Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Normal: Preferir Lo Bueno
Eduardo García Gaspar
24 octubre 2008
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
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Hay una ley que se conoce como la Ley de Gresham y que por primera vez fue mencionada por un pensador en el siglo 14 llamado Nicolás Oresme. No es una ley en el sentido de ser promulgada por un grupo de legisladores, sino una ley de la realidad.

Es igual a la Ley de la Oferta y la Demanda, que ofrece un principio de comportamiento humano real. Así funciona nuestro mundo y no queda más remedio que aceptarlo. Más aún, si acaso un gobierno pretende que ella no existe y emite disposiciones que la ignoran, tarde o temprano habrá consecuencias negativas.

Comentando sobre esto, M. Rothbard define a la Ley de Gresham así: si dos o más monedas reciben por parte de un gobierno un valor fijo entre ellas, la moneda sobreestimada por la autoridad retirará a la moneda subestimada por esa disposición legal. Las personas se quedarán con la moneda subestimada porque ella en realidad vale más y dispondrán de la sobreestimada porque en realidad vale menos.

Ha sido resumida diciendo que la moneda mala retira a la buena. Esto tiene una connotación paradójica y sería quizá mejor expresarla con más claridad diciendo que las personas preferimos a las monedas buenas que a las malas. Nos quedamos con las buenas y nos deshacemos de las malas.

Si compramos algo pagamos con las malas antes que con las buenas porque las malas tienen un valor falso mayor… y las buenas tienen también un valor falso menor al real. Nos quedamos con las buenas, que son las que dicen tener un valor bajo pero que en verdad valen más de lo que ha decretado la autoridad.

Esta ley, como otras leyes económicas, tienen una explicación fascinante: sucede lo que ellas describen porque los humanos pueden razonar y decidir lo que más les conviene. Si una moneda de oro por decreto legal vale igual que una de plata del mismo peso, nos quedaremos con el oro y emplearemos la plata para comprar.

La aplicación de la Ley de Gresham es común en los casos de paridades de monedas que un gobierno decreta. Esto sucedió en México hace ya tiempo cuando la paridad artificial del peso hacía de esta moneda una mala y al dólar estadounidense una buena. Pero creo que también puede extenderse este principio general a otra situación.

Cuando otro tipo de decretos gubernamentales producen una reducción del valor de algo, lo que sea, crecerá la demanda de ese algo. Si un control de precios reduce lo que la gente paga por, digamos, cervezas, compraremos más cervezas. Igual sucede con el costo del dinero, si éste se hace más fácil de conseguir porque tiene menos valor, habrá más demanda de él. Normal y esperado.

Sin embargo, el dinero en sí mismo no sirve de mucho. No lo podemos comer, ni beber. Pero lo valuamos porque compra cosas que son las que satisfacen nuestras necesidades. Es decir, tomamos el bien de escaso valor que es el dinero y nos deshacemos de él para quedarnos con lo que creemos que vale más, digamos un automóvil. Y como podemos conseguir más de ese dinero barato, podemos pensar en un coche mejor, o en dos, o en un televisor de lujo.

Las personas pensamos, razonamos y actuamos pensando en nuestro bienestar considerando lo que es posible hacer dentro de las condiciones en las que vivimos. Si en esas circunstancias hay algo que podemos aprovechar, estaremos más inclinados a hacerlo. Si puedo pedir un préstamo a tasa baja y con escasas condiciones, será más probable que lo haga.

Las decisiones a tomar cambian cuando las circunstancias en las que vivimos se modifican por la iniciativa de alguien. Puede ser el invento del teléfono móvil, o la apertura de un restaurante cercano de nuestra comida favorita, lo que modifique nuestras acciones. Pero también puede ser una medida gubernamental como la reducción o el alza de la tasa de interés por parte de un gobierno, o un nuevo impuesto, o la emisión de más circulante.

La diferencia entre ambos cambios es enorme. Los cambios producidos por los particulares son de escala pequeña y tienen libertad de acción. Usted no está obligado a tener un iPhone. Pero los cambios que introduce el gobierno en nuestras decisiones son de gran escala y obligatorios.

Esta es la razón por la que la intervención estatal en la economía debe ser examinada con lupa previendo efectos indeseables, como la pérdida de valor del dinero.

Post Scriptum

El libro referido en la columna es el de Rothbard, Murray Newton (1995). ECONOMIC THOUGHT BEFORE ADAM SMITH: AN AUSTRIAN PERSPECTIVE ON THE HISTORY OF ECONOMIC THOUGHT. Aldershot, Hants, England ; Brookfield, Vt., USA. E. Elgar Pub.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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