Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Paradojas: Una Aplicación
Leonardo Girondella Mora
27 marzo 2008
Sección: FALSEDADES, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Las paradojas, en pocas palabras, son frases que afirman cosas que acarrean una contradicción, al menos aparente, o que tienen lógicas opuestas —tal vez en el más amplio sentido, son afirmaciones que establecen lo opuesto de lo que se piensa. O bien, ponen a pensar y son buenos ejercicios mentales, como la del avión de cupo infinito que a pesar de estar lleno siempre puede aceptar más pasajeros.

Sobre estos temas juega la cinta Terminator, donde se trata de matar en el pasado a la madre del enemigo futuro —algo como el evitar que se casen los padres de un hijo que viaja al pasado. Igual para el que dice que todo es relativo y que por eso mismo afirma que lo dicho es relativo también.

En la literatura es un recurso que se usa uniendo ideas incongruentes que revelan alguna idea no aparente a primera vista, como quizá decir que la verdadera libertad es la esclavitud ante Dios. O la de Oscar Wilde, diciendo que puede resistirlo todo menos las tentaciones. O la del detective que descubre aun ladrón porque es precisamente el menos parecido a un ladrón. O la del que dice la moderación siempre, incluso en la moderación misma.

En Economía, por ejemplo, hay una paradoja que establece que la economía mejor planeada es la que no se planea —algo que los gobernantes, por lo visto, tienen enorme dificultad en entender y, queriendo hacer las cosas mejor, las hacen peor. Sucede con los controles de precios: la mejor herramienta para elevarlos. Se ha dicho también que lo peor que puede pasar en un país es un gobernante que tiene el diseño para un mejor país. Y que los bienes que son de todos, son en realidad de nadie.

Quizá la más famosa del las paradojas en el terreno de la Economía es la del agua y los brillantes: el agua que es vital para la vida, mucho más que los brillantes y tiene sin embargo un precio que es inferior al de estos últimos. Ahora será sencillo resolverla, pero se necesitó el talento de muchos para descubrir que la contradicción en realidad no lo es y los precios dependen de la disponibilidad del bien, mucho mayor del agua. Si hubiera igual cantidad de diamantes que de agua, costarían menos que ésta.

Existe una íntima relación entre las paradojas y la teoría de los efectos no intencionales —estableciéndose que deseando alcanzar algún objetivo se obtendrá lo opuesto o al menos un resultado no deseado. Un caso de estos es el de las propuestas de campañas sanitarias que persiguen disminuir el contagio de enfermedades sexuales y embarazos no deseados, para lo que se propone que los gobiernos regalen condones en algunos establecimientos, como escuelas secundarias y superiores.

El objetivo es directo en el sentido de establecer una relación causal: más condones igual a menos enfermedades y embarazos, y viceversa. Se ponen de lado otras posibles relaciones, como la de más condones más actividad sexual; más actividad sexual más riesgos de enfermedades y embarazos.

Y podría llegar a ser que cuantos más condones se repartan más enfermedades se propaguen —una paradoja difícil de entender si no se cuenta con herramientas de ayuda. Muchos proponentes de medidas proteccionistas sostienen que ellas ayudan al bienestar del país al permitir la creación de empleos en mayor proporción a la que se tuviera de no existir esa protección de comercio —pero lo paradójico es que la protección significa también precios mayores y calidades menores de los bienes producidos, que dañan a la población a la que se pretendía ayudar con la creación de empleos.

Es conocida la frase “si quieres la paz, prepárate para la guerra” —otra de esas ideas que provoca reflexiones y que tiene buen fundamento, como se trató en esta página en La Bomba y su Análisis: se pone en tela de juicio el clisé de criticar el bombardeo de Hiroshima.

En diciembre pasado, escribí Pena de Muerte: el Dilema, donde sostuve la idea de que al menos es aconsejable quitarse de encima la reprobación total de ese máximo castigo —si ella previene asesinatos de terceros, resultaría más humano aplicarla. Podría esto expresarse con la idea de que aplicar la pena de muerte es salvar vidas.

Las paradojas son fuente de diversión razonada por un motivo —fuerzan a pensar más a fondo y encontrar explicaciones conducentes a la verdad. Algunas serán juegos de palabras atractivas e incluso graciosas; otras serán verdades o falsedades.

Pero lo que ellas hacen, sobre todo, es evitar uno de los vicios mayores, el del simplismo que es de tan gran riesgo en cuestiones de importancia para todos. Gracias a las paradojas puede entenderse que el proteccionismo daña y otras cuestiones que no son con facilidad comprendidas, como la del país rico en recursos naturales con habitantes pobres y su opuesta.

Si a ellas se aplica talento y razón, los resultados serán admirables —pero si se aceptan sin pensar, eso mismo será una paradoja.


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