Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Morir Como Idiotas
 
4 agosto 2008
Sección: ETICA, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea del escritor español José-Fernando Rey Ballesteros. Agradecemos a Análisis Digital el amable permiso de publicación. La idea central del escrito es colocar en tela de juicio a lo políticamente correcto, en este caso la frase de muerte digna. La idea va muy de la mano con otro artículo de esta página, Vida y Muerte. Si bien las circunstancias son españolas, la esencia de la idea del autor es universal: el abuso del idioma, ahora con ese calificativo, “digno”. Los énfasis son del editor.

Está visto que, desde que España es el paraíso de la progresía, aquí todo se arregla con palabras. ¡Lástima que no podamos resucitar a Goebbels! Cualquier disparate puede venderse con tal de encontrar la palabra correcta, la que encaje en el diccionario o en la diccionaria del buen progresista.

Nos han colado la “tolerancia cero” de la Sra. Aído, y ahora nos colarán la “muerte digna” del doctor Montes como el gran avance de la modernidad. Y es que la palabra “digna” vende muchísimo. ¿Quién no quiere una muerte digna? ¿Desea usted morir indignamente? ¿Verdad que no?

Antes, para el soldado, la muerte digna era la que se producía entre el cielo y la tierra, en el campo de batalla; para el santo, la muerte digna era el martirio o la extenuación; para el escritor, la cabeza reclinada sobre las hojas de su última obra… Hoy, por lo visto, la muerte digna es que te ingresen en el hospital para curarte y, a cambio, te envíen al otro barrio a golpe de anestesia. ¡Cómo cambian los tiempos, oiga!

Sin embargo, aunque a muchos les pese, las palabras encierran verdades. Apostemos por la muerte digna, y preguntémonos por su verdadero significado. Devolvamos la palabra a quien la usa como arma arrojadiza, y que el término que nos han lanzado vacío vuelva a ellos lleno de verdad. Expliquemos qué significa “muerte digna”.

Para empezar, la palabra “digna” requiere siempre una preposición. Cualquier cosa que sea “digna” es “digna de…” ¿De qué?

Si el ser humano es un hijo de Dios llamado a la vida eterna, la muerte digna de un ser humano es la que se vive como un tránsito al Hogar definitivo. El hombre es despedido aquí, en la tierra, rodeado del cariño que corresponde a un ser creado a imagen de Dios, y así es entregado en manos de los ángeles y los santos para que lo conduzcan a la presencia de su Padre Eterno.

Tal es la muerte que la Madre Teresa de Calcuta procuraba que tuviesen los pobres y postergados que acudían a ella. Madre Teresa fue una verdadera promotora de la muerte digna.

Si el ser humano es, simplemente, un ser racional, dotado de entendimiento y voluntad, capaz de amar y ser amado, muerte digna es la que se afronta valiente y conscientemente y se vive arropado por el cariño de familiares y amigos. El ser inteligente no se caracteriza por cerrar los ojos ante los problemas y huir de ellos, sino por encarar el dolor y las dificultades para integrarlos en la propia vida y enriquecerse con ellos.

La muerte digna de un ser dotado de inteligencia es la de quien sabe que muere y lo hace con los ojos bien abiertos, asumiendo el dolor y la agonía como un paso más de la propia existencia.

No quiere retirarse ante la última etapa, no quiere abandonar en la recta final; desea culminar su vida alcanzando la meta, escribir su firma al final de las páginas de su biografía, y dejar a sus seres queridos un ejemplo que imitar. El ser inteligente, al igual que sabe vivir, sabe morir.

En unas letanías muy antiguas de la Liturgia Católica se lee: “de la muerte inesperada y repentina, líbranos, Señor”. Sé que, para muchos, hoy día, lo ideal es morir sin enterarse. Son multitud quienes desearían que la muerte les llegase mientras duermen, sin avisar y sin despertar. Preferirían, si se les ofreciese, truncar su vida antes de esa molesta “recta final” que constituye la agonía.

Cuando un familiar contrae una enfermedad mortal, prefieren no decírselo para no asustarlo, y son capaces de enviarlo al quirófano diciéndole que van a operarle un grano, mientras la verdad es que quizá el paciente no sobreviva a la operación. Si el médico les ofreciera un final rápido e indoloro para su familiar, lo aceptarían sin pensarlo.

Luego, cuando acudes al tanatorio a velar el cadáver, te dicen, como si fuera un consuelo: “no se enteró de nada”. A mí, semejante muerte me parece digna, sí, pero digna de un idiota. Morir huyendo, con los ojos vendados para no enterarse y envuelto en una mentira, es morir como un necio. Claro que, si se ha vivido como un necio, ignorando la muerte, es un final digno de tal vida.

En definitiva: quien llama “muerte digna” a semejante final está demostrando que nos toma a todos por idiotas y que está dispuesto a tratarnos como tales. Ya lo sospechábamos, pero se ve que se han empeñado en demostrárnoslo.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



2 Comentarios en “Morir Como Idiotas”
  1. maribel Dijo:

    me gusto mucho el pensamiento, gracias

  1. Contrapeso » Eutanasia: criterios




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