Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
México y Su República
Eduardo García Gaspar
5 mayo 2008
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Alexis de Tocqueville es el autor de un libro genial, La Democracia en América y que es encontrado con facilidad. A mis alumnos solía decir que si deseaban entender qué es la democracia debían leer la obra del francés del siglo 19, que más actual no puede ser. De entre las ideas que hay por cientos en el libro, una de ellas siempre me ha llamado la atención. Es cuando habla del voto en las elecciones.

Dice que, “Estoy convencido de que aquellos que miran el voto universal como una garantía de bondad en sus elecciones se hacen una ilusión completa. El voto tiene otras cualidades pero no ésa.” Cuando he hablado en público sobre el tema, la mirada que domina en quienes me escuchan suele ser una de interrogación. Los mexicanos, dada nuestra historia de fraudes electorales continuos, solemos poner un énfasis desmedido en la legalidad de las elecciones.

Tanto énfasis que nuestros sistemas electorales suelen ser considerados como equivalentes a lo que llamamos democracia. Hacemos una equivalencia, muchos, entre elecciones sin fraudes y tener democracia. El Instituto Federal Electoral es a lo que se dedica, a tratar de tener elecciones legítimas, sin fraudes, y lo ha logrado hasta ahora. Pero entre eso a tener democracia hay una distancia considerable. Tocqueville lo comprendió bien y lo escribió aún mejor.

Vea usted, por ejemplo, un reporte de las elecciones recientes en Cuba: “Raúl Castro obtuvo el 99.3 por ciento de los sufragios emitidos por los electores, según datos oficiales difundidos ayer, mientras Fidel recibió el 98.2 por ciento….En las elecciones del 20 de enero votaron 8 millones 231 mil 365 personas, lo equivalente al 96.89 por ciento de los empadronados.” (Grupo Reforma, 31 enero). ¿Hay democracia en Cuba? Pocos serán los que respondan que sí, en un país de un sólo partido.

¿O la hay en Venezuela? También allí hay elecciones. Mi punto, que creo que bien vale una segunda opinión, es que tener elecciones no significa tener democracia. Creerlo es una ilusión completa, como escribió Tocqueville. Y es por esa ilusión que en México se vive con una idea equivocada, con las elecciones de 2000 y 2006, siendo legítimas, se cree que el país es ya democrático. No, rotundamente no, aunque va en camino. Es sólo el comienzo.

Entonces queda por entender qué demonios es la democracia y la respuesta, quiero enfatizar, no está en la raíz de la palabra. No es el gobierno del pueblo, sino el gobierno para todos, que es muy diferente. Más aún, es el gobierno de poderes acotados y divididos y que evita abusos de poder. Más correctamente se podría llamar sistema republicano y que por necesidad se divide para evitar que el poder se concentre en una persona o grupo de ellas.

Por esta razón es que a pesar de existir elecciones en Cuba o Venezuela, ninguno de esos países tiene un sistema democrático. Allí el poder está concentrado y no dividido. En cuanto a México, es posible ver el asunto como dividido en dos grandes campos.

En uno de ellos hay excelentes adelantos, el de las elecciones. El país puede presumir de dos elecciones honestas y legítimas, que son un gran brinco comparadas con las anteriores. El problema es que la atención del país se ha concentrado en esta visión parcial de la democracia.

En el otro es en el que hay descuidos importantes. Con la atención puesta en las elecciones de gobernantes se ha cuidado el quién debe gobernar, pero se ha descuidado el cómo debe gobernarse. Sí, ahora existe más división entre el ejecutivo, el legislativo y el judicial, lo que es bueno. También es positiva la mayor autonomía estatal, aunque sea notable su falta de autonomía financiera. Pero la mentalidad que tienen los gobernantes aún no es democrática ni republicana.

Es decir, aunque formalmente pueda presumirse de tener una democracia naciente, lo que más necesita modernizarse es al propio gobernante, que debe cambiar sus costumbres para transitar del querer imponer al desear convencer y saber ceder. No es un cambio sencillo.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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