frente al ciclo económico.

¿Cómo justificar el, por ejemplo, dar incentivos al consumo si se sabe que no fue el bajo consumo lo que originó la recesión, sino que en realidad a ella ayudó un consumo excesivo con respecto al crédito obtenido?

El punto del Woods no es tanto el ofrecer una explicación del ciclo, sino el poner sobre la mesa un dilema moral.

El dilema que muchos moralistas y teólogos tienen al recomendar y apoyar medidas que empeoran el problema que debe resolverse.

Para recomendar medidas económicas se necesita conocimiento de ese tipo. No basta saber de moral, ni de teología.

Concluyendo

📌 La gran idea de Woods puede ser resumida en una pregunta ingenua, ¿puede alguien alegar que es moral realizar una acción que se sabe producirá un daño y no resolverá el problema que trata de resolver?

El más grande de los teólogos, el más conocedor de los moralistas y el más preocupado de los gobernantes, podrán recomendar ciertas medidas económicas motivado por las más caritativas intenciones.

Pero si sus recomendaciones no consideran el conocimiento necesario de Economía, ellas carecen de mérito y fundamento.

Más aún, quien sí posee ese conocimiento económico está obligado moralmente en conciencia a oponerse a lo que él sabe que empeorará las cosas.

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Y unas cosas más…

Una buena definición de ciclo económico es esta:

«El ciclo económico es una serie de fases por las que pasa la economía y que suceden en orden hasta llegar a la fase final en la que el ciclo económico comienza de nuevo. Pasa por periodos de recesión y periodos de expansión. Este fenómeno ha sido común a lo largo de la historia económica, conociéndose con otras denominaciones como “ciclos comerciales” o “fluctuaciones cíclicas”». economipedia.com

En Los créditos estatales son malos. Tienen efectos malos, hay una idea de H. Hazlitt que analiza más en detalle las malas consecuencias de los créditos blandos dados con muy buenas intenciones por los gobiernos.

El WSJ del 17 de noviembre 2008, en la columna de Gerald P. O’Driscoll Jr., To Prevent Bubbles, Restrain The Fed, dice,

«The problem is the rate remained at 2% or less for three years (for a year it was at 1%). During most of this period, the real (inflation-adjusted) fed-funds rate was negative. People were being paid to borrow and they responded by often borrowing irresponsibly. In 2001, there was $190 billion worth of subprime loan originations — 8.6% of total mortgage originations. In 2005, there was $625 billion worth of subprime originations — 20% of the total… The subprime saga follows a familiar pattern. Easy credit begets a boom and then the inevitable tightening of credit bursts the bubble. What is not familiar is the scale of the devastation wrought in this boom-bust cycle».

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Ideas relacionadas:

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Recesión es Corrección

Por Eduardo García Gaspar –   12 marzo, 2009

Estamos viviendo una fase de un ciclo económico, la que sigue a la fase del boom, y que suele llamarse recesión o depresión, dependiendo de su gravedad. En esto es necesario entender la clave del problema y que no es solucionar depresiones, sino evitar el boom que las causa.

Una vez aclarado que el síntoma es la recesión y que su causa es el boom anterior, hay que hacer una distinción: no son lo mismo los ciclos económicos que las fluctuaciones. La economía siempre está cambiando, fluctuando. Malo sería que no lo hiciera (estaríamos todos muertos).

Dinámica normal

Las fluctuaciones son causadas por las acciones de las personas y lo que ellas piensan que suceda en el futuro. Por eso ahorran, gastan, invierten, crean, abren empresas, las cierran. 

También hay causas no humanas de fluctuación, como el clima, desastres naturales y otros. Sería una tontería querer estabilizar a la economía quitando esas fluctuaciones. Para hacerlo tendría que prohibirse que las personas tomaran iniciativas.

Un ciclo es distinto

Ya no es una fluctuación en la que unas industrias abren, otras cierran, otras se modernizan, otras quiebran. En un ciclo existe una concentración general de la economía que se expande toda o se contrae toda.

En una fluctuación, le va bien a Apple y mal a Sony. En un ciclo le va bien o mal a las dos, y al resto.

El gran problema a explicar es el porqué existe un movimiento general de la economía en un sentido y en el otro. Las fluctuaciones normales son un conjunto de bienes y males que en su resultado neto producen un ritmo sostenido de crecimiento.

Pero en un ciclo, primero toda la economía se expande mucho y más tarde se contrae mucho.

La causa del ciclo debe ser también algo general, que altere a toda la economía con independencia de sectores, industrias y empresas. La explicación más razonable que conozco es la que dice que se trata de una causa monetaria. El dinero es la única variable general que alcanza a todos.

Los cambios generales de precios se ocasionan por cambios en la demanda y la oferta de dinero. Si se eleva la oferta de dinero y su demanda permanece igual, el resultado en una reducción del precio del dinero, es decir, de su poder adquisitivo y se tendrá un aumento general de precios.

Es una característica del boom, pero que puede pasar desapercibida, si se tienen reducciones de precios por productividad, como sucedió en los años 20 en el boom previo a la Gran Depresión.

Y lo contrario. Si se eleva la demanda de dinero y su oferta se mantiene igual, el resultado es una elevación del precio del dinero, o sea, un aumento de su poder adquisitivo y, por tanto, una reducción general de precios.

Es una característica de la depresión, pero que puede pasar desapercibida si se decretan estímulos al consumo y se controlan precios, como sucedió en los años 30 durante la Gran Depresión.

Durante el boom, hay una bonanza que se percibe en elevaciones de ventas y pronósticos basados en ellas. Todas las perspectivas son positivas. Quienes toman decisiones de inversión, gasto y ahorro, perciben la bonanza y toman decisiones que, sin darse cuenta, están sustentadas en la elevación de la oferta de dinero.

Muchas de sus decisiones serán por eso erróneas, basadas en algo artificial, aunque en el inicio se vean lógicas. Esto es lo que, por ejemplo, produciría el control de las tasas de interés.

Es decir, un boom es un gran cúmulo de decisiones erróneas de negocios y personas, y de lo que no hay gran conciencia.

Cuando la oferta de dinero cambie, pues no puede continuar por siempre, se verán esos errores: las expectativas eran demasiado optimistas y comienza el ciclo en su segunda etapa, la recesión, que es una corrección de errores anteriores.

Todo fue iniciado por la intervención monetaria, que creó más oferta de la natural, que fue lo que sucedió en los años anteriores a 2008.

Esto debe resaltarse por un un par de razones

Primero, confirmar que la manipulación de la oferta de dinero crea primero una sensación de bienestar y más tarde un problema serio.

Segundo, entender correctamente a la crisis o depresión. Una recesión económica, como dice M. Rothbard, es el anuncio de la recuperación, el regreso a lo normal. La enfermedad fue el boom, el remedio es la recesión.

Más o menos como el abuso de bebidas alcohólicas: su consumo produce alegría artificial y la cruda es el retorno a la realidad. Una reducción de tasas de interés es como producir alegría en la gente haciéndole beber alcohol en exceso.

El problema se complica si para evitar la cruda, sigue el consumo de alcohol, es decir, si el gobierno mantiene su intervención monetaria creyendo que eso resolverá la crisis.

📌 Lo único que hará será prolongarla y profundizarla. En palabras distintas: evitar el ajuste de la recesión es como retirar la medicina del paciente. El remedio de las recesiones está en evitar el boom que las antecede, pero si ya existe una depresión, su remedio no es querer convertirla en otro boom.

[Usé la obra de Rothbard, Murray N. America’s Great Depression. BN Publishing, 2009, a la que encuentro fascinante: claramente escrita, genialmente razonada. Un columnista, no importa quién, calificó de inhumana a una persona del gobierno mexicano por decir que las tasas bajas de interés decretadas por una autoridad lastiman a los pobres, a quienes se pretende ayudar con esa reducción de tasas. Si alguien no comprende que efectivamente se lastima a toda la economía al manipular tasas de interés, la situación es más dramática de lo que parece.]

[La columna fue actualizada en 2020-07]