Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ordeñando a Pemex
Eduardo García Gaspar
23 octubre 2008
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


La razón central por la que suele argumentarse que el monopolio estatal petrolero mexicano no debe privatizarse es ésta: los resultados de Pemex se usan para el bienestar del país y sus ciudadanos. O, visto del otro lado, si hubiese empresas privadas en ese sector, ellas no colaborarían al desarrollo del país.

La tesis es en extremo simplista, por un lado, y vaga por el otro. Las cifras de Pemex pueden probar esto. Los resultados financieros de 2007 indicaron lo siguiente. Todas las cifras son en millones de dólares y fueron emitidas por el monopolio.

• Las ventas totales en 2007 fueron de 104,508.

• El costo de esas ventas fue de 42,394 millones de dólares, lo que deja un rendimiento bruto de 62,153.

• A eso es necesario quitarle la partida de gastos generales, lo que sea que signifique, y que son 7,187 millones. Quedan 54,336 millones.

• Pero luego hay que restarle una partida que se llama “impuestos, derechos y aprovechamientos”, que es de 62,327 millones.

• El resultado neto es una pérdida de 1,685 millones de dólares, causada por esa partida tan grande.

Podemos tomar a esos 62,327 millones de dólares y decir que se fueron al gobierno como ingresos y que ellos fueron usados para el beneficio del país, lo que sea que eso signifique. No sabemos si fueron de beneficio social, pero sí sabemos que son ingresos para el gobierno (posiblemente usados en buena proporción para pago de sueldos de la burocracia).

En este sentido es que puede defenderse la posición de que Pemex ayuda al desarrollo del país y lo hace mediante el pago de una cantidad que pone a la empresa en números rojos. Tienen, por tanto, razón quienes defienden la propiedad estatal del monopolio,. Pero no consideran ellos que lastiman a la empresa retirando fondos que le son vitales para crecer. Es como tener a la gallina de los huevos de oro y no dejarle dinero para que se alimente.

Ahora supongamos que el monopolio es privado y está sujeto a los impuestos que pagan el resto de las empresas. Supongamos que esos impuestos son el 30% y que se aplican a los 54,336 millones, la cantidad anterior a la de “impuestos, derechos y aprovechamientos”. La empresa pagaría al gobierno impuestos por 16,120 millones de dólares. Es una cantidad sustancialmente menor a la de los 62,327 millones de dólares actuales, pero la empresa contaría con capital para crecer y mantenerse.

El punto bien vale una segunda opinión para mostrar puntos importantes. Definitivamente, siguiendo ese régimen de cobros al monopolio, Pemex es una fuente enorme de ingresos para el gobierno. Pero esto tiene un costo, que es el debilitamiento deliberado de la empresa (sin considerar ineficiencia y corrupción). Los beneficios serán de corto plazo. Es una ordeña abierta de una empresa.

Si Pemex estuviera bajo un régimen fiscal estándar, su contribución al ingreso gubernamental sería menor, pero la empresa tendría disponible capital que es cuestión de supervivencia. La visón aquí es de largo plazo.

Además, puede verse mejor otro punto. Todas las empresas, al pagar impuestos según la ley, crean ingresos para el gobierno. Todas. La diferencia con Pemex es que ella da tanto dinero al gobierno que termina con pérdidas. Pemex tendría esa pérdida sin importar si fuese pública o privada. Lo que la hace contribuir con tantos fondos es el dinero que el gobierno le retira. La propiedad estatal es lo de menos. El secreto está en retirarle dinero, más del que gana.

Pero hay más. Si Pemex incrementara su eficiencia aumentando su rendimiento bruto digamos 15%, su pérdida se convertiría en una muy pequeña utilidad de 1,332 millones de dólares, aun insuficiente para todo lo que la empresa necesita para su supervivencia.

Al final, creo que mi punto es claro. Quienes dicen que Pemex es un factor enorme en el ingreso gubernamental, tienen razón (sin contar el impuesto a gasolina y demás). A Pemex se le retira tal cantidad de dinero que por diseño pierde. Ninguna empresa privada aceptaría ese tratamiento fiscal.

En resumen tenemos a un monopolio estatal que es ordeñado a costa de su propia supervivencia. Tienen razón quienes dicen que privatizándola disminuiría el monto que Pemex da al gobierno. Pero en lo que ellos no piensan es que con independencia de quién es el propietario, ninguna empresa puede sobrevivir con ese retiro de fondos. Es obvio que debe reducirse, sea quien sea el dueño.

Post Scriptum

Dados los sucesos de ayer en Argentina, conviene leer la columna de Roberto Cachanosky, que indica la llegada del default a ese país. En parte, Cachanosky dice,

La decisión del Gobierno de estatizar los fondos de las AFJP, eliminar el sistema de jubilación privada y volver a un régimen estatal de jubilaciones es una nueva estafa a los ahorristas argentinos… el Estado, utilizando el monopolio de la fuerza que le fue delegado para defender nuestros derechos, lo está utilizando para quedarse con nuestros ahorros en las AFJP. El dinero que depositamos en las AFJP para que estas los administraran, está colocado en bonos estatales, depósitos a plazo fijo, acciones, fondos fiduciarios, etc. Por lo tanto, al pasar todos esos activos a manos del Estado los burócratas se quedan con nuestros ahorros y no entregan nada a cambio… Con esta medida el Estado está defaulteando más de $ 53.000 millones de pesos en bonos públicos. Es que nuestro dinero fue colocado por las AFJP en títulos del gobierno nacional por ese monto… Si el corralito, el corralón y la pesificación fueron letales para la economía Argentina, hacer otra confiscación de ahorros privados a los 6 años de la anterior implica condenar a la Argentina a la más profunda decadencia…Ya nada sorprende en esta era kirchnerista en materia de confiscación… Defaultearon parte de la deuda y confiscaron el resto de los ahorros. Lo mismo que en el 2002, pero más grave, porque no entregan nada a cambio.

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