Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No Es Un Conflicto Religioso
Eduardo García Gaspar
2 abril 2008
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Los mayores conflictos se dan cuando chocan no las opiniones sobre temas concretos conocidos por todos, sino cuando están frente a sí maneras distintas de entender al mundo de las que pocos se dan cuenta. Un ejemplo de esto que digo es el político mexicano ahora bajo un sistema democrático que no entiende: no comprende que las cosas se resuelven cediendo, no imponiendo.

Son mundos entendidos de distinta manera, no diferentes a los que valoran a las libertades y a quienes no saben de ellas. Por ejemplo, ha sido reportado que una película holandesa estrenada hace poco. Se llama Fitna y contiene escenas que no agradan a los fieles musulmanes. Se temía, por supuesto, que se dieran reacciones fuertes por parte de algunos de ellos. Ya sucedió.

Mi punto no es poner atención singular en una religión, ni examinar el choque de civilizaciones, sino las diferencias en las mentalidades que explican al mundo. En los tiempos actuales a muy pocas personas de algunos países sorprenderá que se proyecte una película en la que se habla mal de, por ejemplo, el Catolicismo, como en El Código da Vinci. Tampoco habrá sorpresas con la publicación de libros que atacan creencias religiosas, o critican opiniones económicas.

Más aún, eso es parte de la vida de muchos países en los que la libertad de expresión es cosa diaria, como en países de mucha larga tradición liberal, como el Reino Unido, EEUU, Canadá, Holanda y muchos otros. Y sí, hay protestas y discusiones fuertes, pero así se reconoce que debe hacerse. En México, por desfortuna, algunos aún creen que bloquear calles y cercar edificios es permitido, pero en general, la libertad de expresión no sorprende en este país.

Eso que no es sorpresa para muchos, resulta causa de la más violenta reacción por parte de algunos otros. Quizá el caso más conocido sea el de Salman Rushdie, pero también está en el Theodore van Gogh y el de Ayaan Hirsi Ali, por la película Sumisión. Es una exhibición de mentalidades, más que de religiones. De radicalismo contra razón. Y, en el fondo aún más, una cuestión de comprensión de las libertades humanas. Es decir, un asunto de filosofía en su sentido más claro.

Un ejemplo: en algún momento dentro de Irak, en la provincia de Anbar, según reporta el WSJ, los radicales dominaban a la autoridad y quien era encontrado fumando era sujeto al castigo de cortarle los dedos. ¿Extremo? Desde luego, pero también lo es el prohibir fumar absolutamente en los restaurantes, incluso en aquellos cuyos propietarios quieran dejar hacerlo. Y también es extremo el amenazar con impedir el tráfico de las calles y carreteras.

Mi punto es el de las libertades humanas y las mentalidades que las aceptan o no. Sí, en México, por ejemplo, el gobierno acepta la libertad de creencia y los mexicanos nos sentimos superiores a las naciones en las que eso no sucede. Y sin embargo, el gobierno aquí impide la libertad del particular para explotar petróleo y limita los derechos de propiedad de los campesinos. Hay algo en común entre esas cosas.

Se ha hablado de choque de civilizaciones, de enfrentamientos religiosos y cosas por el estilo. Me inclino a ver estas cosas de otra manera, como una diferencia de entendimiento de las libertades humanas. Quien las valora entiende al mundo de manera muy diferente al que no lo hace.

Hay pérdida de libertad en el ataque a gente que ha producido una película crítica de algo, pero también hay pérdida de libertad en las acciones que prohiben fumar en propiedades privadas, o ser propietarios de pozos petroleros. También hay pérdida de libertad en el impedir que las personas circulen por una calle que ha tomado una protesta política. Y hay esa misma pérdida cuando un gobierno falla al combatir el crimen.

Quizá el problema está en las mentalidades que creen que la única libertad que existe es la de expresión. También hay otras muchas que deben defenderse con igual terquedad. Ceder en una libertad es ceder en el resto, así sea la del propietario de un restaurante que quiere dejar fumar a sus clientes, o la de un director de cine que quiere hablar del Islam o del Catolicismo.

Post Scriptum

De seguro algún lector perspicaz destacará que no es lo mismo el tener libertad de religión que el tener libertad de fumar dentro de una propiedad privada; que no es lo mismo tener un gobierno que impide a las mujeres votar que uno que impide a los ciudadanos ser propietarios de pozos petroleros o plantas refinadoras; que no es lo mismo que un religioso amenace de muerte a un escritor que un campesino no pueda vender su parcela.

Las situaciones son diferentes, unas más graves que otras, pero en el fondo todas ellas tienen un común denominador, el perder libertades… y eso es lo que debe preocupar más que el caso específico.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



No hay comentarios en “No Es Un Conflicto Religioso”
  1. jazmin Dijo:

    es muy importante el reconocer las libertades y lo que cada una de ellas implica





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