Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Nuevo Fan Club
Eduardo García Gaspar
11 febrero 2008
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Cuando se realiza, por ejemplo, una entrega de premios de películas, los medios publican videos y fotos de los fans que fuera de la sala acuden a ver a sus artistas admirados. La visión es conocida: gente estirando la mano para ser saludada, emoción al ver en persona a quien se ha visto en películas, o cuyos discos se tienen. Es un espectáculo de emociones y pasiones. Incluso, es divertido.

Los medios, en estos días, reportan en todas partes los resultados de las elecciones de los dos partidos políticos en EEUU. Algunas de las escenas de los candidatos presentan visiones similares a las de los fans de los actores y cantantes: el verlos también produce pasiones y emociones. No creo que sea diferente que en otras partes, donde se repite el fenómeno del fan político que está dispuesto a todo con tal de sentirse cerca de su ídolo. Basta ver las expresiones de quienes escuchan, por ejemplo, los discursos de B. Obama: sus caras revelan un éxtasis mayúsculo.

El fan político es alguien que está por encima (o por debajo) de los asuntos de campaña y de las políticas de gobierno que el candidato sostiene. Para el fan, lo que cuenta son cosas más etéreas, no necesariamente irrelevantes. Su atención está fija en cuestiones de personalidad, de estilo, carisma, promesas vagas de cambio, oposición al enemigo percibido y similares.

El fan político es quien afirma con vehemencia que su candidato representa el cambio necesario, aunque bien a bien ese cambio no sea concreto ni definido (recuérdese a Fox en México). Es quien sostiene como argumento irrebatible que su candidato es mejor porque es mujer, o afro americano, o joven, o viejo, o no es el algún partido. Con eso queda satisfecho, sin necesidad de ir más a fondo. Y si acaso se discuten puntos concretos de política, ellos son vistos con simplismo.

No creo que el fenómeno del fan político pueda evitarse. Todo candidato en su etapa electoral tendrá partidarios de ese tipo, aunque ello implique una buena cantidad de fe ciega en una persona imperfecta. Muchos lo verán como la única y sola oportunidad de arreglar las cosas, lo que sea que ello signifique.

Por su parte, los candidatos en elecciones tienden por diseño a prometer más y más. Es comprensible que lo hagan pues se trata de obtener votos, cuantos más mejor. Por eso en los temas de controversia tenderán a llevarlos de la manera más indefinida posible para no perder apoyo popular y con eso, valiosos votos.

Ni el fan político, ni el candidato que evade posiciones, son evitables. El mecanismo del voto produce por fuerza esos fenómenos que tienen un efecto indeseable: poner de lado la discusión de puntos ideológicos y de políticas gubernamentales. Pero tienen una ventaja, que es el permitir examinar la personalidad de los candidatos, sus estilos, experiencias y habilidades para poder ocupar un puesto gubernamental.

Y si la discusión política, sus debates, se realizan con libertad será posible tener un panorama rico en información necesaria para que el votante decida. El fan político, partidario incondicional de algún candidato, con dificultad cambiará su posición, pero sí lo hará el resto de los votantes, que son mayoría. Y lo hará usando la información que les llega, seguramente incompleta y sesgada. Muy pocos harán un análisis objetivo de las plataformas de los candidatos.

Los candidatos vistos como ídolos salvadores, los fans políticos y los votantes escasamente informados no dan un panorama que lleve a ver a la democracia como un sistema maravilloso que produzca milagros en los países. Pero en todo ese galimatías de propuestas, ataques, opiniones, promesas y debates, sucede algo que si es milagroso y que poca atención recibe.

Ese milagro es un mecanismo de limitación del poder. Para el fan político, su candidato debería ser dotado de todo el poder posible porque, cree él, ese candidato en el gran salvador. Desde luego, no lo es. Nadie lo puede ser y por eso el poder se fragmenta y con eso se protege al ciudadano que ya no teme a los abusos que antes eran la regla y ahora son la excepción. El fan político seguramente terminará desilusionado con su candidato y en unos años más erigirá otro candidato que verá con igual pasión. Su volatilidad ayuda a fragmentar el poder.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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