Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Malthus Visto Al Revés
Eduardo García Gaspar
8 diciembre 2008
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


No creo que exista persona medianamente educada que no haya escuchado el nombre de Robert Malthus (1766-1834). Oír su nombre lleva de inmediato la connotación del control de la población: somos muchos, demasiados, y los recursos no alcanzan para todos. No fue este inglés el primero que trató el tema.

Un par de siglos antes, otro tipo, Giovanni Botero (1544-1617) en 1588, escribió básicamente la misma idea. En pocas palabras, la tesis contiene dos premisas y una conclusión.

• La primera premisa establece que la población crece sin límites. La terminología común es decir que la población crece geométricamente.

• La otra premisa sostiene que los recursos se producen a un ritmo menor, en progresión aritmética.

• Cuando cualquier toma esas dos ideas y las reúne, el resultado es perfectamente lógico: sin remedio viene una crisis, demasiadas personas y pocos medios de subsistencia. Habrá muertos por hambre, o debido a otras causas, hasta llegar al nivel de población que justifique los recursos existentes producidos.

Es bastante pesimista el asunto. Más aún, posee una conclusión innegable que se sigue con toda lógica de sus dos premisas. Si la población crece a una tasa superior a la de los medios de subsistencia, llegará un punto de crisis inapelable. Sin embargo, hay un problema con esa conclusión: no ha sucedido ninguna crisis mundial de falta de medios de subsistencia debido a esas dos premisas.

La perfecta y lógica conclusión no ha tenido una correspondencia en la realidad. Le ha sucedido lo mismo que a las predicciones de Marx: tienen lógica interna (a veces ni eso), pero no suceden. Debe haber algo malo en ellas. Analizar estos casos es un buen ejercicio mental, de los que solía dejar a mis alumnos. Lo que sigue es un intento de solución.

Primero, se presupone que el aumento de población sigue una tasa invariable, lineal y sin límite. Lo mismo se presupone para la tasa de crecimiento de los bienes. Todas son lineales y predefinidas, sesgando la conclusión. No hay apego a la realidad, que no tiene fenómenos lineales indefinidos. Aquí hay un problema serio en las premisas, que no son aceptables.

Segundo, se presupone que la tasa de crecimiento de la población es geométrica y que la tasa de crecimiento de los bienes es aritmética. Son presuposiciones que deben tener un respaldo real, probado con datos y cifras. Sin esa información, la conclusión es inválida. Y las evidencias que se tienen son opuestas: los bienes no crecen a tasas estáticas tan bajas y la población tampoco crece indefinidamente a tasas tan elevadas. Otro problema serio de las premisas.

Tercero, un cuestión más complicada: supone que la población y los recursos son variables independientes entre sí, que no se afectan uno a otro. Todo indica que sí se alteran uno a otro: las épocas de bonanza y bienestar producen mayor población que las opuestas. O bien, ahora se ha propuesto que conforme se eleva el ingreso personal por encima de algún nivel, el número de hijos puede descender. Sea lo que sea, no son fenómenos independientes, al contrario. Otro problema más con las premisas.

Examinar la tesis de Malthus tiene sentido porque muchas acciones pueden estar basadas en ella, aún sin darse cuenta. Recuerde usted la promoción de campañas de control natal sustentadas en la idea aceptada de que un factor de subdesarrollo es un crecimiento poblacional grande. Se decía que la economía mejoraría mucho con una población menor. Si eso es cierto o no, es otra cuestión.

Lo que sí es cierto es que la justificación dada por Malthus no es una evidencia sólida para justificar tales acciones.

Pero hay algo en la idea del Malthus que promete y que por eso bien vale una segunda opinión: dice él que la tasa de creación de recursos es aritmética, lo que sabemos que es falso, pero nos hace colocar nuestra atención en la tecnología y el capital: todo eso que permite producir más, mejor y a menor costo.

Es una variable que podemos manejar. En buena parte está bajo nuestro control. Tenemos capacidades crecientes de producción y si permitimos que ellas avancen, el bienestar mejorará. Malthus se equivocó de cabo a rabo, pero nos dejó sin querer una clave de progreso. Si somos capaces de facilitar la creación de medios de producción, el bienestar mejorará notablemente.

Todo se ve mejor ahora. La muy pesimista conclusión de Malthus, vista desde el otro lado, nos da una clave: dejar libre a la creatividad de todos. El resultado acumulado será maravilloso.

Post Scriptum

El dato de Botero y parte de las ideas de esta columna están en Rothbard, Murray Newton (1995). ECONOMIC THOUGHT BEFORE ADAM SMITH: AN AUSTRIAN PERSPECTIVE ON THE HISTORY OF ECONOMIC THOUGHT. Aldershot, Hants, England ; Brookfield, Vt., USA. E. Elgar Pub. Si se me encomendara una lista de diez libros de lectura obligatoria para quienes tenga interés en estos campos, ésta obra ocuparía uno de los primeros lugares.

Es curioso también mencionar que según el marxismo, la historia está determinada por el desarrollo tecnológico como variable causal dada y única que crea el resto de las condiciones de la sociedad: leyes, propiedad, religión, instituciones y demás. Por una razón no especificada, la tecnología, los modos de producción, son la causal inicial del resto de cosas. La realidad es al revés: el desarrollo tecnológico de modos de producción por necesidad lógica es efecto y no causa de ideas, iniciativas y esfuerzos, lo que es una gran noticia, pues significa que se tienen la capacidad para mejorar el bienestar.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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