Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No Hay Moscos Con SIDA
Eduardo García Gaspar
26 septiembre 2008
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SEXUALIDAD
Catalogado en:


Según fue reportado, después de la Reunión de Ministros de Salud y Educación para detener el VIH-Sida en Latinoamérica y el Caribe, hubo una propuesta por parte de representantes del Caribe. Propusieron que el combate a esa enfermedad podía tener otro frente de ataque.

Dijeron que la promoción de la abstinencia sexual debía incluirse en la declaración, pues la práctica ayuda a reducir la propagación de enfermedades que tienen esa vía de transmisión. La propuesta tiene su lógica innegable, pero, también se reporta, fue rechazada por el resto de los participantes, los que prefirieron otros remedios, como la promoción del condón.

La situación es realmente digna de hacer notar. Si la principal vía de propagación de una enfermedad, la que sea, es la sexual no es descabellado recomendar la abstinencia en esos actos por parte de quien la padece. Más aún, se trata de una solución con cien por ciento de efectividad, más que ningún otro remedio.

Como me dijo un amigo, el SIDA en su última letra es calificada como un síndrome adquirido, “no viene un mosco a enfermarme de SIDA, como sucede con el paludismo”. Es adquirido principalmente por ser consecuencia de acciones consideradas de alto riesgo, como promiscuidad sexual y uso de drogas inyectadas… que son voluntarias. Nadie las hace por obligación.

La situación es aún más notable, por otra razón. Es frecuente escuchar reclamos de quienes están contagiados de la enfermedad, pidiendo medicinas, atención médica a los gobiernos, como una obligación estatal. No sé de ningún otro grupo de enfermos que haga esta misma petición tan intensamente.

Pero si los que padecen esa enfermedad piden a los demás que les ayuden, no veo razón en solicitarles que también ellos acepten responsabilidades como el evitar realizar acciones que pongan en riesgo a otros propagando la enfermedad. Ellos tienen, sin duda, la responsabilidad del auto control. Sería una falta muy seria contagiar a otros de una enfermedad que se padece.

No digo que que los condones no pueden ayudar. Sin duda lo hacen hasta un buen punto. Lo que sí digo es que la abstinencia es otra estrategia de aún mayor efectividad que la del condón, por las dos partes. Por la del ya contagiado y por la del aún sano que se expone a conductas que elevan los riesgos de contagio.

¿Por qué no se promociona la abstinencia sexual? He leído una explicación que señala que se debe a los intereses monetarios de quienes se benefician de la actividad sexual: productores de pornografía y condones, fabricantes de bebidas alcohólicas, propietarios de bares y otros. Puede ser, pero no encuentro satisfactoria esa explicación hasta que no se exhiban pruebas duras.

Otra explicación, que me convence más, es de índole cultural: el predominio de una mentalidad de placer de corto plazo que produce la libertad. La ejemplifico con una historia real, la de una psicóloga que narró el caso de una niña de unos 13 años que resultó embarazada por su hermano de 14 y a los que disculpó diciendo que estaban “explorando su sexualidad”, lo que es un derecho de todos.

Es una mentalidad, muy contraria a quienes defendemos la libertad, pues lo que ella hace es poner de lado a la responsabilidad personal y las reglas que a ella acompañan. Promover la libertad sexual sin que vaya junto con responsabilidad es una manera de anular a la libertad. Por esto es que defiendo la posición de quienes desean promover a la abstinencia.

La abstinencia tiene dentro de sí un elemento positivo: presupone que las personas piensan, son libres y tienen capacidad para prevenir las consecuencias de sus acciones. Si le quitamos la parte de aceptar las consecuencias, la libertad se vuelve un obedecer ciego de instintos, que no requiere el uso de la razón.

Esto es lo que me preocupa, porque la visión que tienen del ser humano quienes sólo quieren promover el condón para evitar enfermedades, es una muy triste: creen que las personas no pueden pensar, que no pueden tener auto control, que siguen sin remedio sus instintos. Es como una disminución intencional de estándares humanos, a quienes considera ínfimos e incompetentes. Pueden no decirlo, pero eso es lo que piensan.

Post Scriptum

En un resumen de programas de promoción de la abstención, se concluyó que sí tienen efectos positivos y que,

Today’s young people face strong peer pressure to engage in risky behavior and must navigate media and popular culture that endorse and even glamorize permissiveness and casual sex. Alarm­ingly, the government implicitly supports these messages by spending over $1 billion each year pro­moting contraception and safe-sex education—12 times what it spends on abstinence education.

Although 80 percent of parents want schools to teach youths to abstain from sexual activity until they are in a committed adult romantic relationship nearing marriage—the core message of abstinence education—these parental values are rarely com­municated in the classroom.

In the classroom, the prevailing mentality often condones teen sexual activity as long as youths use contraceptives. Abstinence is usually mentioned only in passing, if at all. Sadly, many teens who need to learn about the benefits of abstaining from sexual activity during the teenage years never hear them, and many students who choose to abstain fail to receive adequate support for their decisions.

Teen sexual activity is costly, not just for teens, but also for society. Teens who engage in sexual activity risk a host of negative outcomes including STD infection, emotional and psychological harm, lower educational attainment, and out-of-wedlock childbearing.

Genuine abstinence education is therefore cru­cial to the physical and psycho-emotional well-being of the nation’s youth. In addition to teaching the benefits of abstaining from sexual activity until marriage, abstinence programs focus on developing character traits that prepare youths for future-ori­ented goals.

When considering federal funding for abstinence education programs and reauthorization of Title V abstinence education programs, including main­taining the current definition of “abstinence educa­tion,” lawmakers should consider all of the available empirical evidence.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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