Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Política Pragmática, Nada Más
Leonardo Girondella Mora
14 febrero 2008
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Análisis
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El 17 de enero, en Grupo Reforma, fue publicada una columna de José Woldenberg titulada Libertad y Equidad —a la que analizo a continuación.  El tema de la columna es la disposición constitucional mexicana que prohibe que los ciudadanos puedan comprar espacios en radio y televisión durante las campañas electorales. Unos han alegado que es una violación a la libertad de expresión, mientras otros, como Woldenberg, piensan que el asunto está justificado.

Woldenberg sostiene una tesis: la alteración de la libertad de expresión de los ciudadanos está justificada por la equidad necesaria en las elecciones mexicanas.

Intentaré probar aquí que la alteración de la libertad de expresión de los mexicanos tiene una razón pragmática mucho menos elevada de la que el autor señala, retirar de los partidos políticos un pretexto de quejas y reclamos por fracasos electorales lo que podría llegar a protestas de tal magnitud que se alterara la gobernabilidad del país —no es equidad de elecciones lo que se busca, en mi opinión, sino el retiro de un pretexto de derrotas que los partidos pueden usar en las elecciones.

Comenzando por el Principio

Antes de evaluar su punto de vista debe verse el significado de equidad en las campañas electorales mexicanas —que es el objetivo buscado por los legisladores y defendido por Woldenberg.

Para defender su posición, el autor hace un recuento de sucesos en las elecciones mexicanas y que le lleva a señalar la necesidad de equidad y de “juego más parejo” —a lo que añade que en 1996 se diseñó “una serie de normas tendientes a construir un campo más equilibrado” argumentando que si se “hubiese dejado la contienda al simple ejercicio de la libertad de todos y cada uno de los adversarios, aún tendríamos elecciones injustas, desequilibradas”. No hay definición de equidad, ni de juego parejo.

Para sugerir una definición, sin embargo, el autor recurre a metáforas. Se refieren al deporte, “Como si en el box peleara un peso completo contra un peso pluma o en el futbol un equipo de once se enfrentara a otro de siete jugadores… una carrera de autos entre un Ferrari de Fórmula 1 y un Volkswagen de los llamados escarabajo, no es posible legitimar una elección donde uno de los competidores tenga ventajas abismales sobre el resto de los contendientes”.

Pero a partir de 1996, dice, “solamente en cuatro elecciones federales han existido condiciones equitativas (1997, 2000, 2003 y 2006). Antes, uno de los participantes… concentraba los recursos financieros y la cobertura en radio y televisión de sus campañas”.

La equidad de esas cuatro elecciones fue lograda por medio de las leyes —“la ley… incrementó el financiamiento a los partidos y… repartió de forma más equitativa, se diseñaron normas para que la cobertura de las campañas por parte de los medios masivos de comunicación fuera más pareja y se impidió que terceros pudieran irrumpir en las elecciones desequilibrando el terreno que tanto trabajo costaba emparejar”.

Según Woldenberg, la alteración de la libertad de expresión está justificada como una continuación de las medidas de igualación de condiciones electorales para los contendientes —evitando que los ciudadanos las desigualen.

Las palabras de Woldenberg explican su posición: “Imaginemos por un momento unos comicios en México en donde cualquiera pudiera comprar espacio en radio y televisión para hacer su propia campaña (¡viva la libertad!). Al final de la contienda ¿se podría hablar de una lucha nivelada y legítima? ¿Quiénes se beneficiarían de esa posibilidad y qué tipo de elecciones serían? ¿No estaríamos al final todos quejándonos por haber asistido a un juego de beisbol donde unos bateaban con la mano y otros con bates?”

Pero hay otra justificación, dice él —la democracia mexicana está naciendo, es “germinal” en sus palabras: se ha ido construyendo poco a poco en buena parte gracias a la equidad de condiciones en las contiendas electorales. Alterar esa equidad con una libertad de expresión tradicional “puede resultar muy costoso”.

La alteración de la libertad de expresión durante las elecciones mexicanas está justificada por la equidad que en ellas se necesita, especialmente en momentos de desarrollo democrático, según el autor. Ahora ya es posible hacer comentarios.

Medida Temporal

La tesis de Woldenberg se entiende como temporal, aplicable sólo mientras se consolida la democracia mexicana —la alteración de la libertad de expresión está justificada por el estado “germinal” de la democracia del país, por tanto, cuando ella se encuentre en un estado estable y consolidado, será lógico que la alteración de la libertad de expresión desaparezca.

El riesgo de esta justificación es el natural que se presentará y que es el de no sólo no desaparecer en el futuro, sino ampliarse a otras manifestaciones de la libertad de expresión —por ejemplo a otros medios adicionales a la radio y la televisión, a las opiniones editoriales y otras más.

Uso de Analogías

Las metáforas y comparaciones deportivas ayudan a entender, pero también a distorsionar. Justificar una alteración de la libertad de expresión basándose en ejemplos de boxeadores de peso completo, equipos de futbol de siete jugadores y Ferraris es un razonamiento débil.

No es lo mismo igualar reglas que igualar condiciones —si se pretendiese igualar condiciones de los participantes, quien pretendiera enfrentar al Real Madrid tendría que contar con clones de Casillas, Raúl, Ramos y demás. La esencia de una competencia es la de reglas iguales que incentivan a tener capacidades mejores. Usar comparaciones deportivas es un argumento que en el mejor de los casos es débil y en el peor, insostenible por contradictorio.

Fuera los Ciudadanos

Woldenberg se opone a que cualquier ciudadano, en ejercicio de sus libertades, participe en campañas electorales porque eso alteraría la equidad de la competencia —su posición es débil también aquí, pues eso que le niega al ciudadano es precisamente lo que se espera del ciudadano, participar en las elecciones. Lo que justifica Woldenberg es un ciudadano que no puede hablar, sólo puede votar.

El Punto no Tratado

La defensa que hace Woldenberg de la alteración de la libertad de expresión tiene otra justificación mucho más clara. No se trata de una equidad real, sino de una equidad percibida por los partidos que pueden el argumento de la inequidad en las campañas electorales como un pretexto de protesta y queja. Es a ellos a quienes se pretende satisfacer alterando un derecho ciudadano.

En Conclusión

La justificación que hace Woldenberg de la alteración de la libertad de expresión basada en la búsqueda de la equidad de condiciones electorales, es en el fondo la siguiente: retirar de los partidos políticos una oportunidad de quejas y reclamos por fracasos electorales y que podrían crear condiciones de inestabilidad severa en la consolidación de la democracia mexicana.

Es un objetivo pragmático, político, de política real y hasta razonable —pero de allí a darle una justificación teórica y axiológica, hay una distancia imposible de recorrer. Todo lo que se persigue es que quien quiera justificar derrotas arguyendo influencias de terceros, ya no tenga esa excusa para no reconocer los resultados de las elecciones.

Addendum

El artículo 41 de la Constitución Mexicana dice en una de sus partes

Ninguna otra persona física o moral, sea a título propio o por cuenta de terceros, podrá contratar propaganda en radio y televisión dirigida a influir en las preferencias electorales de los ciudadanos, ni a favor o en contra de partidos políticos o de candidatos a cargos de elección popular. Queda prohibida la transmisión en territorio nacional de este tipo de mensajes contratados en el extranjero.

En otras partes de la misma constitución se dice que:

Artículo 6. La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, los derechos de tercero, provoque algún delito, o perturbe el orden público; el derecho de réplica será ejercido en los términos dispuestos por la ley.

Artículo 7o. Es inviolable la libertad de escribir y publicar escritos sobre cualquier materia. Ninguna ley ni autoridad pueden establecer la previa censura, ni exigir fianza a los autores o impresores, ni coartar la libertad de imprenta, que no tiene más límites que el respeto a la vida privada, a la moral y a la paz pública. En ningún caso podrá secuestrarse la imprenta como instrumento del delito.

La única posible justificación que Woldemberg podía haber usado es la de considerar que las opiniones de los ciudadanos sobre los candidatos en elecciones fueran calificadas como ataques a la moral, causa de perturbación de orden público, violar el respeto a la vida privada, o ser amenazas a la paz pública.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información  para lectores que buscan ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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