Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mitos Escolares
Leonardo Girondella Mora
20 junio 2008
Sección: ECONOMIA, ESCUELAS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Creo que es muy razonable decir que las ideas malas llevan a resultados malos —y lo hacen de manera consistente, pues sólo una casualidad haría que llevaran a buenos resultados. Una columna de Anthony de Jasay provee un ejemplo de esto al mostrar las ideas equivocadas que se enseñan en las escuelas.

Jasay es un economista de origen anglo-húngaro que vive en Francia y es autor de The State y otras obras. La más reciente es Justice and Its Surroundings. En esa columna, él hace referencia a la economía que en las escuelas es calificada como imparcial, pero que no lo es.

Concretamente tres ideas falsas son las que señala: la independencia de la distribución, la defensa del trabajador y la tesis de los derechos de propiedad. En lo que sigue, tomo las ideas generales de Jasay a las que agrego comentarios míos.

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En los niveles de educación intermedia se enseña, dice él, que el capitalismo deja la distribución del ingreso a los caprichos del mercado —lo que sigue es sabido por todos: el capitalismo crea inequidad de ingreso, lo que no es socialmente justo y alguien debe intervenir para remediar la injusticia. Ese alguien es, por supuesto, el gobierno.

Eso es basura, dice el autor —y tiene razón porque proponer medidas redistributivas de ingreso supone que todo lo demás se mantiene igual en la sociedad intervenida de esa manera. El error es craso y sin embargo, se enseña con seriedad en salones de clase. Un sistema dinámico en el que se cambia una variable se comporta de manera diferente —cualquier ecuación en la que se modifica uno de sus valores da un resultado distinto.

Jasay dice que un ingreso nacional no es un sistema de irrigación en el que pueden cambiarse los flujos de agua de un lugar a otro —es decir, no pueden moverse los ingresos de unos grupos a otros sin consecuencias en todo el sistema. Tiene razón: los ingresos son una variable de consideración, estímulos que mueven a las personas. Alterar los ingresos necesariamente cambiará los resultados finales y eso no se enseña.

No es cuestión de tener clases en las que se enseñe que el capitalismo es superior al intervencionismo estatal y a la planeación de la economía —pero sí es una cuestión de enseñar bien, mostrando que al cambiar una variable de tanta importancia los resultados finales serán diferentes, no los mismos, y que entonces, deben mostrarse los resultados de la intervención estatal que no serán iguales a los de un mercado libre (véase Los Millonarios de Francia para un ejemplo de los efectos de impuestos altos).

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La segunda mentira enseñada en los salones de clase es la de la necesidad de tener defensas para los trabajadores —los empleadores siempre tratarán de usar su poder para explotarlos: los patronos son malos y los trabajadores son víctimas. Esta es otra excusa que justifica la intervención del gobierno para remediar el problema de explotación.

Por esta causa es que se legisla sobre los derechos de los trabajadores —como en México, donde la ley laboral que debería ser igual para todos, está sesgada en favor de los empleados. Se crean disposiciones de salarios mínimos, jornada laboral, derechos de huelga, tiempo extra y, muy notablemente, sindicatos en extremo poderosos. En La Fantasía Económica de Francia hay un ejemplo de los efectos indeseables de leyes laborales exageradas.

En conjunto con el mito anterior, el alumno es indoctrinado volviéndolo un patrocinador inconsciente del intervencionismo estatal que tiene la obligación moral de hacer justicia en la sociedad evitando los resultados de la libertad personal. El tema ha sido tratado antes por Mises exponiendo la simpleza de una visión de caricatura de la realidad que los legisladores presuponen real.

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El tercero de los mitos enseñados en clase se refiere a los derechos de propiedad —que son explicados como una invención social: es la sociedad la que ha conferido esos derechos de propiedad a los propietarios, es decir, el gobierno los otorga. De nuevo surge el gobierno como un centro de vida, ahora permitiendo la propiedad, como lo hace la Constitución Mexicana.

La realidad es exactamente la opuesta —primero existieron los derechos de la persona y más tarde los gobiernos, quienes no los crean, sino que los reconocen teniendo la tarea de hacerlos respetar. J. B. Say ha tratado este tema con sabiduría.

Las tres mentiras que Jasay expone pueden colocarse juntas para sacar una conclusión adicional —un estudiante expuesto a los tres mitos terminará con una mentalidad distorsionada: tenderá a pensar que lo mejor que le puede pasar es que el gobierno intervenga para resolver sus problemas y esto a su vez es lo mejor que puede sucederle a un gobernante, que lo vean como el solucionador de cuanto problema se tiene. Alguien educado de esa manera jamás pensará en otra posibilidad, pues según él, la mejor opción que tiene es ceder sus libertades para que el gobierno lo abrigue.

Cuando la mayoría en un país piense así, los partidarios del intervencionismo tendrán más probabilidades de ser elegidos, todo por causa de ese indoctrinamiento escolar. Jasay no es el único en notar este fenómeno de educación basada en falsedades que ayudan a crear ciudadanos dóciles al gobierno —los ejemplos dados en Al Diablo Con La Objetividad confirman estos tres mitos mencionados.


ContraPeso.info es un proveedor de información e ideas que buscan explicar la razón de ser de sucesos económicos, políticos y sociales.


No hay comentarios en “Mitos Escolares”
  1. yury Dijo:

    yo creo q es mejor ser mas especificos en las respuesas de interned y q las respuestas no sean tan abanzadas NOTA DEL EDITOR: quizá en la televisión existan respuestas atrasadas y no requieren ortografía.

  2. mauricio Dijo:

    mi tarea es crear un mito. NOTA DEL EDITOR: piense, quizá su tarea sea en sí misma un mito.





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