Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mandilón
 
7 enero 2008
Sección: Sección: Listas, Y CONTRAPEDIA
Catalogado en:


Con el reconocimiento a A.P.B.

Derivado del aumentativo del término mandil, equivalente a delantal, mandilón es un calificativo atribuible a cierto tipo de hombre casado. Dícese del mandilón como el marido que se comporta de manera y en actitud obediente, dúctil, dócil, mansa y sumisa en extremo con respecto a su cónyuge.

El síndrome representado por la mencionada palabra es de tal manera importante que ContraPedia encargó a Anthony von Stone das Forest la elaboración de un test que permitiera medir el nivel de mandilismo en los hombres casados. Si usted desea tomar este test,  por favor, lea cada una de las siguientes frase y anote aquellas que usted haya pronunciado durante algún momento de su vida de casado.

“No me digas, querida, que no hiciste lo que te encargué, porque ello me enojaría mucho, tanto como cuando tú no separas tu ropa de color de la blanca para que yo la lave”.

“No, ahora no querida, yo tengo cosas que hacer. Tengo que ir al banco al banco a avisar que mi sueldo lo abonen en tú nueva cuenta de inmediato”.

“Ni creas que me voy a poner a limpiar la suciedad que hay detrás del refrigerador con una escoba. Querida, si quieres que lo haga, necesito que me compres un nuevo líquido que venden para limpiar y que también es bueno para cuando yo limpie las ventanas los jueves”.

“No, no y no. Verdaderamente es el colmo contigo, querida. Ya sabes que para limpiar tu ropa necesito jabón especial, porque si la limpio con jabón común, luego te raspa y te pones de mal humor conmigo”.

“Y, querida, ni pienses que voy a ponerla gasolina al auto ahorita, porque ya se la puse ayer cuando me lo dijiste”.

“No, no voy a tener lista la comida para cuando llegues, querida. Me voy a declarar en huelga hasta que no me compres  una nueva sartén”.

“Sí, querida, se me hace una gran idea que tú y los niños me regalaran de cumpleaños una licuadora, pero la verdad preferiría una lavadora. ¡Mira cómo tengo las manos! Y además ya no me compras esa crema”.

“Y ni creas que voy a hacer la cama como a ti te gusta, querida. La voy a hacer como le gusta a mi mamá… digo, me equivoqué, como a tu mama le gusta”.

“No y no, querida. Te digo que ya voy a dejar de lavar los pañales. Ahora los voy a comprar desechables”.

“Ni creas que voy a ir a la tienda a las once, querida. Lo que voy a hacer es ir a las nueve, porque es cuando hay menos gente y puedo comprar tus cosas con más calma”.

“Querida, me niego rotundamente a llevarte a tu clase de costura en tu camioneta, porque se me olvidó ponerle gasolina. Lo que voy a hacer es llevarte y traerte de esa clase en mi carrito y te aguantas que no tenga aire acondicionado”.

“Querida, te advierto una cosa, si no tienes vestida a la niña a las siete de la mañana para que yo la lleve al colegio, no te preocupes. Yo me levanto antes y la visto”.

“Querida, ya sabes que siempre me he opuesto a que traigas a tus amigas los jueves por la tarde. Digo, si es que no le compras la harina y los ingredientes del pastel que siempre les hago”.

Una sola respuesta positiva a cualquiera de esas frases y se puede decir que el esposo tiene un caso avanzado de mandilismo.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información  para lectores que buscan explicaciones.




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