Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Monopolios De La Verdad
Eduardo García Gaspar
17 diciembre 2008
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
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Nuestra vida, si ponemos atención, siquiera una poca, está llena de oportunidades de diversión productiva. Un ejemplo: en una conferencia, una persona criticó a las instituciones que decían poseer el monopolio de la verdad, principalmente religiones y concretamente la católica.

No es una tesis nueva. Muchos han hablado en tonos críticos de quienes piensan ser poseedores de la verdad. La conferencia no dijo más cosas dignas de reportar, pero yo me quedé con esa idea, concluyendo que no es realmente una crítica sólida. Trátese de una religión concreta o de otro caso, creo que las siguientes son consideraciones en contra de tal crítica.

Ante todo, si la religión a la que pertenezco no afirma que es la verdadera, entonces carezco de razones para pertenecer a ella: me estaría diciendo que ella es irrelevante. Igualmente, si leo un libro de Mises o de Rothbard que defiende la libertad, debo pensar que el autor piensa estar diciendo la verdad, o algo al menos mejor que el resto de los que han tratado el tema. Si el autor me dice que no tiene razones para asegurar que lo que dice es cierto, entonces es mejor dejar de leerlo.

Lo que quiero decir es que el argumento que critica al que sea porque éste afirma que lo que dice es cierto, es uno débil y falaz. Es fácil desecharlo argumentado que quien eso critica está empleando el mismo argumento que niega: dice él que posee el monopolio de la verdad al afirmar categóricamente que nadie más lo tiene; si nadie lo tiene, entonces él lo tiene.

Sin embargo, es común que algo sea rechazado por causa de eso. Creo que todos lo hemos escuchado. Hace ya tiempo, un amigo que es ateo convencido criticaba mi religión sólo por el desprecio que sentía ante quien decía poseer la verdad. Según él, esa era una causa válida para descartar a tal religión. Si lo que dice es cierto, entonces él se adjudica la verdad y que consiste en decir que nadie la posee… excepto él por supuesto.

No sólo sucede en cuestiones religiosas. Sucede en muchos otros terrenos. Si usted lee a Marx, verá qué él cree con firmeza estar diciendo cosas verdaderas. Y si no tuviera esa firmeza, sus escritos no valdrían nada. Lo mismo va para lo que a usted se le ocurra. Los descubrimientos de cualquier científico tienen lo mismo, la confianza de la persona en creer que lo que dice es cierto.

Desde luego, esa firmeza de creencia es una convicción obligada, como la que tengo al escribir esto. Y, más aún, no sólo debo tener esa confianza, sino también ofrecer a los demás las razones que la fundamentan, es decir, los argumentos que la apoyan. Son esos argumentos los que serán discutidos y examinados, para ver qué tan solida es esa opinión.

Hay otra cuestión importante, la crítica de hacer de lado a quien tiene la seguridad de tener la verdad provoca un efecto colateral indeseable. El de fomentar la idea de que nunca, nadie, en ningún lugar puede tener la verdad, y llevar entonces a la noción de que es imposible que alguien tenga la verdad. Si esto se cree, entonces todo se vuelve relativo y nada merece la pena.

¿Puede alguien tener la verdad? Todo depende de qué se defina como verdad. Si se define como la verdad absoluta y definitiva, entonces la cuestión se vuelve una discusión religiosa. Pero sí la verdad se define con menos ambición como la correspondencia fiel entre lo que pienso y la realidad, todo se vuelve más manejable. Puedo ya entender que es posible tener verdades que se acercan más que otras a la realidad.

El ejemplo más obvio que conozco es el de contrastar a las ideas que sostenían que la tierra era el centro fijo del universo, con las ideas actuales. Es claro cuáles se acercan más a la verdad. También puedo entender que están más cerca de la verdad las ideas de Mises que las de Marx. Es decir, es posible juzgar que hay ideas mejores que otras porque están más cerca de la verdad.

Y esto da un panorama revelador, el del descubrimiento de la verdad como un proceso en el tiempo: ensayos y errores, descubrimientos y fallas, opiniones de un lado y del otro, vamos acercándonos cada vez más a verdades que son partes de una verdad total, lo que de nuevo nos manda a cuestiones religiosas, en las que el reclamo de posesión de la verdad no es criticable, sino deseable.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural. Tiene una colección de más de tres mil textos.





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