Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mala Moral Alocada
Eduardo García Gaspar
2 julio 2008
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Sí, hay otro caso de los que caen bajo el principio de los Efectos No Intencionales. Supongo que tal principio sea totalmente desconocido para la mayoría de los políticos. En su esencia establece que una acción tiene más consecuencias que las del objetivo que busca y que ellas puede ser realmente malas.

Varios columnistas han tratado ese otro caso en México. Uno más de la colección que aquí se tiene. Todo comienza con un libro que se llama Good Intentions, Bad Outcomes, es decir, buenas intenciones y malos resultados. Es de Santiago Levy, ex director del IMSS y ahora en el BID, y lo publicó The Brookings Institute.

Lo que he leído sobre la obra se resume en lo siguiente. México tiene una economía informal alta y eso daña a la productividad. Conviene tomar medidas que reduzcan a la actividad informal y, por tanto, aprovechen mejor los recursos, especialmente el trabajo. Hasta aquí no hay problema. Todos estarán de acuerdo.

Pero sucede que el gobierno mexicano toma decisiones que hacen lo opuesto, ponen incentivos para que la informalidad se mantenga o incluso crezca. Uno de esos incentivos es la política de seguridad social que el gobierno aplica. El meollo del tema es reconocer que hay un gran gasto gubernamental en programas como la incorporación de los que trabajan por cuenta propia al IMSS en tiempos de Zedillo, el Seguro Popular con Fox, y con Calderón el seguro universal de primera generación.

Eso estimula a la informalidad, y al mismo tiempo hay cosas que desestimulan a la formalidad, como el gran costo de empleo. El libro sigue con propuestas en las que no entro. Me quedo con esa simple idea de que las buenas intenciones tienen demasiadas veces muy malos resultados. No dudo que exista un gran deseo de ayudar en programas como los mencionados y muchos otros. Pero eso no es suficiente.

Desde hace ya un par de siglos al menos, el tema fue tratado por un médico holandés que en Londres publicó un libro llamado La Fábula de las Abejas. Fue la presentación oficial del tema y, como dice su autor, resulta muy miope quien no reconoce que las sociedades son muy complicadas y complejas, llenas de relaciones e interacciones, que deben ser conocidas antes de, por ejemplo, emitir una ley.

El caso de la Gran Depresión suele ser usado para mostrar esto: las medidas promulgadas por el gobierno estadounidense persiguieron dar alivio a una situación crítica, pero de hecho la agravaron, creando más desempleo del que se hubiera tenido sin las medidas del gobierno. El caso de La Prohibición es otro ejemplo del principio de efectos no intencionales: financió a las bandas criminales sin reducir el consumo del alcohol.

En la actualidad, la Guerra a las Drogas suele citarse como otro caso del mismo tipo, pues también permite financiar a los criminales y no reduce el consumo. Ahora mismo, los controles de precio en México han sido citados como otro caso de miopía económica: empeoran la situación que tratan de remediar.

Todo lo anterior es sabido. Lleva muchos años de haber sido publicado y analizado. El por qué los gobernantes lo ignoran es una realidad que desafía a la imaginación. Nixon en los EEUU al igual que el actual Bush y lo que se sabe de Obama y MacCain, indican lo mismo: proponen medidas que empeoran el problema que intentan resolver.

Dentro del tema, por experiencia personal, he encontrado a muchos que hablan de la obligación moral de emprender acciones como la de controlar precios, o dar créditos blandos a las empresas en problemas para mantener el empleo. Lo que ellos afirman es que en conciencia se tiene la obligación inevitable de, por ejemplo, dar un seguro universal de salud, o de prohibir el consumo de drogas.

No dudo que sus intenciones sean admirables y dignas del más grande de los elogios. Lo que debe ser puesto sobre la mesa es otro punto, que es el de la obligación moral que impone el saber que si hace eso que ellos dicen, las cosas empeorarán. Hacer el bien a lo loco y sin consideración de lo que se logra es una irresponsabilidad gigantesca y falta de prudencia en la profesión que más la necesita, la de gobernante.

Post Scriptum

El libro del médico holandés es Mandeville, Bernard (1970). THE FABLE OF THE BEES. Harmondsworth. Penguin, del que hay varias ediciones y existe un resumen en Vicios y Bondades. En Lecciones De La Prohibición existe una buena introducción al tema y se ven sus efectos colaterales. El tema de la obligación moral de saber los efectos de las medidas en tratado con maestría en un gran libro de Woods, Thomas E (2005). THE CHURCH AND THE MARKET : A CATHOLIC DEFENSE OF THE FREE ECONOMY. Lanham, Md. Lexington Books.

Recientemente, Moisés Naím, editor en jefe de Foreign Policy, en Missing Links: The Global Food Fight (Julio Agosto, 2008), dio un ejemplo perfecto de consecuencias no intencionales:

… the most important catalysts of the current food crisis are government policies—especially in the United States—that encourage farmers to divert their production away from crops for human consumption and toward ethanol and other biofuels. Recent studies point out that these government decisions are responsible for more than 50 percent of the recent increase in food prices and will account for more than 33 percent of food inflation in the next decade. Of course, the explosion in food prices was an unintended consequence of policies geared to help American farmers. But it is also true that such unintended consequences could have been avoided if decisions had been based on a careful analysis of food markets rather than on the shortsighted promotion of special interests.


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