Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Muy Grandes Para Quebrar
Eduardo García Gaspar
5 diciembre 2008
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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Es una lástima que la real noticia haya sido ocultada por la banal. Me refiero a la presencia de los ejecutivos más altos de las más grandes armadoras de autos de los EEUU, frente al gobierno de su país, solicitando ayuda financiera. Que en la primera reunión hayan usado aviones privados para ir a su cita con el gobierno es lo de menos.

Y sin embargo, eso fue lo que ocupó demasiado lugar en los comentarios, dejando fuera lo que en verdad importa. Creo que el tema bien vale una segunda opinión para señalar algunas cosas que deben pensarse.

La primera de ellas es la contradicción que existe entre la realidad y las teorías que sostienen que las empresas crecen sin remedio acumulándose en ellas poder creciente. Recuerde usted las predicciones históricas inevitables de Marx, de empresas monopólicas cada vez mayores. La realidad es que sucede exactamente lo opuesto.

Las empresas no son eternas. Cuando General Motors era la campeona de las empresas mundiales, Microsoft no existía. Vea los casos de Kodak, de IBM, de Xerox y otras para entender que no están ellas exentas de problemas, a veces en extremo serios.

Las grandes empresas automotrices, las tres estadounidenses, pasaron de ser grandes sujetos de admiración a ser empresas de las que se ha dicho que conviene que se declaren en quiebra. Son altamente ineficientes, con costos absurdos de mano de obra, y oferentes de autos que no están acordes con necesidades del consumidor.

Si sobreviven, terminarán en una escala menor, con mayor eficiencia y mejores productos. Mantenerlas vivas artificialmente es un desperdicio de recursos y por esto precisamente una buena opción seria dejarlas sucumbir. Tragedia inicial desde luego, pero un mejor futuro. Prolongar la agonía no tiene gran caso, a menos que se corrijan las reales causas de su fracaso.

Según fue reportado, en noviembre las ventas de General Motors cayeron 41 por ciento. Las de Chrysler aún más, 47 y las de Ford 31, más o menos como Toyota y Honda. Lo que se sabe en el momento de escribir esto es que las peticiones de ayuda financiera han crecido. GM dice necesitar 4 mil millones de dólares para operar hasta fin de año, más 18 mil en préstamos.

Schumpeter (1883-1950), el célebre economista, propuso el famoso concepto de la destrucción creativa: en un sistema de libertades hay cosas que se destruyen para dar lugar a la creación de nuevas. La economía, en otras palabras, es dinámica y no puede comprenderse de manera estática. Rescatar empresas para mantener el status quo no tiene sentido, lastima a todos, porque desperdicia recursos que otros usarían para mejores cosas.

Se ha dicho que sea lo que sea que suceda, la industria automotriz, especialmente esas tres, pasarán por un proceso de reforma sustancial. Si sobreviven, no serán las que ahora conocemos. ¿Recuerda usted a las máquinas de escribir, el telex y los bulbos? Esa destrucción creativa es parte de nuestra vida, lo queramos o no.

Se ha usado un argumento en defensa del rescate de algunas empresas diciendo que son demasiado grandes como para dejarlas quebrar. Es un razonamiento falaz y miedoso. Presupone que las consecuencias de una quiebra de una empresa muy grande serían demasiado trágicas. Se olvida de que mantenerla viva ocuparía demasiados recursos, con repercusiones también trágicas, pero menos visibles.

Todo lo que podría intentarse es hacer de la quiebra de la empresa un proceso menos doloroso, pero no más. Con otro aspecto a considerar: la creación del hábito de rescate en caso de fracaso empresarial, lo que produciría una disminución de la responsabilidad de empresas y ejecutivos. El riesgo moral inherente es notable.

Creo que los mercados libres funcionan mucho mejor que los intervenidos, de lo que hay evidencia abundante y razonamientos contundentes. Cuando llegan los momentos reales, en los que a casos concretos deben aplicarse las opiniones propias, se necesita ser congruente. Si alguna empresa falla, es mejor que desaparezca. Si se mantiene viva artificialmente, ocupará recursos que serían mejor usados en otra parte.

Así como no debe uno distraerse con el uso de aviones privados, tampoco debe uno distraerse con los efectos inmediatos. Es mejor ver el largo plazo y dejar que las lecciones sean aprendidas. Jugar con los precios es como jugar con antorchas en una gasolinera.

Post Scriptum

Para otra opinión sobre el cierre de empresas, véase Utilización de Recursos y Quiebras Son Remedios. H. Hazlitt (1894-1993) dio una explicación muy comprensible del desperdicio de recursos que ocasiona el intervencionismo estatal.

El WSJ reportó (5 diciembre 2008), al mediodía: “Chrysler hired the prominent law firm of Jones Day several weeks ago as bankruptcy counsel, a move that suggests the auto maker is preparing for imminent financial failure should its efforts to persuade Congress for federal rescue funds fall short”.

El 6 de diciembre 2008, el mismo periódico comentó ante la posibilidad de que el rescate se dé:

The car makers’ request for a bridge loan… looks like a $34 billion bridge to nowhere. It has already morphed into an opportunity for political extortion… When, in a couple years, costs have not come down as expected because of political pressure to keep the unions happy and the green cars aren\\’t selling — because they were designed in Washington, not for consumers — the companies will be back for more money.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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